Santa Rosa cuenta con una nueva sala de cine

En un marco de mucha emoción , ayer por la tarde quedó formalmente inaugurado “Milenium”, el nuevo cine con que contará Santa Rosa. Al igual que el Don Bosco y el Amadeus, la sala es producto de la iniciativa de Wálter Geringer y de Betina Tueros. El lugar cuenta cuenta con la más moderna tecnología, una capacidad de unas 380 personas y buscará captar un público de 18 a 30 años.
Tras medio siglo sin que se construyera desde cero un nuevo cine en la ciudad, ayer cobró vida definitivamente Milenium, el “sueño de mil años” de Walter Geringer y Betina Tueros. La informal ceremonia inaugural estuvo cargada de mucha emoción y contó con la presencia de familiares, amigos, algunos funcionarios y colaboradores que apoyaron e hicieron posible que los emprendedores pudieran concretar su sueño de contar con su propio cine -las otras dos salas que administran son alquiladas.
Walter y Betina se encargaron de cortar una vieja cinta fílmica como símbolo de la inauguración. Lo hicieron junto a sus hijos Camila y Santiago, el arquitecto Fabián Tueros -hermano de Betina y uno de los diseñadores de la sala-, y Beatriz y Mirta Maraschio.
Después todos los presentes pasaron a la flamante sala para compartir unas palabras y apreciar un video sobre la construcción del lugar. La locutora Mónica Rojas recordó cuando Walter aún muy niño invitaba a sus amigos del barrio a mirar películas en su casa y ya anticipaba que algún día tendría su propio cine; y Fabián Tueros contó anécdotas de los primeros tiempos de Wálter y Betina como “empresarios” y destacó el trabajo en equipo puesto para concretar este proyecto.

Cine América.
A su turno, Geringer reiteró que la premisa fue recuperar el espíritu del desaparecido cine América, que era un cine para la gente, y por ello se pensó en concentrar en Milenium “lo mejor del Don Bosco y lo mejor del Amadeus”. Dedico el éxito alcanzado a sus hijos Camila y Santiago.
Betina Tueros usó la palabra “confianza” para resumir todas las sensaciones que confluían en ese momento. La confianza de los familiares que aportaron dinero e incluso hipotecaron sus viviendas; la confianza de los proveedores que les permitían llevar material de la construcción “y después arreglamos”, la confianza de sus amigos, y la confianza del equipo humano con el que vienen trabajando desde hace años en las otras dos salas. “Me abruma la confianza que todos ellos han tenido en estos dos locos”, confesó.
Contó que en algún momento pensaron en invertir en departamentos y vivir tranquilos con los alquileres, pero finalmente optaron por este nuevo desafío, una aventura que “genera movimiento, genera cultura y genera trabajo”.
“Evidentemente con Walter hacemos un buen equipo: él es el gran soñador, y yo soy la ejecutiva de sus sueños”, le dijo a LA ARENA.

Pantalla digital.
La intención de los empresarios es recuperar parte del público que ha dejado de concurrir al cine ofreciéndole las mismas o mejores comodidades a las que tiene en su casa.
Desde lo técnico, los aspectos destacados son un sonido novedoso, Dolby 7.1, de 360 grados, es decir “envolvente”; butacas de lo más cómodas y que permiten levantar el apoyabrazos para el caso de quienes concurren en pareja; una gigantesca pantalla digital de alta luminosidad para proyecciones 3D y en alta definición, y una configuración tipo estadio que permite apreciar la pantalla en toda su dimensión.
La sala cuenta con 376 butacas, lo que la coloca entre el Amadeus (223 lugares) y el Don Bosco (695). “Vamos a apuntar a un publico de 18 a 30 años”, anticipó Geringer. “La familia y los niños van al cine Don Bosco; el público de más de 30 años se habituó a la programación del cine Amadeus, y nos quedaba este segmento por atender”.
En el caso del Amadeus, cuyo contrato vence a fin de año, “vamos a tratar de seguir, porque queremos mantener las tres salas”. Además, destacó, el público valora el perfil que ha tomado esa sala, sea con el ciclo Jueves de Cine, con aquellas películas para un público adulto o “esas joyitas que vienen de Europa”.
“Cada sala va a tener su impronta, su público determinado”, estimó.