Saudade y nuevos comienzos

Los portugueses que se radicaron en el país no fueron una colonia numerosa. El rescate de los lusitanos de Winifreda, la zona más representativa de la colonia en La Pampa.
Saudade es una voz portuguesa que significa nostalgia, y la nostalgia es un sentimiento propio del desarraigo. En la Argentina también hubo entre la ola inmigratoria portugueses que llegaron desde la península ibérica buscando una mejor calidad de vida. Fueron pocos. En La Pampa, la zona más representativa de la colectividad fue Winifreda.

Comparativamente pocos.
Los inmigrantes portugueses que se alejaron de la península ibérica en distintos momentos históricos eligieron, por razones idiomáticas, establecerse en Brasil. Sin embargo, exceptuando a los españoles, los portugueses fueron mayoría entre los habitantes extranjeros en épocas del Virreinato del Río de la Plata. En 1643 el médico Manuel Alvarez de Carnero era portugués, natural de Viana y a finales de 1700, en Córdoba, el licenciado Asencio Téllez de Rojas se decía médico lusitano graduado en Lisboa. Hacia 1850 los portugueses que habitaban Buenos Aires eran marineros y pequeños comerciantes procedentes de Lisboa y Oporto. En el marco de la ley de inmigración y colonización promulgada en 1876 por el presidente Nicolás Avellaneda, los inmigrantes portugueses se incorporaron como artesanos, jornaleros y trabajadores agrícolas. En el lapso comprendido entre los años 1933 y 1968 también llegaron quienes buscaban escapar de la dictadura del presidente Antonio Oliveira Salazar.

En La Pampa.
Esto nos lo cuenta Francisco Alfonso, winifredense y descendiente directo de un inmigrante portugués: Joaquín Alfonso. "Cuando ellos llegaron, éstas eran tierras recientemente arrebatas a sus pobladores originarios luego de la Campaña del Desierto, en las que naturalmente crecía el caldén, molle, cardo y pasto puna. Había ñandúes, guanacos, vizcachas y torcazas del monte", dice Francisco. "Pronto llegaron las líneas férreas, a la vera de las cuales surgieron los pueblos rodeados de colonias chacareras en las que se afincó el inmigrante para cultivar la tierra. En el año 1902, aproximadamente, las parcelas de tierra donde actualmente se encuentra Winifreda fueron mensuradas por un agrimensor de nacionalidad francesa a quienes acompañaban como ayudantes un vasco y un portugués de apellido da Silva".
Francisco Alfonso nos da información de los censos poblacionales de comienzos de siglo XX, referidos al origen de los inmigrantes residentes en territorio pampeano: "la mayoría eran españoles e italianos, en menor medida ruso-alemanes y franceses, y en mucho menos cantidad eran portugueses. O sea que, numéricamente, la descendencia lusitana no fue importante en la provincia de La Pampa. Sí lo fue el aporte que hicieron para que la zona progrese en sus inicios, especialmente en la agricultura y la ganadería porque ese fue el medio de subsistencia de los portugueses que se afincaron en las colonias La Delfina, El Guanaco, El Furlón, Santa Elena y Lote Doce.

Distribución.
Anteriormente, los primeros portugueses que llegaron al territorio pampeano eran oriundos de Santarem y Alto Alemtejo y de las cercanías de Oporto estableciéndose en General Acha en 1888 y en la década de 1890. Otro pueblo pampeano pionero en darles albergue fue Victorica. En 1905 llegaron a General Pico procedentes de Setubal y Ribatejo, estas familias se dispersaron prontamente por Parera, Caleufú, Ingeniero Luiggi, Intendente Alvear, Embajador Martini y Rancul. Mientras que por otra vía también se radicaron en Eduardo Castex y en Winifreda formando, en esta última, el asentamiento más numeroso de portugueses en el territorio.
También hubo familias que poblaron la zona sur de la provincia. En Alpachiri se recuerdan los apellidos Reis, Pascual y Moutinho, Cavaleiro entre otros. Francisco Alfonso acompaña sus palabras con la siguiente comparación: en 1914 Santa Rosa tenía 12 pobladores de origen portugués, General Pico 17, General Acha 8 y Winifreda 26. En 1920 Santa Rosa albergaba ya a 19 portugueses, General Pico 18, General Acha 8 y Winifreda 56.

