Turquía invadió y tomó un pueblo en Siria

Turquía invadió hoy Siria y junto a un grupo de opositores aliados tomó Yarabulus, el último bastión que mantenía el Estado Islámico (EI) sobre la frontera, en una inédita ofensiva que fue celebrada por Estados Unidos y repudiada por las milicias sirio-kurdas, hasta ahora aliados de Washington, que aspiraban tomar esa misma localidad.
En plena madrugada, unidades especiales del Ejército turco, conocidas como boinas granates, entraron ilegalmente al norte de Siria, se sumaron a brigadas proturcas del Ejército Libre de Siria -una milicia variopinta que incluye grupos más moderados, otros más radicales y aliados de diferentes potencias extranjeras- y avanzaron hasta tomar la ciudad de Yarabulus, informó la agencia de noticias estatal turca Anatolia. 
Milicianos proturcos sirios contaron a ese medio que todos los miembros del EI fueron expulsados y se refugiaron en el suroeste, en la ciudad de Al Bab, la última localidad que le queda al grupo radical en el norte de Siria. 
Según esta coalición turca-siria, un rebelde sirio y 46 milicianos del EI murieron en los combates, mientras que decenas resultaron heridos.
El gobierno sirio condenó inmediatamente la invasión terrestre turca como “una flagrante violación a la soberanía” de su país y destacó que “combatir el terrorismo no significa expulsar al Daesh (el acrónimo árabe del EI) para poner organizaciones terroristas directamente apoyadas por Turquía”.
“La República Árabe de Siria subraya que para combatir el terrorismo en cualquier parte del territorio sirio hay que coordinarlo con el gobierno y el Ejército sirio”, agregó Damasco en un comunicado de la Cancillería, citado por la agencia de noticias DPA.
Rusia, el principal aliado internacional del gobierno sirio de Bashar al Assad que desde hace un año bombardea desde el aire al EI y otros grupos armados opositores, también repudió la invasión turca.
“Las acciones militares en Siria son más necesarias que nunca, especialmente en la frontera turco-siria. Pero para ser efectivas, la coordinación con Damasco es un factor primordial”, sentenció un representante de la Cancillería rusa, citado de manera anónima por la agencia de noticias de ese país Interfax.
En los últimos días el gobierno de Turquía venía advirtiendo que iba a “limpiar” su frontera de la presencia de milicianos del EI y que no permitiría que las milicias sirio-kurdas YPG -aliados históricos de la guerrilla independentista tuco-kurda PKK- tomaran el pueblo de Yarabulus y consiguieran dominar toda la región fronteriza. 
Por eso, la ofensiva turca-siria de hoy fue bautizada por Ankara como Escudo del Éufrates, en una referencia al río que cruza la frontera y que el gobierno turco puso como límite máximo a las milicias sirio-kurdas.
Este año las milicias sirio-kurdas avanzaron con apoyo aéreo de Estados Unidos sobre gran parte del norte del país, lindante con Turquía, y fueron recuperando el control de las ciudades y pueblos tomados por el EI en el norte del país. 
Además de apoyar con aviones de combate, Estados Unidos informó que, al menos, 300 de sus militares participan de la ofensiva de los kurdos en el norte de Siria, mientras varios medios internacionales han asegurado que oficiales británicos y franceses también están allí, asesorando a esas milicias contra el EI.
Sin embargo, hoy Estados Unidos -un país que hace tiempo trata de mantener el equilibrio en Siria entre su socio de la OTAN, Turquía, y su alianza con los kurdo-sirios en el terreno para frenar al EI- se alejó un poco de estos últimos últimos, se abrazó a Ankara y celebró la toma de Yarabulus como “un importante avance”.
“Estados Unidos ha estado alentando a los turcos durante bastante tiempo para tomar acciones decisivas para cerrar la frontera entre Turquía y Siria, particularmente esta porción de la frontera”, sentenció el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, en su conferencia de prensa diaria, citada por la agencia de noticias EFE.
Las palabras de Earnest fueron contundentes; sin embargo, el giro ya lo había dado unas horas antes el propio vicepresidente estadounidense, Joe Biden, en Ankara, donde realizó una visita oficial. 
Tras reunirse con la primera plana del gobierno turco, Biden dejó en claro dónde yace la lealtad de Washington y le advirtió públicamente a las milicias sirio-kurdas YPG “deben irse al otro lado del río Éufrates”, como reclama el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. 
Las milicias sirio-kurdas -aliadas de los independentistas turco-kurdos del PKK que pelean en un conflicto de larga data con Ankara- tienen una fuerte presencia en la zona fronteriza y en las últimas semanas habían logrado expandirse al oeste del río Éufrates, que cruza el límite entre los dos países. 
“En ningún momento apoyaremos a las fuerzas kurdas si se quedan al oeste del Éufrates”, sentenció hoy Biden desde la capital de Turquía. 
Desde adentro de Siria, las milicias kurdas YPG, que pelean dentro de la coalición insurgente conocida como Fuerzas de Siria Democrática, no respondieron aún al giro diplomático de Estados Unidos, pero sí dejaron en claro que lucharán contra las fuerzas turcas. 
“Turquía está se metió en el barro que es Siria. Será derrotada como Daesh (acrónimo en árabe para el EI”, amenazó un importante líder sirio-kurdo, Saleh Muslim, en su cuenta de Twitter.

Compartir