Ricardo Juan, emprendedor de pura cepa

Ricardo Juan comenzó a elaborar vinos como un gusto personal, pero la calidad y la demanda de sus productos lo llevaron a que hoy esté en pleno proceso de aumentar la producción. De los viñedos de Gobernador Duval y Casa de Piedra hacia los paladares más exigentes.
En la película “Entre copas” (Sideways), una de las mejores de 2004, dos amigos se van unos días de vacaciones a recorrer bodegas y viñedos de California como forma de celebrar la despedida de soltero de uno de ellos. Si bien el fracaso en que se convirtió la vida de ambos es el eje central de esa comedia negra de Alexander Payne, el vino es un personaje más dentro de la historia.
Ricardo Juan (65) no es actor ni protagonizó ninguna película, pero la vinculación con el vino le permite escribir una historia diferente a la que forjó, al menos laboralmente, a lo largo de su vida. Una vida que edificó con una gran fábrica de aberturas y que hoy lo tiene rodeado de tanques de acero inoxidable donde se fermentan vinos de alta calidad, producidos en La Pampa y reconocidos en el exigente mundo de la industria vitivinícola.
“La elaboración de vino es un tema que empecé con mi suegro, algo muy tradicional en una familia italiana. Él tiene un campo y siempre me insistía con el tema, así que empezamos a hacer vino para nosotros y tengo la suerte de tener un tío que tiene una bodega y un viñedo en Italia. Se ubica en Col San Martino, en la provincia de Treviso, cerca de Venecia. El fue quien me impulsó, el abuelo italiano también lo hacía en el sótano de su casa en Buenos Aires, es algo muy de familia, y este tío me insistió tanto y me explicó todo así que arrancó como un pasatiempo”, explicó el propietario de Bodegas Ricardo Juan sobre el origen de su emprendimiento.
Juan se hizo conocido por su empresa de aberturas, que funciona en el Parque Industrial santarroseño y en la cual hoy trabajan 17 personas (llegó a tener 30 empleados). En la actualidad es uno de sus hijos quien lleva las riendas de la firma mientras su padre lo acompaña, aconseja y respalda para mantener en pie el negocio familiar. Aunque el vino ocupa cada vez más buena parte de su tiempo.
“De a poco hice relación con gente de Mendoza porque acá en la provincia hacía 20 años que no había ningún desarrollo de la uva, así que ahí empezamos. Cuando venía mi suegro lo probaba y me seguía empujando para adelante. Empecé a conocer gente y a traer uvas de mejor calidad, de selección, me relacioné con enólogos de nivel, de prestigio, hice cursos, traje libros de España e Italia para aprender. Siempre como un hobbie pero también como una pasión”, contó.
Duval.
El año 2009 significó un quiebre. En Gobernador Duval se montó un viñedo en una finca y convocaron a Juan para que se haga cargo de la elaboración. “En ese momento Nelson Cesanelli me dice de hacer la prueba así que fue un desafío, hicimos un ensayo y salió bien. El intendente (Carlos Gracide) se entusiasmó y brindó apoyo y al año siguiente hicimos un ensayo mayor con algo más fino para buscar potenciar esos vinos. Yo ya estaba inscripto en el Instituto Nacional de Vitivinicultura y arrancamos como una pequeña bodega, se generaron puestos de trabajo y el boca a boca te lleva a más, vas potenciando tus productos. Generamos vinos muy buenos y los llevamos a concursos donde obtuvimos medallas de oro, de plata, y eso se repitió todos los años”.
En el desarrollo de la película “Entre copas” cada botella tiene su propia personalidad, su propia historia que contar y cada una espera el momento de ser abierta y cumplir con el objetivo para el cual fue hecha. Se compara el proceso de la elaboración del vino y todo lo que sucede con las botellas con la vida misma. Juan no hace alusión alguna al guión cinematográfico, pero la pasión y exactitud que le pone a cada palabra que utiliza para explicar el camino de los distintos varietales que produce es digna de la pantalla grande.
Casa de Piedra.
“Estamos dentro de la categoría de vinos artesanales, es decir que no puedo producir más de 12 mil litros por año, a partir de ahí tendría que industrializar. El vino es un producto alimenticio,entonces hay controles, seguimiento y a todo eso no le saco el ojo de encima, al igual que a la higiene. Después de lo de Duval el Ente Provincial del Río Colorado (EPRC) me convoca para trabajar con Casa de Piedra, con las uvas de ahí, pero ya con un abanico más amplio que los tres varietales de Duval que son Malbec, Cabernet y Chardonnay”, resaltó Juan.
En Casa de Piedra hay unas cinco hectáreas en producción y diez varietales. “El gobierno provincial apoyó ese emprendimiento y busca darle potencial, entonces el objetivo es medir cuál es el potencial de las uvas que se cosechan allá y tener vinos de alta gama. Esa propuesta me cambió un poco el eje y el interés es potenciar los varietales que están ahí para que los inversores que vengan sepan lo que se puede producir en la zona. Es un proyecto que lo venimos desarrollando y este año hay mucho interés del gobierno en darle impulso”.
En ese sentido Juan tiene avanzada la obtención de un crédito a través de la Ley 2.870 de Promoción de Actividades Económicas.Actualmente su capacidad de producción es de cerca de 7 mil litros. Con la incorporación de nuevos tanques de acero inoxidable puede llegar a los 12 mil litros por año.
A vender.
“Al ser varietales individuales necesitamos repartir la capacidad de litros que tenemos. Hoy hacemos el Chardonnay, que es blanco, y cinco tintos, Syrah, Tannat, Malbec, Cabernet Franc y Petit Verdot. La idea es que con el crédito ampliemos la capacidad para llegar a los diez varietales”, cuenta Juan sobre los tanques donde, a distintas temperaturas, fermenta el vino que esperará el momento justo para el deleite de paladares exquisitos.
“Yo no comercializo los vinos, no los vendo, pero si logramos ampliar la producción ahí sí habrá que salir a vender. Y admito que hay muchísimo interés de la gente, cada vez que voy a una exposición me insisten muchísimo en que son vinos de gran calidad. En la Expo Vinos de la Patagonia, donde hubo 25 bodegas, pudimos ver el potencial que tenemos. Bodegueros, sommeliers, enólogos, se sorprenden y cada vez que vuelvo de una muestra realmente me acosan para que los venda, así que iremos hacia ese camino”. Un camino que se elabora como un cuadro o una canción. Porque como dice una de las tantas frases sobre el néctar de los Dioses griegos, ‘el vino es la única obra de arte que se puede beber’.

