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“Es una experiencia inigualable”

“Es una verdadera fiesta apocalíptica”. Esas fueron las palabras -muy acertadas por cierto- que eligió el bajista Fernando Nalé, quien junto al baterista Martín de Pas, formaron parte del show del ícono del rock: el Indio Solari. Ambos músicos de renombre estuvieron presentes en la ciudad de Santa Rosa para brindar una clínica de música en el Moka Bar Café Cultural.
Hay momentos que son para toda la vida. Momentos con los que muchísimos añoran y pocoS pueden cumplirlo. Uno de esos, si sos del palo del Rock Nacional, es sin duda compartir un escenario junto al Indio Solari y tocar frente a una verdadera marea de gente en la mítica “Misa Ricotera”. Fernando Nalé y Martín de Pas son dos músicos de gran trayectoria que lograron esa meta, “inigualable” según sus palabras, y pisaron ayer suelo pampeano para compartir esa y muchas otras experiencias con otros jóvenes soñadores.
El camino para ambos fue diferente pero llegaron a un mismo destino: el Indio. Así lo explica Fernando, quien recordó que ambos fueron los últimos músicos se sumaron al show, él en Tandil en 2016 y Martín en Olavarría en 2017. “Es una experiencia inigualable, increíble”, compartieron.

“Muy loco”.
“Es una cosa rara porque es totalmente atípico lo que pasa ahí. Fer está más acostumbrado, tiene una carrera más extensa y mucho más grande que yo, tocó con Cerati, con Illya Kuryaki, pero es una sensación única, es como estar en primera”, explicó Martín, quien se mostró sorprendido de todo lo que hay detrás del escenario de lo que popularmente se conoce como la “Misa Ricotera”.
“Del primero al último, los que trabajan para y por el show están totalmente comprometidos con lo que está pasando. Estás súper cuidado y lo único que tenés que hacer es sentarte detrás del instrumento, o colgártelo en el caso de Fer, y salir a tocar y dar lo mejor de uno”, precisó el músico.
La realidad de estar frente a 300 mil personas, también es chocante. “Es muy loco”, aseguró Martín y graficó: “La cabeza no entiende lo que entra por los ojos”.

– ¿Se puede definir en una palabra lo que se siente estar ahí?
– Explicar en una palabra lo que significa es muy difícil porque detrás hay muchas cosas. Yo lo viví como coronar y afirmar todo el laburo y todo lo que hice por la música. Estar ahí también me hizo estar agradecido también hacia el baterista oficial, Martín Carrizo, porque entré como su reemplazo (por una enfermedad). Eso fue una responsabilidad enorme, es como entrar por Messi en la final de un mundial y encima con el Indio.

Como advirtió, definirlo en pocas palabras era difícil, más cuando esa vivencia se inunda con un mar de sensaciones. Y prosiguió: “Obviamente si estabas ahí era porque tenías que estar, si dejás que los nervios te ganen o la situación te sobrepase ni llegás ahí. Y la otra palabra que es importante es la de aprendizaje: yo aprendí muchísimo en ese mes de laburo. Fui con la cabeza abierta para escuchar y aprender”.

Apocalíptica.
Por su parte, Fernando, quien además de ser el bajista del Indio también lo fue para Illya Kuryaki y Gustavo Cerati, consideró que el show del ex líder de los Redondos es una “verdadera fiesta apocalíptica”.
“Los dos conciertos en los que participé fueron de una alegría inmensa y una sensación de que se acaba el mundo y ya está. La letra y música del Indio es muy aguerrida y tiene mucha energía”, exclamó el músico.
Y añadió: “Me pega del lado de volcar mucha bronca, de lo que sea, por el país, tu vida o el mundo, y hay como una descarga de eso. Cuando esa descarga la ves con 300 mil personas es muy fuerte. Esa electricidad de todo lo que te puede haber salido mal, las broncas de la vida, todo descarga ahí y la alegría también de estar compartiendo ese momento. Es mágico”.
La otra gran experiencia de vida, como persona y como profesional, también la tuvo junto a otro ícono de la música: el ex vocalista de Soda Stereo. “Estuve en todos los showssolistas, fue un sueño hecho realidad”, detalló Fernando, mientras explicaba que de chico escuchaba Soda Stereo, entre otras bandas, y haber compartido el trayecto de solista con Gustavo fue algo “que nunca voy a olvidar”.
“Lo soñé y después ese sueño se hizo realidad”, deslizó.
El bajista tuvo oportunidad de estar al lado de grandes bandas nacionales, sin embargo siempre estuvo con Cerati. “Lo elegí porque tenía una cosa compositiva siempre de ir para otro lado de lo que yo me imaginaba. Todo lo demás, también me sorprendía, pero con él yo sentía como más lejos en su ‘trip’ y eso me atrajo muchísimo, su profundidad. Lo sentía del otro lado del Universo”, sentenció.

Una clínica para jóvenes.
La clínica de música, que se realizó en el bar Moka, reunió a varios jóvenes, quienes coparon el bar con el único objetivo de escuchar y aprender de la trayectoria de ambos músicos. Atentos, y en silencio, siguieron cada palabra y registraron cada movimiento.
Sobre el evento, Martín explicó: “Nos convocó el amigo Franco (Oviedo, quien es alumno del músico), que ya el año pasado también había visitado la ciudad para brindar una clínica y dar unas clases, estuvo muy bueno y quedamos con ganas de hacer otra un poco más grande”.
Las ganas se materializaron y pudieron concretar este nuevo encuentro, aunque en esta oportunidad se sumó el bajista. “Lo que hacemos básicamente consiste en contar un poco nuestra experiencia como músicos, de lo qué es tocar en vivo y de qué manera se ensamblan estos dos instrumentos en el escenario”, remarcó el baterista.
En ese sentido, señaló que la clínica “es una forma de devolver un poco todo lo que nos da la música”, a lo que Fernando agregó que “es muy importante ver, y me pone contento, que viene mucha gente joven”.
“Hoy todo pasa por las redes, por los tutoriales. Venir a un evento como éste, donde está una persona como Fer que tiene una experiencia increíble y ver cómo toca, qué tiene para decir y preguntar en vivo es valorable”, sentenció Martín.