Del campo a la ópera

“Cuando empecé a cantar, lo hice con la idea de incursionar por la música popular, pero mi maestra se dio cuenta que era tenor y comenzamos a buscar por otros géneros”, dice Lucas Arrieta. El joven vive en Lonquimay. Es productor agropecuario y, desde hace cuatro años, toma clases con la soprano Gladys Martino en nuestra ciudad. Recientemente, audicionó en Buenos Aires junto a 230 personas de diferentes partes del país para participar en el mes de agosto de una serie de espectáculos llamados “Ensamble lírico orquestal”. Fue una de las 20 voces seleccionadas en el certamen.
La convocatoria no sólo busca conformar un elenco para montar espectáculos musicales en el futuro, sino también encontrar nuevos exponentes de la lírica y formarlos a través de distintos seminarios. “Este resultado es un gran aliciente porque el concurso fue organizado por un grupo de profesionales del Teatro Colón -Susana Cardonet, Marga Niec y Gustavo Codina, entre otros- y nuestro trabajo se verá en el Teatro Roma de Avellaneda, una sala muy prestigiosa”, relató Lucas, que ha comenzado a preparar su rol para la ópera “El elixir de amor” del compositor italiano Gaetano Donizetti.
Antes de la música vocal, Lucas había estudiado piano. Desde que empezó, ha tenido la experiencia de diversas presentaciones en la Asociación Espiritista Caridad Cristiana de Lonquimay. “Todos me alientan a seguir, pero todavía no pienso en una carrera porque me encuentro en el camino de la preparación, que desde el interior es siempre más difícil”. Con el taller de canto lírico de Martino, ha realizado numerosos recitales en Santa Rosa. Ahora, el grupo trabaja en un nuevo espectáculo que se verá en el mes de septiembre.