La increible caída de un nene al vacío desde un 9º piso

“Fue un milagro, a tu hijo lo trajo un ángel”. Las palabras, lejos de cualquier tecnicismo profesional, pertenecen al parte de un neurocirujano. El médico le dio su visión a una madre sobre el estado de salud de su hijo de tres años que se salvó de milagro al caer de nueve pisos en un edificio de la ciudad de San Miguel de Tucumán.
LA NACIÓN habló con Florencia, la mamá de Martín, el chiquito que sobrevivió a una caída inédita. La joven de 22 años, en pareja con el papá de Martín, Máximo, de 25, relató que el hecho sucedió el miércoles al mediodía.
“Fue a las 13.10, me llegó un mensaje de voz de mi pareja que decía que estaba bajando por el ascensor y que Martín se había caído por el balcón. Pensaba que mi hijo no estaba vivo. Cuando me subí al auto de un compañero que me llevó al hospital, la llamé a mi mamá, que estaba con mi pareja y lo único que escuchaba era que de fondo mi hijo lloraba. Encima que se había caído de un 9º piso, encima que seguía respirando, estaba vivo, encima despierto y llorando, me volvió el alma al cuerpo”, relató Florencia.

Caída.
Luego de la tremenda caída, superior a los 40 metros, a un patio interno con piso de tierra, los médicos determinaron que el pequeño tenía apenas fractura de fémur. Cuando llegó al hospital local, fue intervenido en la zona abdominal por 4 horas y luego se le colocó un respirador a raíz del sangrado en uno de sus pulmones que ya fue controlado.
“No tiene nada neurológico, no tiene un moretón, no sé cómo explicarlo”, expresó emocionada Florencia. Y recordó: “El médico que operó a Martín me dijo que ‘no hay explicación de cómo se salvó. Pensamos que a tu hijo lo trajo un ángel’”.

Milagro.
Tras 72 horas del accidente, Martín sigue hospitalizado y en estado de gravedad pero los médicos estiman que el pronóstico es alentador y en el entorno familiar ya se habla de un milagro.
“La Virgen va caminando. Camino para Belén. Como el camino es tan largo le ha dado sed. Callad niño de mi vida, callad niño de mi bien, que allá por donde vamos hay un dulce naranjel”, era la canción que cada noche Florencia y Máximo le cantaban a su pequeño hijo Martín antes de irse a dormir y que hizo que este viernes a la noche reaccionara en la Terapia Intensiva del hospital de Niños de Tucumán.
“Cuando entramos a la media hora de visita que tenemos con el papá le cantamos una canción de la Virgen que siempre se la cantamos para dormir. Los médicos nos habían dicho que se la cantemos para que sintiera que estábamos ahí. Empezó a mover los ojos y la cabeza. Se despertó con eso”.
En relación a la evolución, Florencia le explicó a los periodistas porteños que al segundo día ya habría los ojos, movía los dedos y los pies pero cuando estaba con los médicos. “Recién anoche (por este viernes) pudieron verlo reaccionar”, completó.

Fuente Noticias Argentinas y La Nación