Quién es el joven director que adaptó, al teatro, “2666” de Roberto Bolaño

En la maratón del 70º Festival de Aviñón, el joven director francés Julien Gosselin adaptó al teatro “2666”, el libro laberinto del chileno Roberto Bolaño, en doce horas de espectáculo divididas por cuatro entreactos.
El desafío es aún más grande que el de adaptar “Las partículas elementales” de Michel Houellebecq, primer éxito de Gosselin en el Festival de Aviñón de 2013 cuando tenía apenas 26 años.
Publicada en 2004, tras la muerte de Bolaño a los 50 años, “2666” es un macrocosmos que en 1.125 páginas y cinco novelas distintas reúne cientos de historias individuales diferentes, desde Europa a México, y se pierde en digresiones en la historia del siglo XX a través de la vida de un escritor misterioso, Archimboldi.

Partes.
Las cinco partes pueden leerse independientemente, pero las une un tenue hilo conductor: todo converge hacia una especie de ojo del huracán, una ciudad de México donde cientos de mujeres son asesinadas y halladas muertas en el desierto, muchas veces tras haber sido mutiladas y violadas.
La ciudad se llama Santa Teresa en el libro, doble de Ciudad Juárez, donde cientos de mujeres y niñas han sido realmente asesinadas desde 1993.
El libro es arduo, repleto de reflexiones filosóficas, de enumeraciones y el lector se pierde a veces entre los numerosos personajes que inventa. La cuarta parte, que relata detalladamente los asesinatos, es dura, al límite de lo soportable.
“No estoy aquí para simplificar la obra, ni para hacerla más digesta, quiero revivir su complejo viaje literario”, dijo Gosselin.

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