Salvan en Paraguay a caimanes a punto de morir por sequía

Miles de yacarés (caimanes) que estaban muriendo en el barro agrietado y seco en la región de Chaco de Paraguay, cerca de la cerca de la frontera con Argentina y Bolivia, comenzaron a ser rescatados este martes por voluntarios y bomberos.
Los equipos llegaron al lugar con una veintena de camionetas, camiones, grúas y carros de bomberos. Estuvieron organizados en tres grupos. Eran en su mayoría hombres y mujeres de la Ong ‘Estamos cansados de sus leyes’.
“Rescatamos más de 50 yacarés que llevamos a lagunas artificiales de haciendas privadas”, dijo Leo Florentín, uno de los líderes de la agrupación, que empezaron a trasladar a los animales adonde pudiesen sumergirse en el agua.
Expertos atribuyen la falta de agua al fenómeno La Niña pero los rescatistas culpan de “negligencia” al Gobierno por no haber canalizado convenientemente el río Pilcomayo.
El Pilcomayo es un curso de agua errante que nace en las estribaciones de la cordillera de los Andes bolivianos. Se escurre en forma desordenada pero vigorosa entre diciembre y abril por los territorios de Argentina y Paraguay. Lleva grandes volúmenes de sedimentos que obstruyen el cauce.
“El ministerio de Obras Públicas no hizo su trabajo de destapar el canal del río. Por eso no llega más el agua que pone en riesgo la vida silvestre”, dijo el portavoz de ‘Estamos cansados de sus leyes’, Nikki Velázquez, en declaraciones a la AFP.
El grupo se formó vía Facebook hace un año para protestar en principio por los abusos de los agentes de tránsito en las ciudades. Cuenta con 5.000 miembros, según el vocero. Se financiaron por sí mismos el viaje a la inhóspita región.

Muertes masivas.
En junio ya habían realizado una primera expedición, en coincidencia con alarmantes denuncias de muertes masivas de animales silvestres. El presidente de Paraguay, Horacio Cartes, trató de calmar los ánimos.
“Hay una situación crítica, pero creo que hay una mala fe en el manejo de la información de algo que está ocurriendo cíclica mente y no es la manera de cuidar el país”, enfatizó el jefe de Estado.
En el lugar conocido como La Chaqueña, a unos 50 kilómetros de General Díaz, en una aguada infestada de caimanes se observan enfrentamientos a muerte entre los reptiles por un lugar en los pocos espacios de agua que restan.
“Dentro de esos pozos hay yacarés muertos. De ahí el olor fétido que toma todo el ambiente”, explica Leo Florentín. Buitres sobrevuelan la zona y se posan desafiantes sobre las mismas caparazones de los cocodrilos para picotear sus heridas. Florentín dijo que en las peleas entre caimanes “se mutilan hasta que mueren”.
Nirma Servín, dueña de la Estancia 9 de Junio, aseguró que la falta de agua tiene directa relación con la negligencia oficial. El establecimiento está en el medio de la zona donde estaban varados los cocodrilos.
“Se adjudican licitaciones para limpiar el cauce del río pero los adjudicados no realizan los trabajos. Nadie los controla. Los sedimentos cubren totalmente el cauce original. No hay forma que entre el agua”, explicó. (AFP)

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