Un grupo de adolescentes denunció la muerte de su perro callejero

Dolidos por la muerte de “Dakota”, el perro callejero que habían adoptado como mascota, un grupo de adolescentes se acercó ayer a esta Redacción para acusar a la Dirección municipal de Zoonosis por el maltrato que sufrió el animal, que murió a los pocos días de ser llevado al predio de la avenida de Circunvalación. Cuando se enteraron que el animal estaba muerto, los chicos fueron a pedir que les entregaran su cuerpo para poder enterrarlo; en la “Perrera” les generaron más tristeza aún: les informaron que el cuerpo lo habían tirado en el Relleno Municipal.
La historia conmueve por donde se la mire. Hace unos seis años, Natan, Bautista, Lucas, Hernán y otros “bikers” santarroseños adoptaron, protegieron y se ocuparon de cuidar a un perro callejero que todos los días iba a la pista que los chicos usan para practicar sus acrobacias, en los terrenos de ferrocarril frente a La Usina. La sintonía de los chicos con el animal fue total y desde entonces los acompañó cada día en sus largas recorridas por la ciudad. Le dieron varios nombres, pero finalmente quedó “Dakota”.
Cuando se unió al grupo, “Dakota” ya era un perro grande. Con los chicos era puro cariño y amor incondicional, aunque con algunos transeúntes solía tener comportamientos agresivos. “Se ve que de chico le pegaron mucho”, estimó Natan, uno de los jóvenes que se llegó hasta LA ARENA para contar el triste final del animal.
“Dakota” no tenía una parada fija, pero siempre esperaba a los jóvenes en la pista frente a La Usina. A veces dormía en la casa de una señora de la zona. El resto del tiempo, vagaba por la ciudad. El cariño mutuo era tan grande, que los jóvenes se prometieron, y le prometieron, que el día que no estuviera, lo enterrarían ahí cerca, para que siguiera estando junto a ellos.
En agosto, los chicos iniciaron una campaña por las redes y lograron recaudar 3.500 pesos para costear una operación, que resultó exitosa. Fue por un golpe que había recibido el can, abajo de la cola. Durante unos días le quedó una especie de bolsa cerca del ano, que en pocos días sanó correctamente.
La semana pasada, el animal atacó a un hombre, quien hizo la denuncia en la “Perrera” municipal. El jueves 19 por la tarde llegó un móvil de la Dirección de Zoonosis a la pista y utilizando una violencia innecesaria a juicio de los chicos, atrapó al animal y lo “tiró” dentro de la caja de la camioneta. “El hombre incluso nos trató mal a nosotros, muy violento”, contó Bautista.

“Encerrado y maltratado”.
Al día siguiente, Hernán fue a Zoonosis y allí encontró a “Dakota”, encerrado en una jaula. “Estaba maltratado y la herida de la operación estaba abierta. Se veía que no estaba bien”, relató.
Para mayor tristeza de los jóvenes, el perro se puso a llorar cuando los vio. La congoja de los chicos era total. Preguntaron por los trámites para recuperarlo y les dijeron que tenía que ir una persona mayor, que se hiciera cargo del animal.
El lunes los chicos volvieron con la mamá de uno de ellos dispuesta a adoptarlo, pero ya era tarde. “Cuando nos vieron, los empleados empezaron a dar vueltas. Nos fuimos por un costado y lo encontramos, muerto. Estaba tirado atrás de la casa, lleno de moscas, y con la herida explotada”, contó Hernán con pesar.
“Nos dijeron que ellos no tienen dinero para cuidar perros en ese estado, pero nosotros pensamos que no es así, que se murió porque lo dejaron morir. Se murió porque estaba ahí”, sentenció Bautista.
Al día siguiente fueron nuevamente a Zoonosis, ahora con la intención de recuperar el cuerpo y cumplir con aquella vieja promesa. Esta vez también llegaron tarde. En Zoonosis los empleados entraron nuevamente en nerviosismo, incluso contradicciones, y al cabo les informaron que el cuerpo ya no estaba allí. “Nos dijeron que lo habían tirado en el Relleno Sanitario”. Triste destino para un perro que tuvo una vida dura pero en los últimos años encontró el amor incondicional de un grupo de adolescentes.
Con la esperanza de estar a tiempo de recuperar el cuerpo, los chicos se acercaron a esta Redacción para contar lo sucedido y alentar la esperanza de cumplir aquella promesa. Ahora “Dakota” es el “angel bmx” que, como uno de ellos escribió en una red social, lo seguirá acompañando en cada aventura por la ciudad.
Desde esta Redacción se hizo un llamado telefónico al área municipal para preguntar por este caso, y desde la oficina respondieron que las consultas debían hacerse por la mañana.

Dos denuncias penales
La poco clara situación en que murió el perro Dakota -o “Kurko” según lo llamaban otros- motivó dos denuncias penales. Una de ellas, a la que tuvo acceso LA ARENA, fue presentada por uno de los ciclistas, mayor de edad, una joven que también estaba encariñada con el can, y la mamá de un tercero. La segunda denuncia fue presentada por otra mujer, también madre de uno de los “bikers”.
En el primer caso, los denunciantes exponen que al momento de ser trasladado a Zoonosis, el animal estaba en buen estado y con su herida cicatrizada. También detalla las incongruencias de los responsables del área, que no coincidían en señalar una causa lógica para la muerte.
Los denunciantes también expusieron que el veterinario que operó de la hernia al animal se comunicó con la repartición municipal para pedir explicaciones, y a él tampoco le dieron información precisa.
A título de los denunciantes, Dakota se murió “por falta de asistencia” y por ello pidieron a la Justicia que investigue qué pasó y quiénes fueron los responsables.
“No nos convence la explicación de que ellos no tienen las condiciones para atender a un perro en las condiciones de Dakota. Primero, porque Dakota estaba sano cuando se lo llevaron, y segundo, si tenía algún problema, allí hay tres veterinarios y tienen quirófanos. Entonces, ¿cómo es que no tienen condiciones para atender a perros enfermos?”, se preguntó una de las denunciantes.