“A La Pampa le robaron un río”

“Hoy no es un día más para los pampeanos, nuestra tierra ha sufrido mucho. Todo el oeste de nuestra provincia fue testigo presencial del avance del desierto, han tratado de desalentarnos y nos fueron expulsando al éxodo”, así comenzó la locución del gobernador de La Pampa, Carlos Verna, en la audiencia de conciliación con la provincia de Mendoza por el río Atuel.
En ese escenario, el mandatario pampeano dijo que “A La Pampa le han robado un río”. “Venimos denunciando y luchando, luchando y trabajando, trabajando para que nos devuelvan el río”, manifestó.
“Después de un largo camino de lucha y con la misión de hacernos escuchar, llegamos a este momento trascendente. Por fin estamos ante la competencia de la Corte (Suprema de Justicia) para encontrar una solución a décadas de despojo, pobreza y entristecimiento”, indicó Verna.
“Hoy no vengo solo en representación de los ciudadanos de mi provincia, también estoy aquí como un ciudadano más porque soy uno más entre los pampeanos, que ha transcurrido su vida sabiendo que los derechos de su provincia han sido violados”, dijo el gobernador pampeano.
“Confiamos un acto de justicia para que nos devuelvan nuestro río Atuel. Señores jueces, para mi provincia esto es una cuestión de estado, por eso le hemos pedido a nuestros ex gobernadores de la democracia que nos acompañen porque esta situación excede ampliamente a una gestión de gobierno”, continuó.
“Vengo con motivación y fe porque a La Pampa le robaron un río, le robaron el río Atuel. Vengo de una provincia que por mucho tiempo fue territorio nacional, quizás por demasiado tiempo, y eso nos marcó incluso antes de la provincialización”, denunció.
“Cuando se fueron constituyendo las provincias que nos rodean, nos fueron robando territorios, fuimos construidos con retazos que otras provincias no quisieron, Además de territorio nos quitaron un río”, prosiguió.

El discurso completo.
“Nuestro Oeste ha sido condenado a la marginalidad de un vasto desierto por Mendoza, con la anuencia del Estado Nacional”
Hoy no es un día más para los pampeanos. Nuestra tierra ha sufrido mucho. Todo el Oeste de nuestra provincia fue testigo presencial del avance impiadoso del desierto. Han tratado de desalentarnos. Nos fueron empujando al éxodo. Y sin embargo, después de un largo camino de lucha con la misión de hacernos escuchar llegamos a este momento trascendente, ante la competencia de esta Corte, dispuestos a encontrar solución a décadas de despojo, de tristeza, de empobrecimiento.
Como quedó plasmado hasta aquí, y cumpliendo con mi responsabilidad política en lo que representa esta causa tan cara para todos los pampeanos, hoy vengo no sólo en representación de los ciudadanos de mi provincia, también estoy aquí como un ciudadano más. Yo soy uno más entre todos los pampeanos que han transcurrido su vida sabiendo que los derechos de su provincia fueron violados.
Venimos denunciando y luchando, luchando y trabajando, trabajando con la esperanza de recuperar lo que nos robaron. Confiando en un acto de justicia que nos devuelva nuestro río Atuel.
Señores jueces, para mi provincia esto es una cuestión de Estado. Y por eso les hemos pedido a nuestros ex gobernadores de la democracia que nos acompañen. Porque esta situación excede ampliamente una gestión de Gobierno.
Vengo sin resquemor alguno, vengo con motivación y con fé a afirmarle a este Excelentísimo Tribunal que a La Pampa le robaron un río: le robaron el Atuel.
Vengo de una provincia nueva, que por mucho tiempo fue territorio nacional, quizás por demasiado tiempo.
Y esto nos marcó, incluso desde antes de nuestra provincialización. Cuando se fueron constituyendo todas las provincias colindantes, a medida que avanzaba la organización política de la Nación, nos fueron privando de territorio.
Y yendo puntualmente a lo que nos convoca, queda claro que a los pampeanos, además de territorio, nos quitaron un río, en lo que ha significado un despojo que ocasionó una catástrofe ambiental, además del profundísimo daño social, productivo y emocional que sufrieron los pobladores del Oeste pampeano. Esta catástrofe ambiental antrópica, en un hecho sin parangón en toda la extensión del territorio nacional.
Nuestro Oeste, lo que yo llamo el Oeste profundo, ha sido condenado a la marginalidad de un vasto desierto por la provincia de Mendoza con la anuencia del Estado Nacional.
Frente a esta realidad, marcada por la angustia de haber vivido la pérdida de un río, se le suma la imprevisibilidad de no contar con la más mínima información sobre su manejo, que nos permita, al menos, saber cuándo vamos a tener agua corriendo, su cantidad, su calidad, o por cuanto tiempo el cauce va a seguir totalmente interrumpido y seco, absolutamente seco. Así es imposible proyectar políticas de Estado de medio y largo plazo.
El daño ambiental que existe actualmente sólo puede ser mitigado o recompuesto con agua potable de calidad corriendo constante desde la alta cuenca, sin usos previos, para volver a darle vida a ese cauce y reparar el daño ecológico ocasionado.
Esta Corte ya ha determinado que el río Atuel es interprovincial. Por eso se torna fundamental e ineludible la creación de un Comité de Cuenca, para que las provincias condóminas tomemos en forma conjunta todas las decisiones referidas al manejo de estas aguas, cogobernando un recurso natural que debe ser indiscutiblemente compartido.
Por eso hemos venido todos los pampeanos hasta aquí. Para defender nuestros derechos y el derecho humano de acceso al agua potable que le ha sido negado a nuestros pobladores del Oeste.
Y yo, en lo personal, vengo a cumplir con esta enorme responsabilidad que mis comprovincianos me han delegado al elegirme gobernador. Como fue expresado a lo largo de toda la exposición de nuestra parte, repito que confiamos en la intervención de esta Excelentísima Corte para llegar a una solución que satisfaga las pretensiones de La Pampa, resolviendo el conflicto sistémico ante el que nos encontramos.
Teniendo como meta la preservación y la recomposición del medio ambiente que nos pertenece a todos como habitantes de la República Argentina y que desnuda la degradación que sufre La Pampa por el uso indiscriminado que ha hecho Mendoza del río Atuel, transformando nuestros humedales en desiertos y provocando la diáspora de los habitantes pampeanos asentados en la cuenca del Atuel, el río, señores jueces, que nos fue robado.