“Tenía que salvar la vida de mi hijo”

EL PIQUENSE AARON RECIBIO HACE UN AÑO Y MEDIO UN RIÑON DE SU MADRE

La travesía por salvar a su hijo comenzó en 2015 y ahora sigue con controles y cuidados para que el trasplante de riñón sea exitoso a largo plazo. La piquense señaló que siguen viajando a Buenos Aires porque allí Aarón recibe una excelente atención médica y esa es su mejor oportunidad de recuperarse.
La piquense María Herrera es la mamá de Aarón, el niño que necesitaba un trasplante de riñón en 2015, y ante la larga lista de espera fue ella misma la donante. Hace más de un año que el pequeño de ocho años puede asistir a la escuela, jugar y hacer una vida normal a pesar de los controles y cuidados médicos que aún se mantienen.
Herrera alterna hoy sus días entre su familia, su trabajo en el comedor municipal y los constantes viajes a Buenos Aires. Y aseguró, en diálogo con LA ARENA, que todo vale la pena porque afirmó que “hay gente que tiene miedo de donar” pero en su caso no había dudas. “Tenía que salvar la vida de mi hijo”, aseguró.
Su hijo menor venía con problemas de epilepsia y además tiene un retraso madurativo. Sin embargo, la travesía más dura comenzó en los primeros meses de 2015 cuando detectaron el problema en los riñones de Aarón, para ese entonces solo estaban funcionando en un 20 por ciento. El deterioro de los órganos fue muy rápido, en un período de tres meses dejaron de funcionar por completo y la opción era mantenerlo con diálisis hasta que llegara un donante compatible.
Herrera indicó que al ver la lista del Incucai se dio cuenta que había muchas personas en la lista antes que su hijo, y no quería que su pequeño con siete años en ese momento tuviera que depender de la diálisis por tiempo indefinido. Entonces se hizo los estudios de compatibilidad y tomó la decisión.

Seguir luchando.
Desde ese momento fueron definiendo dónde iba a realizarse la operación y el posterior seguimiento de ambos. Finalmente, Herrera halló el Instituto de Nefrología, Trasplante Renal y Renopancreático “Nephrology”. A fines de agosto partieron hacia Buenos Aires, con un mes de anticipación, y luego de la operación el niño permaneció tres meses allí.
Herrera dijo que la atención que recibieron, y aún les da ese centro médico, es excelente. Resaltó la calidez de los profesionales y el seguimiento personalizado. La piquense señaló que desde el trasplante hasta ahora ellos se ocupan de los controles relacionados con el cuidado del riñón pero también de cualquier otra necesidad que tenga Aarón.
Como madre no se arrepiente de haber sido donante, pero sí reconoce que el proceso ha sido difícil porque durante los primeros años deben viajar muy seguido a Buenos Aires. En la actualidad les toca un control al mes y en dos episodios de rechazo del órgano que tuvo su hijo tuvieron que permanecer por varios días en la vecina provincia. Como madre tiene la esperanza de que el pequeño logre los mismos resultados de otros pacientes que ve en Nephrology que solo deben asistir para controles de rutina una vez al año.
Herrera dijo que cuenta con el apoyo de su marido, sus hijas, sus compañeras de trabajo e incluso de médicos y personas que han ayudado en todo este tiempo.
Por el momento, señaló que seguirán con toda la atención de Aarón en Buenos Aires porque además el sistema de salud muestra otros avances en la capital del país. Como un pequeño ejemplo mencionó que un examen del riñón que en esta ciudad tarda 15 días allá se obtiene el resultado, del mismo análisis, en una sola jornada.