El arte de hacer reír

Julio Gre nació hace 33 años en la ciudad entrerriana de Concordia. Rodeado de murgas, festivales populares y candombe uruguayo, mamó la cultura del arte callejero que de a poco lo convertiría en el artista que es en la actualidad.
Los años de teatro y entrenamiento en arte callejero y clown (payaso) le dieron una personalidad abierta que lo hace verborrágico y desvergonzado (en el buen sentido de la palabra). “Cuando estaba en la secundaria me metí en una murga, ese fue mi primer acercamiento a una disciplina artística”, cuenta Julio. “Habíamos formado un grupo de percusión afrolatino, hacía murga, escribía un fanzine y empecé a hacer teatro”.
Mientras estudiaba el profesorado en historia en Concordia, su profesor de teatro lo incentivaba para que continuara asistiendo al taller por la noche. “Me iba muy bien, me gusta mucho la historia, pero en un momento tuve que optar y opté por hacer teatro más a fondo. Hice un año más y decidí irme a Rosario donde me inscribí en la Escuela de Teatro y Títere”.

Rosario.
Durante su estadía en la ciudad santafesina Julio daba talleres, estudiaba y trabajaba en una hamburguesería. “Llegó un momento que iba llorando al trabajo porque me sentía mal, sentía que tenía que estar laburando dentro de todo el abanico de posibilidades que te da el teatro”. De esa manera comenzó, con unos amigos, a trabajar en eventos privados como cumpleaños infantiles o casamientos. “Empecé a ver cómo me abría puertas la nariz (de payaso) y me empecé a meter más con eso”. Se acercó a la Escuela de Arte Urbano de Rosario y comenzó a tomar clases de acrobacia y malabares, aunque lo que realmente le gustaba era la actuación. “En todos los espectáculos que participé de esta escuela siempre pedí hacer la parte de clown, de maestro de ceremonia, de presentador y me encantó”.

Llegar a La Pampa.
Durante los últimos años que Julio vivió en Rosario participó de La Comedia de Hacer Arte, un grupo de teatro independiente con un trabajo de producción profesional. “Todos sus actores viven del teatro pero desde la actuación, no dan clases ni talleres, sólo actúan”. Con La Comedia le tocó hacer dos obras que lo llevaron a recorrer ciudades de la Patagonia en el 2008, y en medio de una de esas giras, conoció La Pampa. Precisamente, Eduardo Castex primero y Santa Rosa después. “Lo que más me acuerdo de Castex es estar esperando un taxi a la una de la tarde y ver, por primera vez, pasar un cardo ruso; fue totalmente desolador para mí”, cuenta Julio entre risas dando a entender que no podía creer que esa imagen fuera realidad en La Pampa y no sólo parte del imaginario colectivo. Ese mismo día llegó a Santa Rosa junto a su compañero de grupo. Aquí conocieron el Centro Municipal de Cultura y comenzaron los contactos, las amistades y las elecciones en común con los artistas de la ciudad, hasta que en el 2009, luego de muchas idas y venidas, decidió mudarse definitivamente a la capital provincial.

Lo nuevo.
Una vez en Santa Rosa surgieron nuevos retos, ya que el arte callejero, el teatro y el circo son disciplinas jóvenes para la provincia y todo el conocimiento que Julio traía de Rosario y Concordia aquí prácticamente no existía. “Hay que saber que si uno plantea una alternativa a lo que ya hay, enseguida trasciende, y en eso hay que ser comprometido y serio”.
“Hay que empezar a entrenar más, no hay un lugar de entrenamiento para actores, un actor no deja de entrenar nunca y a eso te lo da los talleres y la actuación.”, afirma Julio convencido de que en La Pampa falta una escuela de entrenamiento para actores y de formación de directores.”Yo ahora voy a ser papá, pero igual sigo eligiendo esto. Obviamente que uno tiene otro compromiso al tener un hijo pero está en uno poder seguir manteniendo una postura frente a lo que uno eligió como vida. Y yo elegí vivir de esto y no hay que renunciar a eso”.

Lo “burócrata”.
Julio Gre trabaja en la Subsecretaría de Coordinación en el Centro de Actividades Juveniles (CAJ), un programa de Nación que se encuentra dentro de las políticas educativas. “Es mi parte de burócrata. Soy de los que visita las distintas sedes de CAJ de la provincia, de las escuelas en donde damos asesoramiento, monitoreamos los talleres, las actividades que toman el coordinador y los talleristas, y donde planteamos distintas capacitaciones”. El se encarga sobre todo de monitorear en las escuelas del interior los talleres recreativos y artísticos que se realizan como parte de este programa. “Hay una movida que en La Pampa está teniendo un auge importante y es que resulta que el arte cura, calma, enseña e integra y entonces se está teniendo una visión mucho más abierta del arte y sobre todo en las escuelas.

“La debilidad del actor es la fortaleza del payaso”.
Julio también dicta talleres dirigidos a diferentes públicos. Uno de ellos está dirigido a estudiantes de docencia, a los que les da un curso llamado El payaso en el aula. “Un docente que está frente a los alumnos es como un actor frente al público. Si no es atractivo lo que estoy haciendo, el que está mirando se aburre. Hay cosas que debe romper ese docente de estructuras y paradigmas como las que rompe una persona que está entrenando para actuar frente al público, como el miedo al ridículo”, explica.
“Nosotros decimos en clown: ‘la debilidad del actor, es la fortaleza del payaso’ y cuando uno empieza a aceptarse y empieza a reírse de uno mismo, empieza a transitar la vida de otra manera. No estar pendiente del error; el error es algo que te humaniza, no existe la persona perfecta y enojarse porque alguien ve el error de uno, es inhumano”.
Julio también dicta talleres de clown para mayores de 16 años y, como miembro integrante del grupo Malabaryarte Circo, es uno de los creadores del Festival de Arte Callejero Santa Risa. Este evento lleva tres años consecutivos de realización, y edición a edición va sumando más público y gente que aporta su granito de arena.