Pampeana compró un terreno y encontró un “pueblo perdido”

VANESA CAPPELETTI, PROTAGONISTA DE UNA LLAMATIVA HISTORIA

Loris Giazzon y su mujer, Vanesa Cappeletti, una joven oriunda de Santa Rosa, acaban de escribir un capítulo por demás elocuente en la historia urbana argentina. La pareja, asediada por el estrés de la gran ciudad, dejó todo para comprar unos lotes cerca de San Andrés de Giles (provincia de Buenos Aires). Pero algo pasó. Algo que nunca imaginaron.
Giazzon fue artesano y remisero en Laferrere, partido de La Matanza, pero la crisis del 2001 lo golpeó como a tantos argentinos y le propuso a su mujer Vanesa y a sus hijos Camila (13) y Santino (10) irse al medio de la nada.
Tras vender la remisería, compró un lote de más de 7 hectáreas cerca de San Andrés de Giles, sobre el kilómetro 114 de la ruta 7, a más de 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires.
“Cuando fuimos con mi mujer a firmar las escrituras los herederos del lote nos dijeron: les tenemos una sorpresa, acaban de comprar un pueblo”, recuerda Loris a LA ARENA.
El pueblo que compraron tenía 10 manzanas perfectamente demarcadas de un proyecto urbanístico que había quedado trunco allá por 1943.

Villa San Alberto.
Pasaron algunos años, y Loris le propuso algo a Vanesa. “Una noche le pregunté: ¿Y si fundamos de nuevo este pueblo y volvemos a vivir como hace 30 años, que los chicos dejen la bicicleta y al otro día esté en el lugar?”, rememora Loris.
El pueblo se llama Villa San Alberto y figura en el digesto municipal como una de las ocho localidades que integran el partido pero nunca pasó de un proyecto comunal. Solo se mantiene la estructura de la Escuela 23, una capilla a medio hacer y un viejo almacén de ramos generales: el mapa original también define una plaza donde apenas asoma una hamaca.
“Conseguí 18 propietarios y las primeras casas se levantarán con el Procrear”, sostiene el hombre, que logró que el municipio de San Andrés de Giles delimite las calles internas, por lo que hoy pelea por la electricidad que requiere una inversión de casi 4 millones de pesos que la comuna y la provincia aún no se deciden a aportar.
“Doné 5 lotes al municipio para el servicio de la luz: se firmó y se aprobó por lo que hay lotes vendidos y otros construidos, ahora solo resta esperar que instalen la electricidad”, pidió. Y destacó: “Con el tendido eléctrico se hará un polo de construcción, habrá trabajo”.
Giazzon tiene hasta la fecha de fundación del pueblo. Reconoce que falta decisión política y que la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, lo llamó para ponerse a disposición y mantener el viernes una reunión y tratar de avanzar en el proyecto.
Villa San Alberto, para Loris, será un pueblo con 100 casas y unos 400 habitantes.

 

Santarroseña.
Vanesa, en tanto, no quiere olvidarse de sus raíces. “Conozco LA ARENA, cómo no lo voy a conocer”, dice la mujer al aclarar que nació y se crió en Santa Rosa. Vivió con sus padres y sus dos hermanos sobre la calle Ameghino, del barrio Villa Santillán, y luego se mudó al Butaló I.
Sus padres y toda la familia se mudó, cuando Vanesa tenía 22 años, a Capital Federal (barrio de Almagro) pero el cambio fue duro. “Casi nos morimos: fue demasiado el cambio, Santa Rosa es tranquila, Capital es un lío”, compara.
Su familia no logró adaptarse y volvió para Santa Rosa donde aún vive en el barrio Butaló I. Pero Vanesa conoció a Loris, tuvieron dos hijos, formaron una familia, y hoy, viven bien y tranquilos.
“Cuando conocí a Loris nos fuimos a vivir a Laferrere y después empezamos a viajar por todo el país vendiendo artesanías”, dice Vanesa, para quien Santa Rosa es la “ciudad más hermosa, segura y pacífica de todas, si se lo compara con Buenos Aires”.
Ella protagoniza una historia de amor que hoy vive con la mirada puesta en algo sencillo: refundar un pueblo, volver a la “vida de antes”, y dejar de correr detrás del vértigo de todos los días. (Fotos Facebook)