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«Esto del libro me levantó el ánimo»

DESPUES DE 20 AÑOS, ELENA AUGUET REEDITO "TIEMPO DE TRENES"

Muy próxima a cumplir 87 años de edad y a poco de haber superado una operación que tuvo muchas complicaciones, la escritora Elena Auguet presentó en la Biblioteca José Manuel Estrada de General Pico una reedición de su libro «Tiempo de trenes». La obra que publicara hace más de dos décadas fue prologada por el docente santarroseño Walter Cazenave, e incluye cuentos que fueron premiados en diferentes certámenes literarios. Los relatos transcurren en la pequeña localidad bonaerense de Sundblad, donde vivió una importante etapa de su vida.
La edición original fue ilustrada por las alumnas que tenía en el Instituto Superior de Bellas Artes, la reconocida y fallecida artista plástica Yolanda Díaz, quien le sugirió y la animó a juntar todos sus cuentos y darle forma de libro. Más de veinte años después, la escritora local Marta Cardozo impulsó la reedición de su obra, que fue presentada el sábado a la tarde en la Biblioteca Estrada, a la que Elena acude cada semana a buscar un libro para leer.
Hace pocos meses tuvo que someterse a una cirugía, que no parecía compleja. Sin embargo la operación tuvo una serie de complicaciones que pusieron en riesgo su vida. Y después de esto, llegó este libro, que vino a levantarle el ánimo.
«Esto del libro se dio justo después de la operación y me levantó el ánimo. Me dio unas ganas, un empuje, porque todavía uno tiene ganas de hacer cosas. Yo siempre escribo, todos los días escribo algo y siempre concurro a los talleres literarios. También nos juntamos con amigas a tomar un mate y a ponernos a escribir. Nos gusta mucho escribir y me junto con Agueda Franco, Ana Viglianco, Nely Alvarez y otras más, toda gente que nos gusta escribir», dijo en diálogo con LA ARENA.

Cuentos de estación.
En el calor de su departamento y abrigada por el aroma a comida casera propio de las horas del mediodía, Elena contó que esto de volver a publicar sus cuentos, es una «ocurrencia» de Marta Cardozo.
«La presentación del libro es una ocurrencia de Marta Cardozo. Ese libro lo escribí hace 20 años, junté cuentos que había mandado a distintos certámenes y que siempre fueron premiados. Todos los cuentos hablan de una estación de trenes, de la vida de la gente de un pequeño pueblo. En su momento me animé y largué el libro y por aquel entonces hice 350 copias que se vendieron. Después empezaron a buscar en la Casita de los Escritores si había algún ejemplar y como no encontraron ninguno, empezaron a decir que había que volver a hacer ese libro. Marta Cardozo logró que me hicieran una edición chiquita, que es una reedición 20 años después», indicó.
En «Tiempo de trenes» conviven 16 cuentos, «de una época de mi vida en la que me fui a vivir a Sundblad, al lado de Roosevelt, un pueblo muy chiquitito donde lo pasé muy bien y fui muy feliz». A ese pueblo, Auguet llegó en 1956 y vivió allí durante los diez años siguientes. Luego a su marido, jefe de estación, lo trasladaron a González Moreno, donde estuvieron algún tiempo, y en 1972 la familia se mudó a La Plata, para que sus hijas fueran a la Universidad. Sobre finales de los ’70, la familia se radicó en Pico, luego de duros años en La Plata, donde la Dictadura Cívico Militar golpeaba muy fuerte.
Pese a no ser nativa de General Pico y ser piquense por adopción, siente como propia a la ciudad en la que nacieron sus «hijos literarios».
«Yo me enamoré de Pico, soy como si fuera oriunda de acá. Amo a Pico y me siento feliz, a pesar de que tuve mis traspiés gordos, porque pasé cosas bastante duras», contó.

Jugar con las palabras.
Después de «Tiempo de trenes» llegó en 2008 su otro libro, «Cartas del norte», que nace a partir de las cartas que se escribía con su hija Laura, que vivía en Canadá.
«Con los años escribí una novela que se llama ‘Cartas del Norte’. Mi hija se había ido a vivir a Canadá y recopilé las cartas que venían por correo. Me encontré con que tenía muchísimas cartas, ficcioné un poco esto y me salió una novela que también la presenté en la Biblioteca», contó.
La escritura la acompaña desde siempre. Desde que comenzó «a leer y a escribir a los cinco años de edad», se enamoró de las palabras.
«El día que pude juntar las letras y entender, fue el día más feliz de mi vida. Cuando empecé a darme cuenta que juntando las letras se hacía la palabra, fue algo precioso que me marcó mucho y siempre seguí jugueteando con las palabras. Todos los días escribo algo», aseguró.
El sábado a la tarde, Elena salió de su departamento para caminar los poco menos de cien metros que la separan de la Biblioteca Estrada, a la que concurre todas las semanas desde hace muchísimos años, a retirar un libro. Allí congregó a gente muy querida y profunda a sus afectos, como amigos, familiares y representantes del mundo de las letras y de la cultura, quienes desde un andén imaginario, disfrutaron de una presentación literaria, que llegó con cuentos de trenes y recuerdos muy felices, desde la estación de Sundblad.