El balance de la Feria del Libro

La Feria Internacional del Libro en Buenos Aires finalizó ayer una nueva edición. Este año la megamuestra editorial tuvo más ventas y mostró una creciente diversificación de actividades culturales, además de reflejar el fenómeno de los escritores mediáticos y la fidelidad del público que todos los años acompaña el desarrollo de este encuentro multitudinario.
Entre los aspectos más novedosos aparece cada vez más delineada la heterogeneidad de su programación -que excede el plano literario-, algo que la diferencia de otras muestras similares y le otorga identidad. Según las cifras preliminares, difundidas por la Fundación el Libro, la Feria fue visitada por 1.240.000 personas, mientras que el aumento en las ventas tuvo un promedio del 17 por ciento, aunque en algunos stands las cifras superaron el 30 por ciento, con respecto al año pasado.
Los datos brindados por las editoriales en cuanto al alza de la comercialización estuvieron muy relacionados con la cantidad y calidad de las ofertas, pero fundamentalmente con los títulos más taquilleros. Una de las obras más requeridas fue la novela “La Casa de los Conejos” de Laura Alcoba.
Como todos los años, un lugar de privilegio lo ocuparon distintos best-sellers: “Un mundo sin fin”, de Ken Follet; “El juego del ángel”, de Carlos Ruiz Zafón y “El secreto”, de Rhonda Byrne. Además de los escritores extranjeros que asistieron a esta edición y vendieron muy bien sus libros (Tom Wolfe, Almudena Grandes, Naomí Klein y Eduardo Mendicutti, entre otros), en esta feria se acentúo el impacto que produce en la gente las figuras mediáticas que han descubierto al libro como otro vínculo de acercamiento con sus fans.
Los actos más numerosos estuvieron protagonizados por Wolfe, los escritores “mediáticos”; León Gieco -con un recital para chicos discapacitados -, el maratón dedicado a Atahualpa Yupanqui, el homenaje de la Conabip a Mercedes Sosa y el espectáculo montado por Cuba por sus 25 años en la Feria. (Télam)