¿Ser o no ser (pampeano)?

Daniel Pellegrino y Jorge Warley * – ¿Existe esa cosa llamada pampeanidad? Tal parece ser el punto de partida y el interrogante que busca asediar, antes que contestar, el ensayo de Daniela Bassa, de reciente publicación por la Editorial de la Universidad Nacional de La Pampa.
Puesto en panorámica la pregunta podría lanzarse sobre la “latinoamericanidad” o la “argentinidad”, incluso también sobre la “europeidad”, la “francesidad”, la “españolidad” y así siguiendo. Es decir que la mirada amplia proyecta el problema sobre un universo de identificaciones étnicas, culturales, políticas y económicas, nacionales y regionales que, basta leer el diario del día y detenerse por caso en las encendidas discusiones hoy en curso sobre el denominado brexit británico para confirmarlo.
Pero el enfoque seleccionado por Bassa para su investigación es otro, con los pies cerca de la tierra y la comprobación empírica, por lo tanto, un poco más cerca de la mano.
Se trata, de acuerdo a la autora, y vale aclararlo desde el comienzo, de una cuestión de representaciones y discursos, y éstos necesariamente deben ser contextualizados como el producto de ciertas instituciones. La aseveración no desata el nudo, por supuesto, por el sencillo motivo de que las voces institucionales son muchas, heterogéneas en su naturaleza y no coincidentes en sus perspectivas, razón por la cual los lenguajes, lejos de sentarse a confraternizar junto al fogón, suelen trenzarse en fieros combates.
“Hallamos en la sociedad pampeana la coexistencia de planteos diversos y heterogéneos”, subraya la autora en su introducción, y a continuación firma la sentencia que sirve de punto de partida al conjunto: “la construcción de la identidad provincial supone un intrincado proceso de contradicciones, discontinuidades y tensiones”; para la analista se trata, en consecuencia, de observar, clasificar y analizar “una multiplicidad de relatos y prácticas que remiten a aquello que diversos sujetos sociales intentan definir como los rasgos o características distintivas del ser pampeano”.
Por este camino las 170 páginas de La “pampeanidad” en debate. Discursos y prácticas sobre la identidad provincial se ordenan en cuatro capítulos.

APE y FUChad.
El primer capítulo está dedicado a historiar la Asociación Pampeana de Escritores. Bassa cuenta al lector la historia de la APE enfatizando en particular el contexto en que vio la vida, y la manera en que planteó desde sus inicios “la cuestión regional”. Es en ese sentido que destaca como una de sus características más marcadas las definiciones “esencialistas” de Edgar Morisoli. Daniela Bassa anota: “Morisoli define a la ‘pampeanidad’ enfatizando la relación y el diálogo cultural entre el hombre y el paisaje. Señala que ciertos rasgos geográficos del territorio como la planicie, la llanura, los médanos, al transformarse en valores se tornan sentimientos, percepciones, representaciones”. La autora se detiene en el concepto de paisaje entendido como vivencia y percepción territorial, “en la que los actores sociales invierten” sus afectos, imaginarios, representaciones y cultura. Sostiene que Morisoli intenta realzar estas ideas “cuando insiste en la comunicación que se produce entre el sujeto y el espacio, y cómo en dicho proceso el lugar y las características geográficas son aprehendidas” por los propios habitantes.
El segundo capítulo refiere a la Fundación Chadileuvú. Se subraya particularmente aquí la estrategia con que esta institución, en pos de la preservación de los recursos naturales, fue tejiendo la “construcción de la identidad” regional con una praxis orientada hacia el resguardo del patrimonio provincial.

