Abren la muestra de fotos de José Ortiz Echagüe

Desde hoy y hasta el 19 de diciembre los salones de la Fundación Banco de La Pampa abrirán sus puertas para mostrar 37 fotos de José Ortiz Echagüe, un material de excelente calidad y que por primera vez se expondrá en nuestra provincia.
Las fotografías pertenecen a la colección "Herederos de Antonio Ortiz Echagüe" y se convirtieron en todo un hallazgo porque aparecieron hace poco menos de un año al revisar el patrimonio de los descendientes de la familia en Argentina, cuando se preparaba una exposición que reunía a los hermanos Ortiz Echagüe en el Museo Fernández Blanco de la ciudad de Buenos Aires.
La muestra, que se inaugura hoy a las 20, se enmarca en el 81 aniversario del diario LA ARENA y en los 84 años de la Cooperativa Popular de Electricidad (CPE), y cuenta con el apoyo del gobierno provincial.
La selección de fotos es un conjunto excepcional de imágenes vintage realizadas con la técnica carbondir o carbón fresson por José Ortiz Echagüe, quien las seleccionara como regalo para su hermano Antonio, según explicó Raúl Peralta, curador de la muestra.
Después del 19 de diciembre, el valioso material de la exposición se podrá visitar y apreciar en la estancia La Holanda, donde funciona el Museo Atelier Ortiz Echagüe, que está en cercanías de Carro Quemado y fue reinaugurado con ampliaciones y refacciones hace un año.

Archivo.
José Ortiz Echagüe mantuvo activa su producción fotográfica hasta comienzos de 1970. En su archivo coleccionaba más de 30 mil negativos que recogían temas humanos, documentales y artísticos y más de 1.000 grandes y bellísimos positivos al carbón fresson, que constituyen la principal singularidad de su obra.
Ortiz Echagüe compaginó su gestión empresarial con su pasión por la fotografía, campo en el que recibió prestigiosos premios internacionales. Sus instantáneas se expusieron en muchas capitales europeas y la revista American Photography lo consideró, hacia 1935, uno de los tres mejores fotógrafos del mundo.

Fresson.
Con el método del carbón Fresson, tanto la fabricación del papel como el procedimiento de obtención de fotografías requieren mucha paciencia, una extraordinaria habilidad y un perfecto manejo de la técnica, lo que hace que sea actualmente muy poco utilizado.
El papel llevaba una fina capa de gelatina a la que se añadía pigmento de color negro y se hacía sensible a la luz. El fotógrafo obtenía copias por contacto basándose en el principio de que en las partes de la imagen que recibían menos luz la gelatina quedaba blanda y las partes de imagen que recibían más luz se endurecían con lo cual, al lavar la copia -con agua y serrín para producir roce sobre el papel-, se eliminaba la gelatina blanda con el pigmento, quedando esa zona blanca y resistía la gelatina endurecida, aprisionando en su interior el pigmento, produciendo zonas negras.
De este modo aparece la imagen sobre el papel. Dicha imagen, con el papel aún húmedo, podía retocarse mediante pinceles, muñequillas de algodón o raspadores lo que daba al autor una gran libertad creativa.