Siete consejos para perderle el miedo a volar

Una de cada tres personas experimenta algún tipo de ansiedad al viajar en avión, según un estudio realizado por Müller-Orstein y Baumeister, Especialistas en Psiquiatría y Psicoterapia, de Munich.
Aún cuando las estadísticas demuestran que es mucho más probable morir asesinado por un compañero de trabajo (9 en 1 millón) que morir en un accidente aéreo (la probabilidad es de 1 en 14 millones), la aerofobia le quita el sueño a cientos de miles de personas en todo el mundo.
Aunque hay excelentes cursos y terapias para combatir esta fobia, también hay ciertos “tips” que pueden hacer que el viaje sea mucho más llevadero.
1. Dejar la valija y el bolso preparado unos días antes.
Los nervios pueden jugar en contra y los días anteriores a volar son caóticos para un aerofóbico. Por eso, dejar todo listo, ayuda a tener un problema menos en la cabeza y además evita llegar al aeropuerto y darse cuenta de que se olvidó algo a último momento. Por ejemplo, ¡el pasaporte!
2. Ser el último en subir al avión.
Basta con que por altoparlante se anuncie el embarque del vuelo para que todos los pasajeros se desesperen para subir primero. Por el contrario, ser la última persona en subir –justo cuando ya están por cerrar el embarque- ahorra el caos que hay dentro del avión los primeros minutos y además, se pasa menos tiempo en el avión (es decir, menos oportunidades de decir “me bajo, me bajo, me bajo”).
3. Elegir el asiento del pasillo.
Antes de sacar el pasaje, es conveniente saber cuáles son los mejores asientos de nuestro vuelo. En el sitio Seat Guru ofrecen un mapa de cada avión. Sólo hay que ingresar la aerolínea y el número de vuelo, para identificar los asientos en los que se pueden estirar las piernas y viajar más cómodos. Entre las opciones, el asiento del pasillo permitirá sentirse más libre para levantarse a preguntarle a la azafata “si es normal ese ruidito”, pedir un vaso de agua o caminar por el pasillo para lidiar con la ansiedad.
4. Convertirse en experto en aviación.
Los cursos que tratan la aerofobia se basan en la terapia cognitiva: cuanta más información se tiene sobre cómo vuela un avión, menos será el miedo a lo desconocido. Ver videos sobre despegues y aterrizajes puede ser un buen ejercicio; también, ir al aeropuerto a ver cómo llegan y se van los aviones.
5. Presentarse a la tripulación al subir al avión.
Éste es un consejo que a la mayoría le sorprende, sin embargo, el personal de a bordo está para eso: para ayudar al pasajero. ¿En qué ayuda? En mucho. Por lo general, durante el vuelo se acercan y preguntan si va todo bien o incluso, en algunos oportunidades, hasta invitan a pasar a la cabina (antes del despegue) para conocer a los pilotos, algo que tranquiliza muchísimo porque el aerofóbico tiene la fantasía de que justo le tocará un piloto que se peleó con su mujer y entonces hará todo lo posible para descargarse durante el vuelo.
6. Manejar los pensamientos.
Primero viene el pensamiento y luego la emoción, por lo que si se está todo el tiempo pensando “la azafata tiene cara rara, seguro que pasa algo”, será muy difícil relajarse. Aunque no es sencillo, hay que hacer el esfuerzo de no aferrarse a esas ideas, controlaremos nuestra ansiedad.
7. Hablar del tema.
La mayoría de las personas que sienten miedo a volar cargan con la vergüenza de sufrir esta fobia. Más cuando la mayoría de la gente insiste con que “cómo le vas a tener miedo si es el medio de transporte más seguro”. Sin embargo, hablar de esto con otra gente y aceptar lo que pasa, ayudará a librarse de la vergüenza para ocuparse únicamente de cómo hacer para viajar mejor.
Carola Sixto
(*) periodista y aerofóbica, creadora del sitio Miedo a los aviones.

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