De la Lejanía a la Planicie
El vino que se elabora en Gobernador Duval es “Lejanía” mientras que el de Casa de Piedra es “Planicie” (en2013 el Ente Provincial del Río Colorado lo presentó oficialmente en la Fundación del Banco de La Pampa). Ambos son utilizados solo como presentación de la producción pampeana, cuando en distintos actos el Ejecutivo muestra la vitivinicultura de la provincia.
“Mi objetivo-dice Juan- es que la vitivinicultura pampeana pueda avanzar, desarrollarse. Así como creció la Bodega del Desierto (de 25 de Mayo) o la de General Acha (Estilo 152), que tienen vinos de muy buena calidad, hay que apostar a nuestra provincia porque hay un muy buen potencial. No tengo dudas, y porque me lo dijo gente muy reconocida, que estamos a la par de Mendoza, San Juan o La Rioja que tienen muchos más años de trayectoria”.
“Por eso me parece bárbaro el impulso del gobierno porque esto puede generar empleo. Cuando sea la época de cosecha voy a necesitar gente, y lo otro que me mueve es brindar ayuda a quien quiera arrancar, hay muchos que se animan y comienzan a elaborar en su casa o campo. Al que tenga vocación me gustaría transmitirle enseñanzas para así generar fuentes de trabajo. Yo apoyo a los que me han consultado, hay mucha gente que quiere hacer, que es emprendedora y que quiere tener su propia cosecha. Y eso me parece espectacular”, elogió el empresario.

Prensa y laboratorio
En la bodega de Juan conviven los grandes tanques donde fermenta el vino junto a una prensa (“una reliquia que vale oro”) donde se hace el prensado de la uva. Y también su última incorporación, el laboratorio para las pruebas y el control de calidad.
“Desde que se inicia la cosecha en la previa ya analizamos, luego me empiezan a llegar muestras y hacemos los ensayos, cuando está la condición se empieza a cosechar. Y el laboratorio nos fortaleció porque está montado con la tecnología necesaria para el análisis del azúcar”, explica Juan sobre el proceso de algunos vinos que ya están en los tanques pero que seguirán ahí un buen tiempo más. “Algunos estarán para 2018 ó 2019, hay varietales que tienen cierta dureza y hay que tratar de que se suavicen, yo no los apuro nunca, es muy artesanal lo que hago. Solo salen cuando están en su punto justo”.