Una odisea en 50 kilómetros

Hasta hace unos meses, unir la casa de Alejandro Sánchez en la zona de Barrancas Coloradas con el centro de la ciudad de Santa Rosa era una cuestión de minutos. En auto o en moto, alcanzaba con tomar un camino vecinal que desembocaba en la ruta 35 y hacer cinco kilómetros para finalmente toparse con la Rotonda Sur. Dependiendo del tráfico, no hacía falta salir temprano para llegar a una cita o hacer un trámite. La tranquilidad del campo a 20 minutos de la plaza San Martín, qué más se podía pedir.
Pero la lluvia lo complicó todo: una laguna cortó el paso más corto hacia la ruta nacional y ahora el hombre tiene que recorrer un camino 10 veces más largo para hacer las compras, proveerse de gas envasado y combustible para el generador de luz y hasta de agua potable.
“Todos los que vivimos en esta zona estamos afectados por la cantidad de agua a que ha caído. Tenemos una gran laguna en medio del camino que utilizamos para ir y venir a Santa Rosa. Hablo en nombre de los productores rurales y de las 40 ó 50 familias que están como yo, prácticamente aislados”, dijo el hombre que se dedica a cuidar caballos y que tiene -según relató a Radio Noticias- la única escuelita de equitación que queda en la ciudad.

Postales de un pantano.
En un pequeño sobre de cartón, Sánchez envió a esta redacción las fotos del camino que habitualmente hacía para llegar a Santa Rosa al que ahora lo atraviesa una laguna que tiene un ancho de 400 metros. En las imágenes puede verse también un tractor articulado con sus ruedas al punto de desaparecer en un pantano y un camión jaula atravesando temerosamente el lodazal.
“Llueven 10 milímetros y no podemos salir a ningún lado. Unos salen por la ruta 14, otros por Anguil, yo tengo que hacer 50 kilómetros para llegar a Santa Rosa. Hace poco estuvieron los de la municipalidad, pero dijeron que necesitaban apoyo de Vialidad Provincial. Para recomponer el camino hay que hacer un simple alteo. Si pudiera hacerlo yo, lo hago con gusto por mis propios medios, pero la verdad es que no puedo. Hacen falta por lo menos 150.000 pesos. Esto en una semana se arregla”, agregó Sánchez.
Otra de las preocupaciones de Sánchez es el cruce de las líneas de alta tensión que está dentro de su campo. “Está todo rodeado de agua, ahí la APE no puede hacer un mantenimiento ahí”, agregó.
“Intentamos pasar por los campos, pero la verdad es que no hay piso. A la quinta vez que pasás, te quedás encajado. Los chicos que viene a mi escuelita de equitación atraviesan la laguna con botas de goma. Es admirable el esfuerzo que hacen”, cerró.