Un pampeano será embajador de paz

Ana D’Atri – José María Pereyra tiene 35 años, fue adicto a las drogas y en un momento tocó fondo; pero logró levantarse y salir adelante “gracias a Dios”. Hace poco, la Fundación “El amor que une el mundo” lo eligió para representar a Argentina en una misión de paz en Africa.
La Fundación “El amor que une el mundo”, presente en 12 naciones, entre ellas Argentina, eligió como embajador de paz al joven santarroseño José María Pereyra de 35 años. Por el momento, él es el único representante de nuestro país y a fin de año viajará junto a Lilian Jara Arismendi, presidenta de la Fundación, en una misión de paz a Uganda, Africa. Allí nació esta entidad, que busca ante todo ayudar y contener a miles de niños huérfanos que viven en condiciones extremas; sin agua, sin vestimenta adecuada, sin útiles escolares y sobre todo, sin apoyo emocional.
Lilian Jara, nacida en Chile, se encuentra en Santa Rosa preparando todo para el próximo viaje a Africa; el primero lo realizó en 2015. Durante ese viaje, tres días antes de regresar a su país, le diagnosticaron malaria, una grave enfermedad que adquirió a través de la picadura de un insecto y que la tuvo en tratamiento varios días hasta que pudo recuperarse ya en su país. Sin embargo, la enfermedad convivirá con ella por siempre. Así y todo, no se arrepiente de nada y regresará a Africa para continuar ayudando a los más necesitados.

Aprender y ayudar.
José María Pereyra tiene 35 años y actualmente vive junto a sus padres y hermanos en una casa de Villa Parque. Conoció a Lilian Jara en la terminal de ómnibus de Río Gallegos, cuando esperaba el colectivo que lo regresaría a Santa Rosa, su ciudad natal, luego de cuatro años de ausencia. Habían pasado cuatro años también, desde la última vez que José había consumido drogas. “Empezamos a hablar de la palabra de Dios, me contó lo que ella hacía en Africa y me entusiasmé. Seguimos en contacto y un día vino a conocer mi casa”, contó el joven a LA ARENA. “Me interesó eso de ser embajador porque yo sufrí mucho con el asunto de la droga, y hoy en día veo a los chicos de 11, 12 años, que están en la droga y quiero ayudarlos a salir”.
José contó que durante sus años de adicción asistió a centros de rehabilitación que no lograron sacarlo de las drogas; sino que ese objetivo lo consiguió “gracias a Dios”.
“Cuando yo era chico fui a rehabilitaciones pero no me ayudó en nada. Afuera seguía consumiendo y ahí no teníamos la contención que necesitábamos”, explicó.
Ahora, como embajador de paz, viajará a Uganda para ayudar a Lilian, aprender y regresar con todo ese conocimiento a Santa Rosa. “Cuando vuelva quiero poder hacer algo acá, que me ayuden para mejorar el futuro de los chicos. Yo sé lo que es y por eso quiero ayudarlos”.

Testimonio.
La idea de José es viajar antes de las fiestas a Africa para ayudar a los niños huérfanos; y a su regreso, construir un centro de rehabilitación de la drogadicción en Santa Rosa. Su padre le donó a la Fundación un terreno ubicado en Utracán y Guatraché para que ese objetivo pueda cumplirse. “Villa Parque es una de las zonas más afectadas; yo conozco todo y a todos, por eso no quiero que estos chicos caigan en eso porque yo sufrí una cantidad”, explicó el joven.
Con el apoyo de Jara, José presentó una nota al gobernador de La Pampa Carlos Verna, informándolo de su proyecto, que incluye brindar charlas en establecimientos educativos sobre prevención, rehabilitación y reinserción laboral.
“José María ha dado un tremendo testimonio de vida y de superación. Lo conocí en el camino y le hablé de Dios. El venía pasando por una situación muy compleja, de cambiar su vida. Su testimonio es muy importante porque de nada pasó a levantarse, y superarse y eso tiene un premio. El quiere trabajar con los jóvenes en adicciones, no busca fama, sino dejar huellas”, aseguró la presidenta de “El amor que une el mundo”.

