El proceso paso a paso

Para empezar a dibujar, las personas perciben con sus manos los objetos que desean dibujar. Los dispositivos para graficar son dos. El primero tiene forma de un tablero hueco, como si fuera un cuadro. En su interior, se coloca una hoja de papel vegetal sobre la que se realizan los trazos con una lapicera sin tinta o un punzón. Sobre los marcos de madera, hay pequeños símbolos, que orientan al usuario en el espacio.
El segundo es similar, pero tiene la posición de un atril. Corresponde a una segunda etapa del proceso de aprendizaje del método porque requiere que la persona tenga mayor soltura en el uso del punzón y en el reconocimiento de los objetos que va a retratar.
Los colores para pintar se diferencian a través de texturas y aromas que las identifican y son preparadas artesanalmente por Dal Santo. Por ejemplo, para lograr el verde, la docente mezcla esencias de menta y pigmentos, a los que añade con un pincel minúsculas piezas – con forma de la hoja de una planta- logradas a partir de diversos materiales. Estos elementos en pequeña escala son detectados por el tacto, cuando se desliza sobre el papel, y dan cuenta del tono del que se trata.