Zircaos Vuelta al Mundo. Capítulo 10: Tilcara

Y seguimos disfrutando de la provincia de Jujuy, metidos entre sus colores, respirando la energía de su paisaje, llenándonos de norte argentino, lugar visitado por tanta gente, que te deja con las ganas de más porque siempre se vuelve. Después de Purmamarca nos fuimos para Tilcara, junto con Pablo, el viajero que recorre Argentina en una moto Gilera del año 70. Esa mañana nos despedimos del pueblito del Cerro de los Siete Colores y salimos para Tilcara. El viaje fue muy corto y esta es otra parada obligatoria para quienes van al norte.
La ciudad es pequeña y sus calles muy angostas, con subidas y bajadas así que en lugares como estos se hace muy difícil encontrar un espacio cómodo para estacionar y acampar. Directamente paramos en la estación de servicio que está a la entrada de la ciudad, aunque el movimiento de coches y camiones nunca para, porque es uno de los pocos lugares para cargar combustible que hay en la zona, estacionamos en un costadito, tranquilos. Y teníamos agua! Algo muy importante al decidir parar por unos días.
Ahí nomás, caminando unos metros se cruza el puente de un ancho rio, en esta época casi seco y se llega al centro. En las calles principales hay muchos lugares pensados para los turistas, restoranes, pubs e infinitos puestos de suvenir, regalos, como prendas hechas con lanas de llama, mantas, ponchos, bolsos, bolsitos, gorros, gorritos, llaveros, lapiceras y todo lo que se le ocurra, la verdad es que a veces cansa, pero termina siendo parte del paisaje urbano también.
A unos pocos metros de ahí también está el mercado local, el típico que hay en cada pueblo, de frutas, pan, carnes y verduras, quesos, hierbas aromáticas, condimentos, flores frescas y frutos secos. Como en los tiempos de antes, las balanzas con pesitas, los productos algunos traídos directamente del campo, fresquísimos. El mercado abre por la mañana bien temprano y cierra después del almuerzo. En otro sector lo de siempre, reventa de ropa y todas esas cosas traídas de China que se encuentran en cualquier lugar de la tierra. Hicimos un paseíto por ahí, compramos para cocinar en casa y sacamos algunas fotos, aunque hubo veces que no nos dejaron.
Mientras estuvimos estacionados en la estación de servicio se acercó mucha gente y pasaron cosas hermosas. Algunos por curiosidad a mirar de qué se trataba la cosa, otros para saludar y desearnos buenos viajes. Una sorpresa muy linda, una tarde que regresamos a casa alguien había dejado una notita de papel en el parabrisas que decía: “Mabel de Santa Rosa. Buen viaje! Besos. Los veo siempre por Canal 3. Viva La Pampa!!” Y nos dio una alegría…! Gracias Mabel!
Otra mañana golpearon la puerta y Luis, un conocido piquense que andaba de vacaciones con su familia se acercó a saludarnos, que bueno vino un abrazo de gente de nuestros lugares. Además nos dio una mano enorme porque se ofreció traer a Pico los programas de “Zircaos Vuelta al Mundo” para Canal 3 que teníamos listos. Se emiten cada lunes a las 19.30 hs. Y desde que empezamos a subir por el noroeste no había manera ya que internet es lentísima, no hubo un solo lugar desde donde poder enviarlos. Y una vez más…todo se resuelve. Gracias Luis!
Con Pablo, el viajero en moto, desde que nos conocimos personalmente en Purmamarca, compartimos mucho tiempo juntos, comidas y charlas, paseos y caminatas, también intercambiamos información sobre trabajo y aprendimos mucho. Fuimos a hacer la visita obligada al Pucara de Tilcara que se encuentra a 1 km al sur de la ciudad, sobre un morro, a 80 m de altura junto a la union del Río Guasamayo y el Río Grande. Ese día justo la entrada era gratis! Primero nos encontramos con el Jardín Botánico de Altura, un lugar precioso, interesantísimo donde se puede ver y comparar, en un solo espacio, la cantidad de especies de cactus que fuimos viendo a lo largo del camino hasta llegar bien al norte. Uno gordo y bajito es el “Saglione”, el “Umumu” es bajito también pero con grandes espinas, también entre muchos más está el “Cardón Blanco”, el “Cola de Cordero” y el que me pareció más simpático y raro fue el “Cabeza de viejo” increíblemente entre sus espinas crecen largos pelos blancos. Caminando un poco más adelante nos encontramos con la “Piedra campana”, un pedazo de piedra volcánica que según el punto donde se golpee transmite diferentes sonidos y entre ellos uno suena exactamente igual que al de una campana.
Empezamos a subir hasta la parte más alta del Pucará, la fortaleza construida por los tilcaras, está ubicada en un punto estratégico sobre la Quebrada de Humahuaca. Los aborígenes de la región decidieron fijar sus residencias en la cima de los cerros o mesetas de difícil acceso. Fue un buen lugar para defenderse de los ataques, por un lado la defienden los acantilados sobre el Río Grande y por el otro las ásperas laderas. En los faldeos con mejor acceso construyeron altas murallas. Los pucarás no solo tenían fines defensivos sino también sociales y religiosos. Desde esa altura podían controlarse los campos de cultivo de los alrededores y las viviendas de los campesinos en los terrenos bajos. Todo el espacio tiene una extensión de unas 15 hectáreas y aproximadamente 1160 años de antigüedad. En el pucará se pueden ver varios barrios de viviendas, corrales, una necrópolis y un lugar para ceremonias sagradas, entre otros espacios.
Una vez arriba el paisaje es bellísimo, impresionante ver la Quebrada de Humahuaca, la ruta que se pierde en la montaña, el rio, el pueblo a lo lejos. Ese día hacia mucho frio y viento pero valía la pena quedarse congelado un rato observando todo eso maravilloso, imponente de este paisaje nuestro.
Hay cactus por donde se mire, algunos gigantes y cuando se secan la madera es utilizada como cualquier otra, para construir muebles, techos, decoración, con el fino detalle natural de pequeños agujeritos, donde antes estaban las espinas.
A la vuelta siguió la charla en casa con nuestro amigo Pablo, habíamos quedado que después del Pucara salíamos juntos hasta Humahuaca, entre mate y pan con dulce la charla se extendió y se hizo de noche. No había problema para ninguno en dejar la salida para el otro día, viajamos sin tiempo y sabemos que estos momentos son los que no hay que dejar pasar.
Esperamos que disfruten del capítulo!
Gracias por acompañarnos!
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