Misión de paz.
La Fundación “Amor que une el mundo” (Love that united the world) fue creada legalmente el año pasado, luego del viaje de Lilian Jara Arismendi a Africa. “Nació de mi inquietud cuando viajé en misión de paz el año pasado. Me tocó llevar 250 kilos de ayuda para niños huérfanos y viendo las necesidades en terreno tuve la posibilidad de visitar más de quince orfanatos, los cuales suman alrededor de 6 mil niños”, contó a LA ARENA la chilena.
Lilian es relacionista pública, asistente jurídica y corresponsal de dos medios de comunicación, pero su vocación es llevar la palabra de Dios y ayudar a los más necesitados. “Esto es en misión de paz, no enmarcamos la religión porque cuando hacés eso separás; hay gente que necesita ayuda y que cuando le decís ‘yo soy evangélica o tengo tal tipo de creencia’, automáticamente las marginás. Y la verdad, nos mueve el amor que une al prójimo”, dijo.
Una vez en Uganda, Lilian pudo contactarse con el primer ministro y acordaron constituir legalmente la Fundación, para que de esa manera el gobierno ugandés pudiera colaborar con ellos y trabajar en conjunto. “La idea es poder trabajar en el empadronamiento de los niños, ya que en este momento son NN, hoy en día no existen, son sin padres, huérfanos, y no están inscriptos. Entonces el primer planteamiento que le hicimos al gobierno fue identificarlos como tal, para poder darles los derechos básicos, la educación, la salud, la identidad que es un derecho a nivel mundial”, aseguró Jara.

Necesidades básicas.
Ella fue elegida como presidenta a nivel mundial del continente africano para representarlo en distintas naciones en el mundo. “La Fundación pretende con sus embajadores, que cada uno de ellos sea como un canal de bendición, de conexión para poder hacer algún tipo de beneficio, o hacer una campaña, y poder ir en ayuda de los niños más necesitados”.
“El amor que une el mundo” busca identificar a los niños huérfanos en Africa, construir orfanatos, llevarles ayuda, ya sea monetaria, ropa o útiles escolares y dejar huellas en cada nación que visiten. “En este momento esos niños viven en la calle. Son como aldeas chozas. Los colegios de aquí son hoteles de 5 estrellas a comparación de los de ellos, que tienen sus escuelas bajo un árbol y en el piso y estudian con las condiciones más paupérrimas”.
A corto plazo, la Fundación pretende crear orfanatos para estos niños y llevar plantas de agua potable. “Hoy día Africa carece de agua, los niños mueren por eso, por falta de agua. El agua es salud vital en todo y nosotros la derramamos a cada instante. A mí me tocó ver en aldeas niños que caminaban hasta 5 kilómetros para buscar agua sucia, y luego la destilan a su estilo”, explicó dolida.

Concientizar con realidad.
En el próximo viaje a Uganda, también se sumará un fotógrafo que ayudará a la realización de un documental de ocho capítulos, donde se mostrará la realidad de los niños africanos. “Se pretende venderlo porque con esos recursos podemos construir y beneficiar directamente a los niños huérfanos. Vamos a mostrar la realidad de los niños, es una forma de concientizar. Africa es la pobreza misma, hay que tener un corazón muy duro porque te enfrentas con niños que necesitan cariño y afecto, que ni bien llegás buscan contacto con vos”.
Lilian aclaró que así como hoy le tocó ayudar principalmente a los niños de Africa, mañana puede ser el turno de Argentina, o de cualquier otro país del mundo. “Lo importante es que la Fundación no discrimina, practicamos el amor al prójimo y no se necesita tener un cargo público para ayudar”.
En Chile, Lilian trabaja con los niños que están privados de su libertad, con jóvenes con problemas de adicciones, con gente en situación de calle, y niños que están en psiquiátricos. “Eso es lo que a mí me gusta hacer, me gusta lo social, creo que nací para eso”, aseguró.
Además de Chile, Argentina y Uganda, la Fundación estará presente a través de embajadores de Estados Unidos, Puerto Rico, Santo Domingo, República Dominicana y México, entre otros.
“Se pretende también plantar una sucursal de la Fundación en Argentina y poder ayudar a los sectores vulnerables, en este caso a los niños con adicciones”, explicó finalmente.

Tratamiento por malaria.
El año pasado, Lilian Jara fue noticia en los medios chilenos porque durante su visita en Africa adquirió malaria, una enfermedad que se contrae a través de la picadura de un insecto y que puede ser mortal. Se la diagnosticaron tres días antes de su partida, por lo que no pudo completar el tratamiento. Cuando pisó suelo chileno, pudo continuarlo y recuperarse luego de sufrir cuadros febriles de más de 40 grados. Actualmente, médicos del área de Infectología del hospital Lucio Molas le están realizando análisis clínicos para estudiar el caso, ya que resulta novedoso en esta ciudad, y así además poder brindarle el apoyo que necesite como paciente.

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