Un libro reconstruye la vida de León Safontás, el primer poblador de Santa Rosa

LIBROS - NUEVO TITULO DE DANIEL BILBAO Y RUBEN GOMEZ LUNA

“Revelación y enigmas del primer poblador de Santa Rosa” es un libro que hace hincapié en la figura del francés León Safontás, personaje tenido por el primer habitante de la capital pampeana.
Walter Cazenave – Puede considerarse que el registro de la historia pampeana, desde sus mismos comienzos, quedó en las voluntariosas manos de gentes que con capacidad y/o entusiasmo se asomaban al acontecer temporal del políticamente joven territorio. La posterior presencia y acción de la Universidad Nacional de La Pampa, con el dictado de una carrera específica, le dio a aquella tarea un enfoque más amplio, sistemático y dinámico donde los esfuerzos individuales y colectivos tuvieron el sustento de la institución.
Sin embargo, dentro de la intelectualidad pampeana interesada en la historia quedan todavía algunos de aquellos francotiradores (usada la palabra en un sentido positivo) que bregan en forma individual por el rescate de los hechos siguiendo un enfoque personal o con elementos acaso distintos a los de la universidad, pero también válidos.
Lo anterior bien puede ejemplificarse con las publicaciones del dueto Rubén Gómez Luna – Daniel Bilbao -genealogista el uno y periodista el otro- que publicaran no hace mucho un clarificador trabajo sobre Ibrahim Sarán, figura controvertida y misteriosa, tocada de leyenda, que campeaba desde los recuerdos de la época territoriana.
Ahora, los mismos autores han dado a conocer un nuevo trabajo que profundiza, también, sobre una figura significativa, pero de la que se sabe muy poco: León Safontás, tenido por el primer habitante de Santa Rosa.

De Bearn hasta acá.
El trabajo, cuyo título va postcedido de la frase “Revelación y enigmas del primer poblador de Santa Rosa”, hace hincapié en la figura de aquel francés en cuyo escaso bagaje al cruzar las pampas, figuraban un libro de matemáticas y una Biblia. El opúsculo en cuestión bucea en los orígenes de Safontás -que había nacido en el Bearn y viajó a la argentina siendo apenas un muchacho- y su andanza hasta llegar al poblado recientemente fundado por Mason, cuyo futuro intuyó, según revela una de las cartas publicadas. Pero bucea, también, en su personalidad de la que hay escasos datos, a menudo contradictorios.

La publicación reconstruye su genealogía y con ella las costumbres que hacían a la “maison” familiar, entre ellas la del mayorazgo que, como en el caso de Safontás, solía obligar a los demás hermanos a la emigración al carecer de patrimonio. La vida adulta de Safontás, ya en territorio pampeano, no abunda en informaciones y de las que hay -como señala el libro-muchas son contradictorias. En definitiva apuntan a deducir una personalidad solitaria (hasta algo hosca en algunos casos), al parecer con una elaborada situación económica que le permitió contar con propiedades en otras provincias, sin afectos demasiado manifiestos en las cartas (éstas todo un hallazgo historiográfico) que escribe a sus parientes en Francia, su madre inclusive.

Virginia.
Tampoco su vida de relación con la comunidad parece demasiado intensa, aunque obligadamente debió tratar con la considerable población francesa que por entonces poblaba Santa Rosa. La intriga alcanza a su casamiento con una mujer nunca plenamente identificada, a la que en las cartas nombra solamente como “Virginia”. Tanta misantropía acaso estuvo coronada por el nacimiento de su hijo, del que dice escueta y conmovedoramente”el niño vino muerto”.
Su muerte en Buenos Aires agrega un ingrediente más a la condición de este singular prócer de la pampeanidad: solitario y sin que -no se sabe por qué razón- fuera trasladado al panteón que había hecho construir en Santa Rosa, que aún se mantiene en el cementerio local. Como dicen los autores citando al poeta Roberto Juarroz, al cerrar el trabajo:”nombrar a un hombre se parece a salvarlo o, como se expresa en genealogía, nombrarlo es traerlo nuevamente a la vida porque estaba olvidado”.

* Geógrafo y escritor.