Robo de bebés en General Pico: podrían exhumar cuerpos

El robo de bebés en General Pico, que fueron entregados a parejas que los anotaron como sus hijos biológicos, ya suma 11 denuncias y en algunas de esas causas habría que exhumar las tumbas de los bebés que fueron dados por muertos a sus verdaderas familias.
Las denuncias que pasarán al Juzgado Federal en Santa Rosa son ocho, y son las que tienen que ver con la supresión de identidad y la adulteración de documentos. Pero en esta ciudad se continuará con la investigación de aquellos casos que incluyen otro tipo de delitos y son las denuncias de las familias que al nacer sus hijos les dijeron que habían muerto pero ahora tienen sospechas que fueron engañados por los médicos y las instituciones de salud. Así dieron testimonio algunos vecinos.
En esta ciudad uno de los jueces de las causas ya se declaró incompetente porque son delitos de competencia federal. El fiscal general Armando Agüero indicó que se tomaron las denuncias para facilitar el acceso a los denunciantes que estaban en General Pico, se solicitaron los certificados de nacimientos, se hizo un detalle de las personas imputadas y mediante un dictamen se solicitó la intervención de la Justicia Federal y todo se envió a la capital provincial.
“Consideramos que las causas no están prescriptas, si bien el delito ocurrió hace unos 40 años, porque las personas afectadas siguen sin conocer su identidad hasta el día de hoy”, dijo Agüero.

Complicidades.
Con estas denuncias se vincularon a unos médicos que atendían en las clínicas locales entre los años 1964 y 1980, al menos media docena de profesionales, también a personal del Registro Civil, todos en acuerdo para realizar la entrega de los niños, mentir a los padres verdaderos y además por la adulteración de los medicamentos.
La primera denuncia fue hace unos años y la radicó Andrea Langhoff, quien vive en Buenos Aires y su causa en la Justicia Federal prescribió. Sin embargo, ella siguió movilizando y logró contactarse con otras personas que tenían las mismas sospechas sobre su origen.
Otra de las denuncias la realizó Gastón Sevillano, quien vive en Eduardo Castex y se pudo reencontrar ahora con sus padres biológicos que viven en Villa Mirasol y Santa Rosa.
Pamela Guerra busca a su hermano mayor, quien supuestamente nació y falleció pero luego se enteraron de que el cajón de su sepultura estaba vacío. Su familia espera la orden judicial para poder comprobarlo.
Marcela Barroso busca a una hermana o hermano, porque su mamá esperaba mellizos pero en marzo del año 1979 fue el parto y le aseguraron que solo había sobrevivido uno de sus hijos. Ellos son de Quemú Quemú pero el nacimiento se produjo en esta ciudad.
A esas historias se suman las de Daniel Cahaldo, Carlos Taboada, Romina Rodríguez, Horacio Pérez y de otros que buscan a sus padres, hijos y hermanos.