Un programa de bacheo que no dio resultado

El último sábado la comuna local emitió un parte de prensa en el que informó que los días 11 y 12 de noviembre se había desarrollado un amplio programa de bacheo y reparación de calles en distintos puntos de la ciudad. Se detalló que personal y equipos de la Dirección de Vialidad y Logística habían realizado trabajos de bacheo y arreglo de calzada con carpeta asfáltica (rapibach) sobre las calles Rivadavia, General Pico, Coronel Gil, Sarmiento, Alem, Don Bosco y Garibaldi.
Ante las numerosas quejas de vecinos sobre el pésimo estado de las calles pavimentadas en la Zona Centro, este diario recorrió en la tarde de la víspera las arterias mencionadas en el parte de prensa. El resultado fue el descripto por los quejosos frentistas: los baches siguen en su lugar y en algunos casos cada vez más profundos.
Es cierto que se ven sobre el pavimento algunos trabajos de bacheo reciente, pero son más los pozos que todavía están descubiertos que los que fueron tapados, como se promocionó en el parte de prensa del fin de semana. Incluso asoman ahora como otro elemento de peligro las piedras que se desprenden de los arreglos.
Hay algunos sectores del pavimento, donde se nota que se trabajó, que están semicubiertos por la nueva carpeta asfáltica. En estos casos habría que determinar si el chaparrón del domingo a la madrugada causó estragos en los recientes arreglos o si éstos fueron mal realizados y, por lo tanto, no cumplieron la función que tenían, es decir, evitar que las calles se tornen peligrosas para quienes las transitan.
General Pico en las intersecciones con 9 de Julio, Quintana y Sarmiento son ejemplos de que los bacheos se quedaron por la mitad. En la esquina de Quintana, concretamente, se puede ver que se realizó un bacheo pero no cubrió todo el tramo que estaba roto. La calle Coronel Gil, entre Alem y la avenida España, está como siempre, repleta de agujeros. Sobre Rivadavia la situación no es mejor, sobre todo si los ojos se posan en los metros previos a la intersección con Lagos.
La calle Mansilla, entre Rivadavia y Gil, es uno de los mejores ejemplos de la falta de mantenimiento en el pavimento. Esa misma arteria, cuando cambia de nombre y pasa a denominarse Sarmiento, vuelve a mostrar baches y deformaciones que hacen que la mejor decisión sea no transitarla. La peor parte parece ser la cuadra ubicada entre General Pico y Villegas, aunque pasando apenas el cruce con J. V. González la situación es tanto o más deplorable.
El paisaje céntrico ofrece también enormes cortes sobre el pavimento, en este caso, producto de los necesarios arreglos que el personal de obras sanitarias debe realizar ante las pérdidas de las redes cloacales o de agua potable. Es el ejemplo de un enorme pozo que se formó en la calle Quintana, casi Centeno, el cual está relleno con ripio.
La esquina de Escalante y Centeno y los cruces de las calles Don Bosco y Centeno o Don Bosco y González, se suman a la lista de las arterias de la ciudad que parecen “bombardeadas”. La calle Garibaldi, otra de las mencionadas en el comunicado sobre el “amplio programa de bacheo y reparación de calles” que difundió el municipio, presenta un verdadero cráter en la esquina con O’Higgins. Un lugar peligroso, por la profundidad de la caladura que hay sobre el pavimento, donde una rueda de una moto prácticamente se pierde si quien conduce no maniobra con pericia y evita el escollo.