Un muro anti-inmigrantes en el corazón de Europa

Trabajadores comenzaron hoy a construir un muro en Calais, en el norte de Francia, para frenar el flujo de inmigrantes y refugiados que acampan en las inmediaciones de la ciudad portuaria e intentan colarse en camiones que los lleven al Reino Unido a través del túnel submarino que conecta ambos países.
El muro, de un kilómetro de largo y cuatro metros de alto, es financiado en su totalidad por el Reino Unido, en virtud de un acuerdo alcanzado en una cumbre franco-británica celebrada en marzo pasado en Francia.
La obra, que tendrá un costo aproximado 2,7 millones de euros, forma parte de un paquete de
medidas analizado por Londres para controlar las fronteras administradas junto a las autoridades francesas.
Según el ministerio del Interior británico, el muro correrá a ambos lados de la autopista y será el complemento de una valla de seguridad ya colocada alrededor del puerto y en la entrada al Eurotúnel que pasa por debajo de las aguas del Canal de la Mancha y por el que pasan un tren para pasajeros y otro que transporta vehículos.
Las autoridades francesas han dispuesto un amplio operativo de seguridad al inicio de las obras, luego de haber comprobado que en las últimas noches, los inmigrantes colocaron troncos o escombros en la ruta para obligar a los camiones a frenar para poder esconderse en ellos, informó la agencia de noticias EFE. 
Por su parte, las autoridades de Calais rechazan la construcción del muro, al cual consideran innecesario si el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, cumple con su promesa de desmantelar en su totalidad el campamento conocido como “la jungla de Calais”.
Alrededor de 80.000 personas pidieron asilo en Francia el año pasado, de las cuales entre 7.000, según cifras oficiales, y 10.000 según organizaciones humanitarias, viven en el paupérrimo campamento.
Más de 1,3 millones de migrantes, en su mayoría refugiados de las guerras de Irak, Siria y Afganistán, llegaron a Europa de manera irregular en 2015, muchos de ellos por la llamada ruta de los Balcanes, por la que se entra a Europa a través de Hungría.
El flujo decreció en marzo pasado cuando las naciones balcánicas cerraron sus fronteras y cuando comenzó a aplicarse un acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Turquía que contempla de devolución a territorio turco de migrantes irregulares llegados a las islas griegas del mar Egeo.
Sin embargo, los países de los Balcanes temen que las cifras de arribos crezcan súbitamente si las condiciones climáticas, cada vez peores a medida que se acerca el invierno del Hemisferio Norte, impiden usar la más peligrosa vía que por el Mediterráneo va del norte de África al sur de Italia.
Esta muralla se suma a varios proyectos iniciados en Europa: Hungría, encabezada por el primer ministro, el nacionalista Viktor Orban, quien ya construyó una valla en su frontera con Serbia y Croacia, y principio de mes anunció que planea levantar otra.
En tanto, Austria anunció sus planes de una nueva división a lo largo de su frontera con Hungría, en un intento de cerrar la ruta migratoria de los Balcanes.
La construcción del muro se coló rápidamente en la política nacional de Francia, donde el año de que viene se celebrarán elecciones presidenciales y la cuestión de los refugiados promete ser uno de los temas centrales de la campaña.
Las obras comenzaron un día antes de que el ex presidente francés Nicolas Sarkozy, uno de los favoritos para ser el candidato conservador a las presidenciales del año próximo, visite la ciudad, y una semana antes de que el propio presidente, Francois Hollande, llegue a la ciudad. (Télam)