Grupo de niños visitó teatro

AUTORIDADES DE CULTURA EN SALA INFANTIL

La secretaria de Cultura, Adriana Maggio y la directora general de Coordinación Cultural, Dini Calderón, junto a integrantes de su equipo, fueron recibidos por Fernando Dagué en su Teatro Infantil Pichi Anay, que significa “Pequeño Amigo”. El motivo de la visita fue ver a Fernando “en acción” para organizar junto con él, y de acuerdo al espectáculo presentado, algunas visitas y giras por diferentes localidades de la provincia, ya que la intención de la Secretaría de Cultura, es revalorizar su propuesta teatral junto a charlas e información de las diferentes maneras de manifestación del arte?.
Dagué es uno de los pocos artistas de “variedades” que queda activo en el país y es destacable cómo la inocencia de sus trucos mágicos o riñas de títeres fascinan y asombran a los chicos, lo que demuestra en estos tiempos la necesidad de mostrar y dar a conocer diferentes manifestaciones: lo tradicional convive junto a lo moderno. Por eso, los juegos “viejos” no desaparecen frente a las seductoras pantallas interactivas que ofrecen hoy las nuevas tecnologías.

La función.
En esta oportunidad, Fernando y su hijo brindaron una función especial del espectáculo Chiquisomos para alumnos de primero, segundo y tercer grado de la Escuela 240 “Pte. Perón” de la ciudad de Santa Rosa.
El artista lleva consigo un bagaje de más de 50 años de trayectoria transitando por diferentes disciplinas del arte: como bailarín, como actor, como titiritero, como mago; una auténtico hacedor de ilusiones que continúa vital y renovado, y que con cada gesto, cada movimiento y cada palabra demuestra que la pasión está intacta. El único objetivo para él, es regalar sonrisas y emociones.
Chiquisomos comenzó con una puesta de títeres donde fueron apareciendo personajes tiernos y desopilantes: un presentador al que le costaba comenzar la función porque algún travieso le cerraba siempre el telón; “Poroto”, medio “atorrante y mal hablado”, y que debido a su comportamiento vive todo el tiempo castigado y guardado en la caja; también una pareja de gansos bullangueros y discutidores, entre tanto otros. Pero todo este despliegue de humor y diversión no fue al azar, conllevó siempre un mensaje, una reflexión, una interpelación que invitaba a la participación activa de los niños, que por supuesto, se sumaron siempre entusiastas ante cada intervención.
También hubo un momento didáctico con la aparición del baile de los sombreros: llegaron las danzas españolas con la gorra vasca, los sombreros gigantes de los mariachis mexicanos, y los coyas del noroeste argentino con sus típicos gorros y quenas para bailar el carnavalito.
La función terminó con un show de magia.

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