“Los controles y reglamentaciones deben llegar a todo el sistema de educación a distancia”

Ciencias Humanas es la única facultad de la UNLPam que dicta una licenciatura de forma virtual. La matrícula de alumnos en primer año supera ampliamente la cifra de inscriptos en la modalidad presencial de la carrera.
“El compromiso que se demanda al alumno es el mismo, tanto en las carreras dictadas de forma virtual, como presencial”, asegura Liliana Campagno, vicedecana de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam) y coordinadora de la Red Universitaria de Educación a Distancia de la Argentina (Rueda). En diálogo con LA ARENA, se refirió a la experiencia de la casa de altos estudios en esta modalidad de la enseñanza, que crece en cuanto a su diversidad de propuestas de formación y número de inscriptos año a año, en todo el país.

General Pico.
Excepto por las facultades de Ingeniería y Ciencias Exactas y Naturales, que impulsaron distintas instancias de cursado no presencial en los últimos años, Humanas es actualmente la única unidad académica de la UNLPam que ofrece una carrera completa a distancia, la licenciatura en Ciencias de la Educación, de cinco años de duración, explicó Campagno. Cuando se lanzó la inscripción por primera vez, en 1996, la carrera se dictaba en la sede universitaria de General Pico. “La matrícula inicial fue muy numerosa, más que para la modalidad tradicional”, dijo.

Cada vez que se abre la convocatoria, se anotan unas 200 personas –fueron 273 este año– para seguir los estudios de esta licenciatura a distancia. La cifra de quienes se inscriben para el régimen presencial de cursado no supera habitualmente los cien alumnos en primer año. La demanda de la carrera excede el ámbito de Santa Rosa y el interior pampeano y alcanza a varias localidades de provincias vecinas.

“No se cobra matrícula, ni cuota mensual porque la UNLPam, por estatuto, no se encuentra arancelada en lo que hace a su oferta educativa de grado”, indicó Campagno, quien se desempeña como docente del Area de Educación a Distancia de Ciencias Humanas en Pico, desde que comenzó a funcionar a mediados de los ’90. La licenciatura se desarrolla en una “bimodalidad” de dictado; es decir, se cursa de manera no presencial, pero se exige un encuentro con un profesor tutor en la sede de la facultad, una vez al mes para cada materia.

Prejuicios.
El mismo equipo de cátedra, que atiende a los alumnos que asisten a la universidad, es el que se ocupa de los estudiantes a distancia de la asignatura, describió Campagno. En otros lugares del país, hay un grupo diferente para trabajar bajo esta modalidad educativa.

“Los exámenes son los mismos: la demanda de constancia y compromiso para quien sigue la licenciatura es igual en ambos casos”, sostuvo. De hecho, en muchas casas de altos estudios del país, como en Córdoba o Luján, se han instrumentado materias o algunos tramos del cursado a través de Internet para paliar la masividad, que muchas veces impide que todos los inscriptos tengan un lugar adonde sentarse en el aula.

Como explica Campagno, persisten muchos “mitos” en cuanto a la educación a distancia, que fue concebida en un primer momento, como una experiencia pedagógica de “menor jerarquía” que la convencional. “Al docente, en muchos casos, le ha costado aceptar que el alumno puede aprender aunque no lo tenga al frente”.

Esta modalidad de la enseñanza “mejoró la instancia presencial”, debido a la planificación con muchos meses de anticipación, que exige al profesor. “Las actividades, consultas y exámenes están claramente pautadas cuando se empieza con una materia”. La confección de los materiales con antelación, que requieren los alumnos que no concurren a clases, llevan a un esfuerzo de organización y de previsión de los contenidos del programa, que luego se vuelcan en el dictado tradicional de las asignaturas en el aula, indicó Campagno.

Son algunas instituciones, con ofertas educativas poco claras, de altas cuotas y validez dudosa, las que han conspirado contra la educación tecnológicamente mediada. “Han sido una mala competencia y es una de las grandes discusiones que existen entre los que trabajan en distancia: si hay reglamentaciones, evaluaciones y formas de acreditar los planes de estudio, estas restricciones deben alcanzar a todos los que ofrecen carreras de esta forma, tanto en lo público, como en lo privado, porque el perjudicado es el alumno, que obtiene un título que no le sirve”.

La deserción.
En cuanto al nivel de deserción que se detecta en ambas modalidades educativas, de la experiencia de la licenciatura que dicta Humanas, se desprende que es proporcionalmente similar y no difiere de las cifras altas de abandono de los estudios, que registra el sistema universitario en su conjunto durante los primeros años de las carreras. “Como no hay que ir a clases, se cree que es más fácil, pero no lo es porque se requiere de la misma motivación y ganas de superarse, que cuando se asiste al aula”.

La figura del docente tutor es fundamental para que el alumno continúe en la carrera. “Las cátedras deben contar con un profesor que se ocupe de la atención de los estudiantes no presenciales y es importante que sea el mismo porque se crea y fortalece un vínculo con ellos”.

El papel de las tecnologías es otro de los puntos que deben tenerse en cuenta en esta relación con los alumnos y uno de los temas que ocupó a Rueda en su última reunión en Santa Rosa en abril. “Constituyen un recurso de fuerte peso y muy necesario, pero antes de apelar a ellas se debe definir un modelo pedagógico a seguir y, después, la estrategia para desarrollarlo, dentro de la perspectiva de un equipo interdisciplinario”.

No todos los estudiantes cuentan con las herramientas informáticas, que demandan algunas carreras virtuales. “Hay lugares adonde las conexiones de Internet son muy lentas o directamente no existe acceso y es necesario buscar otras formas de comunicación”.

En todos los casos, indicó Campagno, subyace la decisión política de “darle una posibilidad a quien trabaja o se encuentra lejos”. La docente explicó que la UNLPam planea crear un área a nivel de rectorado para la educación a distancia en el futuro.