Juan Iñaki regresa a La Pampa

LUEGO DE SIETE, AÑOS EL CORDOBES TRAE SUS NUEVAS CANCIONES

El músico y compositor cordobés Juan Iñaki regresará a los escenarios santarroseños luego de 7 años y lo hará en formato de trío mañana a las 21.30 horas en El Social Barclub -Alvear 42-. Como artista invitado cantará León Gamba, quien junto a su guitarra abrirá esta noche de reencuentro con el público pampeano.
Juan Iñaki, en voz y percusión, subirá al escenario en un formato reducido, junto a Cecilia Fandiño como directora musical y en acordeón, flauta traversa, piano, percusión y voz. Y finalmente estará Franco Dall’amore en guitarras acústicas y eléctricas.
“Cuando yo empezaba a cantar, La Pampa fue uno de los primeros lugares donde fui. La primera vez que fui, fue en 1999 al Teatro Español, tenía 12 años. Era como una aventura, yo era chico, y me quedó una cosa de mucho cariño por La Pampa”, recordó el músico.
El artista también dictará un taller intensivo de canto, mañana de 14 a 17 horas en la Asociación Pampeana de Escritores -Víctor Lordi 73-.

Norte más que realidad.
En esta oportunidad, Juan vendrá para presentar su último trabajo de estudio, “Aquí y ahora”, que se editó este año y que contó con producción a cargo de Mariana Pellegrino y Cecilia Fandiño. Es el sexto álbum de su larga trayectoria -casi 20 años- y cuenta con la participación de músicos invitados, desde Lila Downs y Los Caligaris hasta el vasco Kepa Junkera, pasando por Lito Vitale y Bicho Díaz. La placa reúne en su mayoría obras propias, a la par de temas de Fito Páez, Jorge Fandermole y Ramiro González, entre otros autores.
“Aquí y ahora es una foto de un momento muy particular. Entre el año pasado y este mi vida personal cambió medularmente, me atravesaron cambios muy profundos en medio de la grabación del disco, y yo lo escucho a eso dentro del disco”, comentó el músico. “Por otro lado, yo soy una persona bastante ansiosa, no vivo ni cerca del aquí y ahora como debiera, pero sí me es un horizonte, es un lugar en que me gustaría estar en algún momento, y por otro lado es una frase que me ayudó mucho a ordenar los tiempos de angustias y de ansiedades”, aseguró. “Yo digo que es más un norte el nombre del disco, más que una realidad en la que esté”.
-¿Cuáles fueron esos cambios que atravesaste?
-La aparición del amor ha sido una gran enseñanza y un gran aprendizaje. Yo me consideraba una persona que vivía por, para y de la música y me hizo reformular muchas cosas: el modo de pensarme a mí mismo, las cosas que iba a responder y las que no iba a responder respecto de cómo el resto de la gente me mirara. El folclore, que es bastante facho como género; a veces me he sentido contenido y otras me he sentido encorsetado. Todas esas tensiones fueron reformuladas y están en la música, en las poesías y sin dudas también el contexto político. Las etapas que creía superadas, desde mi visión de Latinoamérica inclusive. Había cosas que yo pensé que habían quedado muy atrás, y todos los días emergen como algo que nunca se fue y que además estaba guardado juntando bronca. Hay una piedra libre para volver a manifestar las formas más agresivas.
-Tuviste un impasse de varios años en la música, ¿te desenamoraste del folclore?
-Yo empecé a cantar muy chico y la exposición fue muy inmediata. El segundo disco se hizo con la EMI, fue todo muy ágil y a mí me generó muchos conflictos internos. Entonces cuando se terminó ese contrato, yo necesitaba terminar el secundario y no me venía sintiendo bien, me sentía bastante angustiado, fue un período de mucha tristeza. Tuvo que ver con cierta desilusión porque yo sentía, desde esa mirada infante y también un poco arrogante, que podía dentro de un sello internacional hacer un disco de calidad, con una dimensión poética y nada de eso sucedió. El disco se hizo pero no lo pude desarrollar como hubiese querido, entonces me tomé un tiempo para terminar el secundario, entré a la universidad, empecé a estudiar canto lírico, entré al Coro Polifónico de Córdoba, fue un tiempo de estar muy cerca de la ópera. No fue que me peleé con el folclore, me peleé con la forma de hacer las cosas y eso me dio la libertad de hacer lo que yo quisiera, y nació el álbum “De la raíz a la copa”, que lo produje yo y fue el anuncio de que volvía a pararme en un lugar sólido a trabajar de nuevo. Ahí me reconocí músico.

Elegir Córdoba
Juan Iñaki nació en Córdoba, se crió y estudió en la docta, pero también viajó con la música por muchos países del mundo. Sin embargo, eligió quedarse en Córdoba y trabajar desde su tierra, formando parte de un gran panorama artístico que convive y se retroalimenta en una de las ciudades más interesantes de la escena musical nacional. “Córdoba tiene una tradición ininterrumpida de creación, desde los 70, 80 para adelante. Siento que somos herederos y que está empezando a aparecer la punta de un iceberg, de algo que es muy potente por debajo del agua”, explicó el músico. “En el tiempo en que yo decidí quedarme en Córdoba y proyectar mi camino desde acá, ahora mirándolo a la distancia siento que fue una buena decisión. Creo que también se vio favorecido con un tiempo donde no se nos puso palos en la rueda. Para los músicos independientes que estamos acostumbrados a surgir por las grietas, el hecho de que por lo menos las puertas no se nos cerraran como se están empezando a cerrar ahora, ya nos permitía emerger de una manera más fluida, y eso consolidó un movimiento artístico, músicos y escritores. Amo Córdoba, pero más amo el poder creativo de Córdoba”, aseguró.

El nacimiento del nombre
El nombre que figura en el documento de Juan Iñaki es Juan Ignacio Berecibar, pero desde el comienzo de su carrera debió cambiarlo. “Cuando empecé a cantar a nadie le salía mi apellido. Entonces Cacho Buenaventura, que estaba produciendo mi primer disco, me dice ‘te tenés que cambiar el nombre porque no le sale a nadie'”, contó. “A mí me pareció un poco fuerte. Y resulta que yo me iba a llamar Juan Iñaki, era el nombre que mis viejos habían decidido y que por una pelea familiar mi mamá tradujo el nombre a Ignacio, que es Iñaki en la lengua euskera, la lengua de mi abuelo paterno. Entonces me acordé de eso y a todo el mundo le sonó bien”.