Tradición y comunidad.
El siguiente apartado, el tercero, da cuenta de las asociaciones tradicionalistas -como La Tapera, la Agrupación Valeriano Lucero, el Centro Martín Fierro, El Talero, Defendiendo lo nuestro, el Centro Raíces Gauchas, El Indio, El Resero, Los Pampeanos, entre otras muchas. Ellas se constituyen como las depositarias de una tradición que se remonta a la cultura gauchesca y los debates acerca del criollismo del siglo XIX. En ellas la “pampeanidad” refracta el universo más abarcador que la contiene, pues aquí “las marcas nacionales subsumen a las provinciales como elementos identitarios; no obstante, y según distintas circunstancias, pueden solaparse o resultar exaltada alguna de ellas, pero siempre expresadas bajo un referente mayor encarnado en la tradición”.
El último y cuarto capítulo se detiene a estudiar las características de los “procesos identitarios que se desarrollan en las comunidades indígenas ranqueles de Santa Rosa”. Se analizan, por tanto, las maneras en que cobra vida y actúa una identidad de carácter étnico, aunque siempre en función del modo en que se vertebra un discurso identitario en el nivel de la provincia.
Originalmente en su tesis doctoral, Daniela Bassa cierra La “pampeanidad” en debate. Discursos y prácticas sobre la identidad provincial con una extensa bibliografía que seguramente facilitará una bien interesante guía a todos aquellos que se entusiasmen con el tema y quieren seguirla.

El debate.
Pregunta: -En la actualidad, ¿es un tema vigente el debate de la “pampeanidad” en el campo cultural de la provincia?
Daniela Bassa: -Considero que es una problemática que está siempre vigente aunque no necesariamente con el mismo protagonismo. Es decir que conocer los aspectos, rasgos y características propias y particulares de la provincia es necesario para definir acciones, programas y políticas culturales. Si pensamos la pampeanidad en este amplio sentido es una problemática vigente, ahora si la pensamos como la búsqueda de una “única identidad” creo que es un planteo que ha perdido vigencia a partir de los cambios que el propio concepto de identidad y su abordaje ha experimentado desde hace tiempo.
P.: -¿Cuánto de este proceso identitario tiene que ver con diferenciarse de otras regiones y constituirse como singularidad, como territorio ‘único’?
D.B.: -Tiene mucho que ver desde el momento en que toda identidad se define por oposición y contraste con un “otro”. En ese proceso se intentan destacar ciertos aspectos y características y mostrar las diferencias con las características de ese “otro”.
El problema es contextualizar la cuestión de la identidad, para qué se busca diferenciarse de otra región, en este caso, si para potenciar esos aspectos, para enriquecerlos o cuáles son las intenciones.
La identidad no existe en el vacío, hay que analizar quien está sostenido un discurso en torno a ella y con qué objetivos. Eso permite entender en qué sentido se está pensando la identidad y por qué se destacan algunos elementos sobre otros. En función de esto podemos entender por qué algunos grupos han insistido en pensar a la provincia como singular o particular, enfatizando rasgos o procesos que permiten distinguirla de otros territorios.
P.: -Por otra parte, ¿se plantea la idea del multiculturalismo regional tanto en la academia como en otros estamentos sociales, incluida la política, los medios de comunicación?
D.B.: -No me queda muy claro lo de multiculturalismo pero si entiendo bien la pregunta; claro que sí. Más que multi hoy se habla de interculturalidad. Y es un debate fundamental y necesario para abordar cuestiones vinculadas a la diversidad, presente en todos los aspectos y dimensiones que hacen a una sociedad. Creo que justamente hoy, por ejemplo con la problemática vinculada con los refugiados la cuestión de la diversidad y la interculturalidad está en el centro de la escena. Es muy interesante analizar los discursos tanto a favor como en contra respecto de qué hacer con los refugiados, “integrarlos” en las comunidades a las que llegan, darles un espacio y oportunidades, o no dejarlos entrar.
Es muy fuerte la cuestión del “otro” en términos identitarios cuando ese “otro” proviene de un territorio diferente, y la igualdad de oportunidades que, en términos de derechos sostiene la interculturalidad. Queda claro, en todo caso, que aunque se plantea y se aspira, al menos a nivel discursivo, a ser comunidades o sociedades que dan espacio a la diversidad, que defienden la igualdad y los derechos de las personas, en la práctica no sucede realmente. Hay mucho debate, y muy fuerte, en torno a esto.
P.: -¿Por qué razones APE y la fundación Chadileuvú no se expandieron o afincaron en otros lugares de la provincia?
D.B.: -En ambos casos creo que nos son organizaciones masivas como para que puedan establecer sedes en el interior provincial. Los simpatizantes, seguidores o interesados en participar pudieron hacerlo siempre aunque la organización principal estuviera en Santa Rosa. No creo que esta situación haya impedido o dificultado el accionar en ninguna de las dos asociaciones.
* Docentes de la UNLPam

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