Utopians vuelve con “Todos nuestros átomos”

Es el quinto disco de estudio del cuarteto de rock alternativo encabezado por Barbie Recanatti, que en esta oportunidad se puso bajo las órdenes de Jimmy Ripp como productor y de Álvaro Villagra como ingeniero de sonido.
El disco abre con las guitarras bien al frente en “Alimaña” con Recanatti tirando frases casi sobre un mismo lugar, hasta que el guitarrista Gus Fiocchi, el bajista Mario Romero y el baterista Tomás Molina Lera arrancan y Utopians vuelve a ser una maquina arrasadora, con una base poderosa y un gran trabajo de las guitarras.
“Tren de la alegría” es un medio tempo urbano, descorazonado, con un gran retrato de la ciudad por parte de Barbi, mientras las guitarras se lucen con un gran trabajo que confirma el acierto de haber elegido a Ripp, integrante de Televisión, productor de Mick Jagger y Jerry Lee Lewis. La canción es una jugada e interesante viñeta urbana por parte de Utopians.

Jugar.
En “Reflejo” el riff es juguetón, mientras la banda juega a subir y bajar el ritmo con un groove funky, con un gran trabajo de Mario Romero, pero un ritmo negro siempre al estilo de Utopians.
Mientras que “Todo lo que tengo” tiene el comienzo garagero y punk tradicional de Utopians con el serrucho de la guitarra y la voz de Recanatti y el resto de la banda, que va elevando la velocidad hasta que el estribillo tiene la fuerza y la vitalidad que caracteriza a la banda en sus shows. “Lo tuyo” arranca con grandes acordes y un interesante trabajo de guitarra de un rock alternativo que acerca a la banda a Pixies pero también al dark de The Cure, mientras Recanatti canta al lado del micrófono, cargada de dolor por lo que parece es una relación enfermiza.

Batería.
Tomás Molina Lera le da un buen redoble al inicio, golpea a la batería con muchas ganas y las guitarras riffean como coqueteando en una canción que se acerca más al glam-rock de los New York Dolls. En “Los Ríos”, Utopians mete otra de sus influencias la new wave, a través del trabajo de las guitarras y de la base, con una canción rápida que invita a hacer locura por las noches arriba de un auto o de una moto, por su ritmo.
“Maravilla” es más lenta, tranquila, relajada, melancólica, con un buen estribillo respaldado por las guitarras y Recanatti, que deja la fuerza y en cada canción se pone en el personaje que la cuenta y su voz pasa de un tono triste a un tono enojado, alegre o urgido.