Un argentino falleció tras el terremoto en México

Un argentino de 76 años murió tras el terremoto de 7.1 grados en la escala de Richter que azotó el centro de México el último martes, informó el embajador en ese país, Daniel Chuburu, quien señaló que “aún no logramos hablar con la familia”.
“Sería de la comunidad judía local, un residente hace muchos años en México, pero no logramos hablar con la familia ni con la comunidad judía porque están en Año Nuevo”, señaló Chuburu, en diálogo con Télam desde Ciudad de México. La celebración del año nuevo judío, Rosh Hashaná, culminó anoche.
Al menos 8 extranjeros fallecieron durante el sismo que dejó un saldo provisorio de 293 víctimas fatales, según las últimas cifras oficiales.
El Tribunal Superior de Justicia de Ciudad de México (TSJ) informó la muerte del argentino, que fue hallado entre los escombros de una vivienda derruida, aunque sin brindar su identidad, consignó la agencia DPA.
El miércoles último el cónsul argentino en México, Gabriel Servetto, precisó que había varios argentinos con los que no se había podido establecer contacto.
El TSJ precisó que hay otros siete extranjeros que fallecieron durante el terremoto: un médico español, una panameña, cuatro taiwanesas y un surcoreano, y que los cuerpos de las víctimas ya fueron entregados a los familiares luego de ser identificados, pero no se difundieron los nombres.

Helicóptero.
Por su parte, un helicóptero de la Procuraduría General de la República de México que llevaba víveres a damnificados del sismo del pasado 7 de septiembre cayó a tierra en el estado sureño de Oaxaca, indicaron fuentes de la institución.
El accidente se produjo en el municipio serrano de San Carlos Yautepec por causas que aún se desconocen, señalaron las fuentes, según consignó la agencia EFE.
La aeronave trasladaba ayuda humanitaria a los damnificados del sismo del 7 de septiembre pasado, que afectó a esa población del sureste del país.
El coordinador nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente, reportó que de los siete tripulantes, tres tenían fracturas que no comprometían su vida y los cuatro restantes estaban “en perfecto estado de salud”, aunque con algunos golpes.