Vecinos salvan a tres niños

HEROES DE BARRIO EN UNA VIVIENDA EN LLAMAS

Tres hombres arriesgaron su vida para salvar a tres niños de una vivienda que ardía en llamas. Los menores estaban solos y la casa estaba cerrada con llave. Fue en el barrio Esperanza de Santa Rosa.
Gonzalo Fernández (24), Adrián Vignatti (39) y Angel Gatica (35) son tres muchachos que, ante una situación de inminente peligro, sacaron coraje desde lo más profundo y rescataron a tres hermanitos de una casa que por causas desconocidas ardió en llamas. El hecho ocurrió en horas de la tarde de viernes, aproximadamente a las 16, en la casa 333 de la calle Grassi, en el barrio Esperanza, donde los tres menores se encontraban sin la compañía de ningún adulto y con la puerta cerrada con llave.
Al grito de “se quema la casa y hay nenes adentro”, una mujer alertó a Gonzalo Fernández, uno de los héroes de esta historia, que rápidamente corrió hacia la vivienda e intentó abrir la puerta a patadas. “Agarré la puerta a patadas, pero no la podía abrir”, contó Fernández, describiendo la desesperación que le produjo ver a uno de los niños colgado de la ventana, como si estuviese intentando respirar aire puro. “Le pedí a uno de los muchachos que me ayude, pero él estaba shockeado por ver al nene colgado de la reja con medio cuerpo afuera”, dijo Fernández, y agregó que para poder ingresar a la casa “reventé la puerta con una barreta que me alcanzaron”. En ese momento, y sin importar que su vida corriera riesgo, Vignatti y Gatica se sumaron al rescate de los tres niños y, encabezados por Fernández, ingresaron en la casa.
Finalmente, al cierre de esta edición, una fuente de salud del hospital Lucio Molas aseguró que “el bebé y una niña de cuatro años están en terapia, porque han inhalado humo, mientras que el nene de tres está en pediatría”.

El rescate.
Una vez dentro de la vivienda, entre el humo que no los dejaba ver y al mismo tiempo les cortaba la respiración, los hombres socorrieron al niño de tres años y a su hermanita de cuatro. “Los sacamos hacia el frente de la casa, les quitamos la remera y les dimos palmaditas para que pudieran toser todo el humo y el hollín que habían inhalado”, contó Vignatti, mientras que Fernández agregó que “también les lavamos la cara”. Ellos creían en ese momento que ya había terminado el calvario. Creían que la buena acción estaba hecha, y que ya estaban todos a salvo. Fue en ese entonces cuando uno de los niños les dijo que había un bebé en una pieza.
“Los hermanitos nos decían del bebé, pero no veíamos ni escuchábamos nada”, dijo Vignatti.
Ya habían transcurrido varios minutos desde que la puerta estaba abierta y el humo que había en el interior de la vivienda se había disipado. No en su mayoría, claro. “Cuando empezó a salir el humo se pudo ver un poco mejor el interior de la casa, me mojé y me metí a sacar al bebé”, expresó Vignatti, y agregó: “no sé como hice, sólo sé que entré y el bebé estaba en una sillita, tipo de caña tacuara, lo agarré, lo levanté, lo apreté contra mi cuerpo y salí”.

“No respiraba”.
Dos de los menores ya estaban fuera de peligro y en compañía de los otros dos adultos. Sólo faltaba que Adrián Vignatti saliera con el bebé. “Cuando él pudo sacar al bebé, no respiraba, estaba duro y negro de hollín, entonces le mojamos la cara y empezó a respirar”, contó uno de los héroes, que no podía salir de su asombro luego de lo vivido. Según lo que pudo observar Gatica “uno de los niños tenía quemaduras en las piernas, otro en la cabeza y un poco el pecho, pero por suerte los tres están a salvo”.

Tranquilos.
Una vez que los niños fueron derivados al hospital Lucio Molas a bordo de una ambulancia y que la policía y el cuerpo de bomberos ya habían trabajado en el lugar, los tres héroes se tomaron un tiempo para reflexionar sobre lo ocurrido. El lugar elegido fue el taller de Vignatti, frente a la casa siniestrada. Allí los hombres conversaron con LA ARENA. “Menos mal que estábamos ahí, creo que hicimos todo justo a tiempo”, coincidieron en destacar. Otro de ellos se mostró complacido al señalar que “por suerte los nenes están bien y eso es lo más importante, lo material lo van a recuperar”. Finalmente uno de los hombres concluyó manifestando que “lo que pasó fue algo increíble, pero real y nosotros hicimos lo que hubiera hecho cualquier vecino”.

Otro incendio, otro final.
Gonzalo Fernández es oriundo de General Pico. El llegó ayer a la ciudad capital para llevar a uno de sus niños al dentista y comentó que hace cinco años vivió una situación similar, pero el final no fue el esperado. En julio del año 2011, a la vuelta de su casa, una ahijada de su mamá sufrió un incendio, en la calle 105 entre 36 y 38 en el barrio Frank Alan. Gonzalo y otros vecinos intentaron ingresar a la casa, pero lamentablemente no pudieron rescatar a las personas que se encontraban adentro. El incendio se había producido en una habitación y producto de ello falleció una joven que estaba embarazada y dos niños. “Entré a esa casa y no los pude salvar. Y hoy se me vino esa secuencia a la cabeza”, contó el joven con la voz entrecortada.

Compartir