Llegadas.
La transición desde la Beira Alta al laboreo de las tierras pampeanas nos la relata Antonio Clara, el hijo mayor del portugués Felipe quien en 1912, con sólo 14 años y procedente de la aldea de Vilar Formoso -región de la Beira Alta- se embarcó solo rumbo a la Argentina porque "era un muchacho travieso, que daba muchos dolores de cabeza a su madre quien por ese motivo lo envió a nuestro país donde ya se encontraba su hermano Antonio que había venido unos años antes para evitar ser enrolado en el ejército".
Los hermanos Clara luego de recorrer como trabajadores golondrinas distintos lugares del territorio pampeano, el alto valle de Río Negro y el norte argentino, se radicaron en la colonia La Delfina. Felipe se empleó como peón en la chacra del portugués González y contrajo matrimonio con Marcelina, hija de su patrón, nacida en Puán.
La abuela Marcelina, que acaba de cumplir 102 años, cuenta que "su familia vino antes de que llegara el tren a Winifreda y que las familias de los primeros pobladores portugueses buscaban instalarse una cerca de la otra", y que ellos fueron llevados a ‘La Delfina’ por un portugués del que sólo recuerda el apodo: "El viejo Zorra".
Antonio Clara evoca los relatos de su padre respecto a las andanzas de los bandidos de la época (secuaces de Juan Bautista Vairoletto), la asidua presencia de linyeras en los vagones del tren de carga y -con notable coincidencia con el cuento "Las palomitas del Bajo" de Mirtha Amestoy- cierto comentario sobre las tres vasquitas, a quienes llamaban "las palomitas del bajo", que vivían en una colonia rural: Bajo de la Palomas, lindante con las habitadas por los portugueses mencionadas. Antes de fallecer, Felipe Clara cumplió el sueño de visitar Portugal. Su hijo Antonio no sólo tuvo esa oportunidad sino que recibió a los parientes de la península que le devolvieron la visita en Winifreda. Uno de ellos, en enero de 1991, escribió en la revista "Sábado" que por entonces se publicaba en Lisboa: "Portugueses en el Río de la Plata: a su manera formaron un tesoro en La Pampa a principios de siglo. Ellos se acuerdan de Portugal, pero Portugal todavía no los conoce". Dicha nota fue ilustrada con la fotografía de la familia Clara que aparece en estas páginas.

Primos lejanos.
"Algún pariente voy a encontrar". Es lo que dijo Joaquín Alfonso (h), cuando en 1986 partió hacia Portugal atesorando entre su equipaje el retrato de unos primos cuando eran niños. Con los nombres de los hermanos de su padre grabados en el corazón y con los indicios proporcionados por el texto que se adjuntaba en la vieja foto que llevaba y en la última carta llegada de la península hacía ya 35 años, Joaquín llegó al pequeño poblado llamado Nave de Haver en el distrito de Guarda. Sólo le bastó señalar su procedencia y preguntar por personas que tuvieran su mismo apellido para descubrir que todos los Alfonso que se acercaban eran sus parientes, una de ellas fue la niña de la foto que ya contaba 65 años.
"Eran muchísimos -dice Joaquín-, tantos que durante el mes que estuve allí no alcancé a conocer a todos. Además, llegaban otros preguntando si conocía a los De Paula, a los Clara, a los Monteiro da Cuhna. Familias que, como mis antepasados, se habían establecido en la zona rural de Winifreda."
Joaquín (h) regresó de su primer viaje a Portugal con la idea de formar un Centro con el fin de reestablecer estos vínculos interrumpidos o nunca construidos por el paso del tiempo y el devenir de la historia de cada nación. Su iniciativa tomó mayor fuerza con la posterior visita a nuestro país de un hijo de su prima: Aniceto Rodríguez. En la primera convocatoria que realizan se reúnen sólo cinco descendientes de portugueses y en la asamblea celebrada el 19 de mayo de 1995 se creó el Centro de Descendientes de Portugueses de La Pampa, siendo Joaquín Alfonso (h) su presidente.

Las más lindas.
Según cuenta Teresa De Paula, las "portuguesas" más lindas de la Argentina tienen raíces winifredenses y fueron Jésica De Paula, quien resultó electa Reina Nacional de la Colectividad Portuguesa en Argentina, y Alejandra Wiggenhauser, bisnieta de Joaquín Alfonso (p), elegida como Primera Princesa en el orden nacional.
Teresa comenta que el principal objetivo de la agrupación que formaron en 1995, y se encuentra apenas activa, fue recuperar las raíces de las familias que llegaron a La Pampa de las aldeas del distrito de Guarda. De aquellos primeros pobladores cita apellidos tales como Castañeira, Mendes, Trigueiro, Cohelo, Alfonso, Rodrigues, Jorge, Clara, Das Neves, Monteiro Da Cuhna, Pires, De Paula y Silva, entre otros.

El gallo.
Al permanecer en la casa de la familia Morán-De Paula hablando de Portugal, llaman la atención las pequeñas esculturas, dibujos y bordados en los trajes típicos femeninos de un símbolo de dicha nación: del gallo de Barcelos. Según cuenta una leyenda, un peregrino que iba de Barcelos (en Braga, Portugal) rumbo a Santiago de Compostela (España) fue acusado de un robo y condenado a muerte. Como última voluntad pidió ser llevado ante el juez que se encontraba comiendo un pollo (gallo) asado. El peregrino dijo al magistrado que como prueba de su inocencia el gallo asado se levantaría y empezaría a cantar a la hora que él fuese ejecutado injustamente. El juez no hizo caso a estas palabras. En el preciso instante que el reo era ahorcado el gallo asado irrumpió con su canto levantándose del plato. El juez echó a correr hacia la horca y aliviado, constató, que el peregrino se había salvado gracias a que el nudo estaba mal hecho.
Cuentan que el peregrino volvió años más tarde para esculpir el crucero del Señor del Gallo que se encuentra en el Museo arqueológico de Barcelos. Lo cierto es que el gallo de Barcelos es el símbolo de Portugal y significa: "Serenidad, fe, confianza y honor".
Silvia Martín – Docente y escritora.