Un argentino creó las gafas inteligentes que se manejan por bluetooth

El profesor de ingeniería electrónica y computacional de la Universidad de Utah, Estados Unidos, el argentino Carlos Mastrángelo, creó unas gafas inteligentes que, sin utilizar cristales sino una membrana de glicerina, pueden ser controlados desde el smartphone para tratar afecciones como la presbicia ya que con un sensor ubicado en el puente puede ir cambiando el foco según lo que mire la persona. 
“Los lentes inteligentes están diseñados principalmente para restaurar la pérdida de adaptación que se produce en la presbicia relacionada con la edad. Los lentes fijos convencionales no pueden hacer eso”, aseguró Mastrángelo en diálogo con Télam y agregó que hay alrededor de 1,7 mil millones de personas en el mundo que sufren este problema en el cristalino, que produce que las personas, luego de los 45 años, tengan dificultades para enfocar objetos cercanos. 
“Nuestros lentes inteligentes pueden corregir cualquier problema relacionado con el enfoque, cada lente se puede deformar y cambiar la potencia óptica según sea necesario”, explicó el profesor y especificó que las gafas requieren el uso de una aplicación móvil o vía Bluetooth para la carga del defecto óptico, la modalidad de funcionamiento y la prescripción médica particular de la persona para ajustar el sensor de distancia que posibilita hacer foco. 
“Después de que la información es insertada, el microcontrolador de conjunto mide continuamente las distancias del objeto y combina esa medición de distancia con la información de prescripción para calcular y establecer la potencia óptica correcta. Debido a que el dispositivo hace esto dinámicamente las imágenes se muestran claramente, no importa lo que la persona está mirando”, explicó.
Cada par de anteojos incluye un sensor de distancia (utilizado para medir la distancia al objeto observado), un pequeño microcontrolador y una interfaz de comunicaciones bluetooth, alimentados por baterías de litio dentro de las sienes, en las cuales el equipo de investigadores continúa trabajando para hacerlas más duraderas. 

“Desde su experiencia”.
Mastrángelo inició la investigación que derivó en la invención de las gafas a partir de sus propios problemas de visión, que comenzaron luego de cumplir 52 años. “Fui al oculista y le pedí soluciones y los antiguos anteojos de lentes bifocales o multifocales fijos eran lo mejor que podía ofrecerme. Me quedé increíblemente decepcionado”, contó y acusó: “La medicina todavía está atrasada”.
“No ha habido mucho progreso en la tecnología de gafas durante mucho tiempo, quería una solución del siglo XXI”, aseveró Mastrángelo y agregó que “aunque las lentes líquidas han estado alrededor durante bastante tiempo, las versiones viejas de ellas eran demasiado pesadas y voluminosas para ser gafas”, no obstante, reconoció que con su equipo de trabajo han desarrollado “avances tecnológicos para hacerlos más ligeros”.
Los lentes no tienen zonas con diferente aumentos como los anteojos comunes, sino que cambia el foco en 14 milisegundos, lo cual evita tener que moverlos en el rostro para poder dar con el aumento y la claridad correspondiente.

“Fondos estatales”.
Según el ingeniero de la Universidad de Utah, recibió una respuesta “abrumadora” de los pacientes y médicos a los que les mostró el invento. Por ello, confía en que este producto pueda salir a la venta en 2 o 3 años a un precio de 500 dólares.
“La clave para que sea un producto de bajo peso, una versión estilizada de estos lentes encajarían en un costo adecuado. Hemos recibido algunos fondos estatales para producir versiones para consumidores que creemos que estarán disponibles para la compra del público en general en poco tiempo”, afirmó. (Télam)