Premiaron al recitador “El Pampa” Roldán

“El Pampa” Roldán es un reconocido recitador folclórico de Santa Rosa, que comenzó su carrera hace casi seis décadas, cuando tenía tan sólo 14 años. En su cabeza hay guardadas más de 180 letras y sus espectáculos duran de 40 minutos a dos horas.
Hace pocos días, el Concejo Deliberante de La Plata le entregó dos diplomas y dos premios. Los diplomas lo destacan como Artista Cantante y como Artista Folclore, y están acompañados por una estatuilla. Pero además, de los cuatro premios de Oro que se otorgaron, uno fue para “El Pampa”.
“Fue una cosa muy linda, había artistas de todos lados, asociaciones sin fines de lucro, musicoterapeutas, y medios de comunicación”, expresó el recitador en entrevista con LA ARENA.
Roldán viajó a la entrega de premios con su esposa, lo nombraron ganador en la categoría que le tocaba, y luego esperaron esperanzados la entrega de los Premios de Oro. “Estábamos ansiosos con mi señora y cuando empiezan a anunciar el primer premio de oro dicen ‘este es un premio especial para una persona con 57 años de trayectoria, giras por España, Brasil, Chile, Uruguay, 12 CD’s grabados’, y cuando dijo que era el embajador cultural de La Pampa ahí explotamos con mi señora en un abrazo y con la gente que había de La Pampa”, contó. “Es muy lindo que tengan en cuenta el verso gaucho entre tantos folcloristas y cantantes de primera línea. Con estos dos son 58 premios que tengo”, detalló orgulloso.

De la cantina al escenario.
“El Pampa” conoció el arte de recitar desde muy pequeño -actualmente tiene 71 años y la memoria intacta-. Su papá era lava copas y cocinero en el viejo Club Pampa, que después fue Penales y que estaba ubicado en la calle Coronel Gil, entre Lisandro de la Torre y avenida San Martín. “Yo le fui a ayudar a mi papá porque había baile al otro día, y por la ventana que daba al salón vi un señor con un traje azul todo bordado que me enloqueció. Estaba bailando y después se puso a recitar en una tarima. Entonces yo le dije a mi papá ‘yo quiero hacer lo que hace el señor’, y como buen milico de territorio agarró y me dijo ‘bueno, si a usted le gusta vaya y hable'”, contó “El Pampa”. “Me quedé apoyado en una columna y cuando terminó este señor, levantó la vista y me vio entonces se vino y me preguntó qué precisaba. Yo le dije ‘señor, yo quiero hacer lo que hace usted, decir esos versos’. Me tomó de los hombros, me llevó a la tarima y me dijo ‘mirá hijo, si tu quieres hacer esto, te tiene que gustar, sino no lo hagas’. Después sacó del portafolio una letra y me la dio, me dijo que la estudiara y que en dos semanas volviera. A los dos días yo ya estaba con el papelito esperándolo”, recordó de forma graciosa. “Cuando me vio me dijo ‘qué hacés acá, te dije dos semanas’, me tomó la letra y se quedó sorprendido”.
Acto seguido, el hombre llevó al pequeño Julio a una oficina que él no conocía, y descubrió que allí funcionaba la propaladora de Guillermo Fernández, que tenía bocinas en los barrios de Santa Rosa. “Le pidió a él si me dejaba decir un verso porque yo tenía mucho futuro. Esa persona que me ayudó era nada más y nada menos que don Juan Carlos Valenti, que después conocí su historia. El vino con un circo criollo y se quedó acá. El y don Guillermo Fernández me pusieron ‘El Pamperito'”.

El nacimiento de “El Pampa”.
Pasaron los años y el artista seguía recitando en cada lugar que podía y presentándose como “El Pamperito”; pero ya era grande y decidió quedarse sólo con su nombre: Julio Roldán. Al poco tiempo, por cuestiones laborales -era colectivero-, se fue a vivir a Bahía Blanca. “Un día me tocaba un viaje al centro universitario por el Día de la Tradición, tenía que llevar una delegación de la Peña El Rancho. Los llevé y vi que al escenario subían folcloristas, cantores, bailarines de todas las peñas y el grupo al cual había llevado tenía baile nada más. Entonces hablé con la presidenta de esa delegación a ver si me permitía representarlos a ellos, me preguntó qué hacía, le dije que era recitador gauchezco y subí para hacer un tema; resulta que después no me dejaban bajar”, recordó.
Resultó que uno de los espectadores que se encontraban en el lugar, era el intendente de Bahía Blanca, que quedó encantado con la presentación de Roldán.
“Después de ahí todas las delegaciones iban por la avenida Alem y bajaban a la plaza principal, donde se hacía otro espectáculo frente a la Municipalidad”, detalló. “Yo estaba cerrando el micro y siento por los parlantes que llamaban al recitador de la Peña El Rancho y cuando voy me dicen que era un pedido del intendente. El locutor me preguntó cómo me llamaba y de dónde era, y cuando le dije que yo era de La Pampa me pusieron ‘El Pampa’ y ahí nació el apodo que mantuve toda mi carrera”. Esa actuación fue en el año 1969.