Un “Concierto por la paz” en la Antártida Argentina

El Ministerio de Defensa, a cargo de Julio Martínez, organizó el “Concierto por la paz”, una iniciativa musical que tuvo como escenario la base antártica argentina Marambio y contó con la participación de una Banda de Música Conjunta, integrada por 43 músicos de las Fuerzas Armadas.
Desde un escenario inhóspito y bajo extremas condiciones climáticas, esta actividad cultural se realizó con el objetivo de transmitir un mensaje de unión, en pos de la paz y cuidado del medio ambiente al resto del mundo.
Los músicos arribaron al continente blanco el 6 de diciembre a bordo de un avión Hércules C-130 y fueron recibidos por el personal civil y militar que cumple sus tareas en esa base nacional, de actividad permanente.
Sorteando las bajísimas temperaturas -inferiores a los 15 grados bajo cero-, las intensas nevadas y los fuertes vientos, durante cuatro jornadas la Banda de Música Conjunta compartió la experiencia de interpretar un amplio repertorio que incluyó temas nacionales y extranjeros.
Entre las canciones elegidas estuvieron “Imagine”, de John Lennon, y el tango “Adiós Nonino”, del músico y compositor argentino Astor Piazzolla, ambos dirigidos por el capitán de corbeta Ángel Marcelo Zurlo.
Los arreglos, realizados especialmente para este concierto, estuvieron a cargo de Juan José Zentilini, músico y personal civil de la Armada Argentina.
Los músicos interpretaron también el tango “Caminito”, compuesto en 1926 por Juan de Dios Filiberto y Gabino Coria Peñaloza, y el “Himno a la Alegría”, como se conoce al cuarto movimiento de la novena sinfonía de Beethoven.
En tanto, en alusión a la proximidad de las fiestas y a las características del paisaje, la Banda de Música Conjunta interpretó los villancicos “Oh, Blanca Navidad”, de Irving Berlín, y “Noche de Paz, noche de amor”, una canción navideña austríaca, originalmente compuesta por el sacerdote Joseph Mohr y el organista Franz Xaver Gruber.
Además, el repertorio contó con la interpretación del Himno Nacional Argentino, de Vicente López y Planes y Blas Parera.
La iniciativa, además de transmitir un mensaje al mundo, emocionó y llenó de entusiasmo a la dotación XLVIII -al mando del vicecomodoro Ricardo Martínez-, integrada por hombres y mujeres que durante un año habitan esa base para cumplir con el mantenimiento de aeródromo, con las misiones científicas que se llevan a cabo en la Antártida y reforzar nuestra soberanía en ese continente.