Un dulce de leche, elaborado con miel, gana cada vez más fanáticos

Tal vez esté hoy más incorporada en la alimentación en Europa que en América porque la miel fue usada por los nórdicos desde hace 3000 años en el “grog”, una cerveza hecha a base de cebada, miel y hierbas, según recientes descubrimientos arqueológicos. “Y porque si de manjar se trata no hay aún nada que compita con el dulce de leche por esta parte del mundo, razón por la cual la estrella de nuestra producción es el dulce de leche con miel, una opción deliciosa que está ganando cada vez más fanáticos”, dijo a Télam Mario Corridoni, un apicultor de 35 años de experiencia en la producción de La Agroapícola.
El integrante de la cooperativa que envasa hasta 2400 kilogramos de miel por hora en su planta del Complejo Industrial Nogalis, en el partido bonaerense de Exaltación de la Cruz, contó que la idea de combinar el dulce de leche con la miel es muy buena porque ésta le aporta 36 propiedades más al manjar, y una textura particular, según los que lo probaron en la degustación que se hizo en Plaza Congreso le quita el efecto empalagoso.”No le agregamos miel al dulce de leche. Es un proceso bastante más complejo que da como resultado un manjar también, pero mucho más nutritivo. Ese es su éxito”, sostuvo Carlos Lovisolo, de la misma, cooperativa encargada de fomentar el consumo del néctar, durante la Semana de la Miel, que se extiende entre el 8 y el 14 de agosto. Sin embargo, la muestra se centró en la miel y en las variantes posibles según las distintas floraciones que intervienen en el proceso, a las que tuvieron acceso los visitantes del trailer del Ministerio de Agroindustria, organizador de la campaña.”Cuando es miel no hace falta aclarar que es pura por que no hay miel pura y miel impura. La miel que tiene aditivos, conservantes, y demás químicos es un producto artificial hecho a base de edulcorantes que solo tiene la palabra miel en la etiqueta del frasco que la contiene”, señaló Corridoni.

“Mejora el rendimiento físico”.
Según el apicultor, que se desempeña en el sector desde hace más de 35 años, la miel “mejora el rendimiento físico, especialmente en los deportistas, y posee un alto valor energético, entre otras 36 propiedades, además de ser una sustancia dulce y deliciosa con mayor poder edulcorante que el azúcar”.
Una abeja produce en toda su vida -unos 36 días- apenas una cucharadita de café de miel y cada colmena cuenta con entre 80.000 y 90.000 abejas, que producen 50 kilogramos al cabo de una temporada que para la zona se extiende entre fines de noviembre y marzo, en condiciones ideales.
“La producción actual no es la ideal ya que las condiciones climáticas no colaboran; tampoco colabora la soja, un cultivo extensivo que atenta contra la biodiversidad, y por ende contra la apicultura que depende de las diferentes floraciones”, señaló Lovisolo.
La abeja absorbe el néctar de las plantas y lo acopia en el panal, donde guarda cada gotita en el fondo de un hueco llamado celda, la seca hasta dejarle sólo el 37 por ciento de humedad, y la sella con cera, un trabajo que completa el apicultor cuando recupera el cuadro del panal, le saca la cera y con la ayuda de un extractor recupera el néctar.

“Cualquiera puede ser apicultor”.
El color y sabor de la miel depende de la floración que intervino en el proceso: si la abeja extrajo el néctar de la alfalfa será más amarilla; si se hizo en base a eucaliptus será más oscura y tendrá su inconfundible perfume; si el néctar provino del limón, será más blanca y tendrá ese fresco aroma cítrico.
“Cualquiera puede ser apicultor si le pierde el miedo a las abejas”, dijo Corridoni al recordar el obstáculo que desapareció ni bien se acercó a la actividad con ánimo de aprender y constató que era solo un mito pensar que “las abejas atacan y pican”.
La miel participa cada vez más de la preparación de comidas (panificados, postres, salsas, barbacoas, carnes, aderezos, vinagre de miel) por su poder aglutinante y gratinante; en la elaboración de bebidas (hidromiel, cerveza y espumantes); y en cosmética natural. Además, es insumo de productos como la jalea real y el propóleo, por su poder terapéutico y nutricional.
Durante los días que restan de la Semana de la Miel, apicultores de distintos emprendimientos ofrecerán degustaciones en plazas y parques la Ciudad de Buenos Aires y localidades del conurbano bonaerense.

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