Una joven física del Balseiro trabajará con dos Premios Nobel en Noruega

Soledad Gonzalo Cogno, quien se acaba de recibir de Doctora en Física en el Instituto Balseiro, a principios de abril comenzará a trabajar en el Instituto Kavli de Trondheim, en Noruega, en el laboratorio de Edvard y May-Britt Moser.
La joven investigadora, que acaba de defender su tesis de Doctorado en el Instituto Balseiro, cuenta que en agosto de 2016 asistió a una escuela de verano en el Instituto Kavli. “Como parte de mi visita, Edvard y May-Britt me invitaron a dar una charla sobre el trabajo que hice durante la última etapa de mi doctorado. Luego de la presentación hubo un intercambio de ideas muy estimulante y a continuación, en una conversación privada, los Moser me propusieron que considerase su laboratorio para mi postdoctorado”, rememora Gonzalo Cogno.
“Mi tesis estuvo enfocada en el estudio del código neuronal, es decir, en el estudio de cómo los estímulos se traducen en los impulsos eléctricos con los que se comunican las neuronas”, cuenta Soledad Gonzalo Cogno. Y detalla que abordó la neurociencia desde un punto de vista computacional y que en la segunda mitad de su doctorado agregó el análisis de datos experimentales.
Sobre los principales resultados de su tesis de doctorado, que defendió el pasado 16 de febrero en el Salón de Actos del Instituto Balseiro, Gonzalo Cogno explica que los mismos están asociados al estudio de dos áreas del cerebro: el hipocampo y la corteza entorrinal. Estas regiones juegan un rol muy importante en la formación de memorias y en la navegación espacial.
“Estudié cómo transmiten información las neuronas de esas regiones y cómo las señales eléctricas de las mismas están vinculadas con los procesos de orientación en el espacio”, describe.
Edvard y May-Britt Moser, que son los neurocientíficos que formarán a Soledad Gonzalo Cogno en su laboratorio en Noruega, fueron premiados con el Premio Nobel en Fisiología o Medicina en 2014 junto con el estadounidense John O`Keefe. Fue “por sus descubrimientos de células que constituyen un sistema de posicionamiento en el cerebro”.
Ese sistema de posicionamiento o “GPS interno” hace posible que el cerebro cree un mapa para orientarse en el espacio: permite que uno sepa dónde está, encontrar el camino de un lugar a otro y almacenar esta información para que esté disponible cuando sea necesario. Los tres neurocientíficos hicieron grandes aportes que demostraron una base celular de estas funciones cognitivas, según explica el sitio web de la Fundación Nobel. (Télam)