Un chico pelea por su vida tras sufrir acoso escolar

Un adolescente de 13 años quien, según familiares, sufría constante acoso escolar por parte de sus compañeros, se encuentra en grave estado en el hospital Virgen del Carmen de Zárate, donde este martes a la tarde fue internado tras dispararse en la cabeza.
Según confirmaron fuentes del hospital, el estado del chico es “irreversible”. Sus padres lo habían “cambiado de la Escuela Técnica Número 3 hace un par de meses porque los compañeros le hacían bullying”, aseguró Damián, su hermano mayor.
El lunes, José (el único nombre por el que se lo ha identificado) faltó al colegio sin el consentimiento de sus padres, su mamá se enteró y lo reprendió. El martes la mujer fue a hablar con las autoridades de la escuela y, cuando regresó, encontró a su hijo de 13 años tendido en el suelo en una habitación de su casa del barrio 6 de agosto, del partido de Zárate con un disparo en la cabeza.
“Mi mamá no le pegó. Nunca nos pegó. Sólo discutieron, lo retó por haberse rateado como cualquier mamá, pero no hubo violencia”, explicó el hermano en declaraciones a C5N. Además, destacó que los compañeros de su anterior escuela “lo maltrataban. Le decían ‘Obama’ porque es morochito. Últimamente estaba muy tirado, por eso decidimos cambiarlo. Creo que lo que pasó tiene más que ver con eso que por el reto de mi mamá”.
La licenciada en psicopedagogìa María Zysman, Directora de la ONG “Libres de Bullying” y Autora del libro “Bullying”, dijo que “hablamos de bullying cuando la intención de quien agrede es humillar, avergonzar, exponer, aislar, excluir, asustar, hacerle creer al otro que no vale”, explica la Licenciada en Psicopedagogìa María Zysman, Directora de la ONG “Libres de Bullying” y Autora del libro “Bullying: cómo prevenir e intervenir en situaciones de acoso escolar” de Editorial Paidós. “Para que esta dinámica se concrete hace falta que se encuentren dos sujetos en un vínculo complementario y que haya un grupo que lo sostenga, además de adultos corridos de su lugar. Es necesario que los participantes estén obligados a convivir, a verse la cara todos los días sin posibilidad de irse”.

Apodos ofensivos.
“Durante la infancia, las burlas, los apodos y los chistes ofensivos son con frecuencia uno de los problemas que los niños suelen enfrentar y cuya correcta resolución se presenta como un gran desafío no sólo para ellos sino también para sus mismos padres”, agrega la licenciada Florencia Tobias, del Equipo Antibullying Argentina, “En los mejores casos, se trata de algo circunstancial y que mediante una intervención atinada y a tiempo se disuelve e incluso puede dejar un aprendizaje. Pero no siempre es tan inocuo como parece. Otras veces, las palabras pueden causar mucho dolor calando hondo en la autoestima”.
Para José, fue demasiado, al punto que intentó acabar con su vida.

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