José Farías presenta disco

"HIJOS DEL SOL", UN SONIDO DESDE LA TIERRA

Hijos del Sol es el cuarto disco de José Farías, un joven de 33 años que se crió en el monte, entre Santa Rosa y Winifreda. Junto a su padre aprendió el oficio de hachero, a trabajar en el campo y a vivir “con lo que había”. A los 4 años ya cantaba sus primeras canciones folclóricas en las largas reuniones que tenían los hacheros de la zona. Había de Corrientes, de Santiago del Estero, de Chile, y por supuesto, pampeanos. Cuando los más chiquitos ya se habían ido a dormir, José continuaba cantando toda la noche los mismos temas: “Kilómetro 11”, “La López Pereyra” y “Merceditas”. Lo acompañaba la única guitarra que había; una que hizo su padre con un ropero que había desarmado.
Cuando tenía 10 años falleció su mamá y su padre se encargó de criarlo a él y a su hermana un año menor.
Años más tarde, un accidente en el campo dejó a José con una discapacidad en una de sus piernas, obligándolo a mudarse a Santa Rosa junto a su familia y comenzar de nuevo. Cursó hasta el cuarto grado de la primaria y no sabe leer y escribir a la perfección. Su nueva condición lo deprimió tanto que se sumergió en una adicción al alcohol de la que salió solo y gracias a la música. Aprendió guitarra y comenzó a buscar en su cabeza las letras para sus canciones. “Escribo a la conciencia por cómo yo he estado, cómo he vivido”, contó Farias en entrevista con LA ARENA.
Los primeros pasos en la música los dio en Santa Rosa, donde grabó el primer disco, y luego partió a Buenos Aires, donde recorrió bares, plazas y eventos junto a su guitarra y su voz. En el 2010 editó el tercer disco, enfocándose en las experiencias y circunstancias vividas. “Me enfoqué mucho en la realidad que se ve allá, los niños de la calle, el hambre que pasé yo en el sentido mental. Al adquirir una discapacidad, que uno nunca lo espera, uno se cae mental y espiritualmente. Y de estar tanto en el suelo, me levanté y hoy en día escribo desde la conciencia, a los niños de la calle, a aquel que la está pasando mal”, asegura.
Según José, los que saben de música dicen que el sonido de sus canciones trae el lamento de la tierra, el lamento del folclore; “voy al sonido de la tierra, el bombo, la guitarra, más allá que he incluido guitarra eléctrica a algunos temas”.

Sonido del monte
El cuarto disco de José, “Hijos del Sol”, será presentado mañana a las 21.30 en el Teatro Español y lo acompañarán los músicos Ezequiel Gómez, Mauricio Suárez, Joel Lucero, Ezequiel Gigena y Juan Burgos. Además, tocarán como invitados Ulkantun Kuyen, Heraldo Carreras, León Gamba y Ramiro Ríos.
El disco cuenta con 11 temas, de 25 que se habían grabado. “Reflejé el sonido del monte. Voy a la conciencia, hoy en día yo estoy de pie pero hay gente que no tiene la fuerza espiritual ni la ayuda de alguien que le diga ‘hermano levantate porque si no te salvas vos, no te salva nadie’; entonces en mis temas está reflejado eso, yo hablo por mí y hay mucha gente que le llega”, expresó José.
Actualmente el joven es pensionado y hace changuitas como carnicero y albañil. Se dedicó solamente a eso unos 3 años, hasta que sintió que algo le faltaba. “Había algo que me quemaba el alma, el espíritu, estuve dos años sin escribir nada y dije ‘esto no es vida para mí’. Así que empecé a trabajar en ‘Hijos del Sol’ y empezaron a salir letras, melodías y canciones”, describió José. “Voy a morir con lo mío, porque yo tengo el mensaje, tengo el sonido, y amo lo que hago. Hacer cosas distintas gusta porque sale de lo común, he copiado el sonido de la tierra, al que tarde o temprano tenemos que volver”, afirmó.

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