Un gran almuerzo a la vasca

LA ZELAIKO EUSKAL ETXEA CUMPLIO 24 AÑOS Y LO CELEBRO EN SU SEDE

La casa vasca de Santa Rosa festejó el aniversario de su fundación con gastronomía tradicional y actividades culturales. La asociación cuenta con casi 200 socios que se reúnen varias veces al año.
Para preparar chorizos al vino tinto al estilo vasco no hacen falta demasiados ingredientes: ajíes rojos y verdes (los colores del país vasco), cebolla y tomate triturado en botella, chorizos de puro cerdo y por supuesto vino tinto, el mismo que va a tomarse durante la comida. El secreto está en desgrasar los chorizos primero y luego introducir en la olla capas de verdura, el tomate y una buena medida de vino. Y cocinar todo a fuego lento.
Esa es la receta de Sergio Lino Yurrita (76), el chef especializado de la Zelaiko Euskal Extea (casa vasca del monte o la pradera) que ayer cocinó para los 114 invitados que celebraron el 24º aniversario de la entidad, una de las tres casas vascas que hay en la provincia junto a la de Machachín y la de General Acha. Además hubo una charla sobre el Euskera (el idioma del país, una de las lenguas más antiguas y puras del mundo), se proyectó un video con la historia de la inmigración vasca en la Argentina y un número de danzas.
“Me gusta cocinar y he dado cursos de comida vasca. Por suerte siempre tengo ayudantes en la cocina: Luis, Ester, Blanca, Angel y Carlos. Hacemos estos almuerzos cinco veces al año y realmente es lindo ver que le gente se juntó para celebrar a los viejos y las costumbres que trajeron desde allá”, dice Sergio mientras revuelve una olla gigante en la que hay más de 200 chorizos haciéndose a fuego lento.

Presidente.
“En esta ciudad hay más vascos de los que pensamos. Yo creo que en este lugar, en la casa vasca, prima por sobre todas las cosas un sentimiento, una fraternidad que tiene que ver con el pasado, con la tierra de la que vinieron nuestros padres y abuelos”, dice Angel Baraybar, presidente de la asociación. Y agregó: “En las fiestas patrias como el 25 de Mayo y el 9 de Julio, mi padre se levantaba temprano e izaba en mi casa las dos banderas, la vasca y la de Argentina. Después se quedaba un rato mirándolas flamear, una al lado de la otra, y una vez se emocionó. El se había ido escapando del servicio militar y de una guerra que los españoles libraron en Argelia. De ahí solo volvía vivo el 10 por ciento de la gente. de grande entendí que muchos amigos suyos habían muerto en la guerra”.

Original.
El único vasco original del almuerzo es Jesús Los Arcos Vidaurreta, un abogado que supo ser juez, y que llegó a la Argentina cuando tenía 3 años. Ahora está jubilado y poco recuerda del Biancamano, el barco italiano en el que pasó 18 días hasta llegar a la Argentina junto a sus padres y una hermana. “Nací en Pamplona. Pero es largo de contar cómo llegamos acá, nos vinimos por razones políticas y porque teníamos familiares. Volví cinco veces al País Vasco, pero no me iría a vivir. Yo hice mi vida en La Pampa. Sin embargo es muy gratificante poder juntarse y celebrar nuestra cultura”, dijo Los Arcos Vidaurreta.

Lengua madre.
La Zelaiko Euskal Etxea es un lugar de encuentro pero además un lugar de aprendizaje. Tres veces por semana un grupo de alumnos concurre al salón ubicado en Joaquín Ferro al 1000 para aprender la lengua madre, el Euskera, bajo la tutoría de la profesora Valeria García Oyarzábal. “Tenemos pensado para el año que viene reactivar el coro y ver si podemos volver a dictar clases de danzas”, dice Valeria.