La excusa de siempre

“Los presupuestos de cultura por lo general se achican, con la excusa de que hace falta dinero en salud y educación, pero cuando uno analiza los resultados, se da cuenta de que estas áreas no tienen ninguna mejora porque tampoco se invierte en ellas”, dice Horacio Paturlanne. Para el plástico, la situación que atraviesan las artes visuales en la provincia es “preocupante” porque no hay políticas que contengan su producción y crecimiento.
La gratuidad y el carácter exiguo de las remuneraciones a los artistas impregnan la manera de “apostar” a la cultura de los gobiernos, área siempre “estigmatizada”, por la escasa importancia que se le otorga. “Cuando uno acude a una convocatoria o presenta una propuesta, en los despachos ni siquiera pueden argumentar por qué se paga tan poco por los proyectos vinculados al arte”.
Paturlanne no percibe una política cultural de estado, que se sostenga más allá de los “caprichos” de cada administración. “Las obras son algo bonito, para colgar acá o allá, lejos de toda concepción que las ubique como una posibilidad de exploración e introspección del individuo”.
Hay buenos exponentes de la plástica, aun cuando su producción no es “la ideal”, debido a la falta de medios. “El artista es un generador, una usina, no el fabricante de piezas de mera ornamentación”.