Tenor nacido en Lonquimay ganó concurso de canto en el Teatro Colón

PAMPEANO A NUEVA YORK

El cantante lírico Lucas Arrieta nació en Lonquimay hace 37 años y se crió entre los animales y la tierra que trabajaba su padre. A los 12 años comenzó a viajar a Santa Rosa para tomar clases de piano con Teresa Salvadori, hasta que se recibió de profesor. Luego vino un impasse, donde Lucas se dedicó a trabajar en el campo con su papá. Allí sembraba, ordeñaba vacas, criaba gallinas, hacía quintas, andaba en sulqui y todo lo relacionado a ese ámbito.
“A los 23 años conocí a la maestra de canto Gladys Martino. Fue una anécdota muy graciosa porque yo fui a hacer una prueba para que me enseñe y me dice ‘vos tenés que hacer lírica’ y yo le digo ‘ni loco, gritar como gritan esos locos, yo lírica no quiero hacer’, y ella con su voz aguda me dijo ‘o estudiás lírica o yo no te doy clases'”, recordó de manera graciosa el cantante. “Me empezó a gustar, me enganché, empecé a dar algún que otro concierto con ella y después un día me escuchó tocar el piano y me dice ‘vos tocás bien el piano, tendrías que aprender a acompañar’ y me hizo contacto con una maestra de Buenos Aires, pianista, que es amiga de ella”. En ese momento Lucas volvió a tocar el piano pero con un nuevo perfil, acompañando. “Todavía viajaba, me vine a Buenos Aires a los 33, hace poquito, y me costó muchísimo porque fue un cambio de vida total. Yo vivía en el campo, venía una vez cada tanto a tomar clases pero después me volvía”, contó.

Rumbo a Nueva York.
Hace pocos días, se realizó el XII Concurso de Canto Dr. Alejandro Cordero, organizado por la Fundación Teatro Colón, y Lucas resultó uno de los cinco ganadores.
“Pueden participar alumnos del Instituto del Teatro Colón y participamos 34 alumnos de los cuales fuimos seleccionados cinco. Esos cinco afortunados viajamos a Nueva York para cantar, desde el 17 hasta el 27 de octubre”, explicó.
“Me emociona porque voy un poco en representación del Instituto y de la lírica argentina. Al regreso vamos a dar un concierto en la Embajada de Grecia en Argentina”, detalló el músico.
Los cinco ganadores se presentarán en el Consulado Argentino, Americas Society y en la Manhattan School Music. Asistirán asimismo a la Gala Richard Tucker 2018 en el Carnegie Hall como a diversas funciones en el MET.
“Yo me pasé toda la vida luchando, incluso con un problema que tuve de chico para caminar. Todo lo fui superando gracias a mis viejos que se movieron como locos y yo yendo a Santa Rosa a rehabilitarme continuamente”, expresó. “Sé lo que es la constancia, que también es lo que conlleva la música. La disciplina del estudio, de los tiempos, que hay ciertas cosas que no podés hacer como irte a gritar a un boliche todos los fines de semana”, aseguró.

La primera señal.
Lucas recuerda claramente cuando conoció el Teatro Colón. “En Lonquimay había un médico, el doctor Silva, que es un medico rural; él mayor y yo pibe que estudiaba música, nos reuníamos a escuchar música, y me trajo a conocer el Teatro Colón. Cuando entré por primera vez tendría 16 años, estuve en el escenario y fue como si hubiese pisado mi casa. La sensación que yo tuve fue como pertenecer ahí. Todo esto antes de conocer a Gladys, de agarrar el tema del canto lírico”, recordó el tenor como si aquella experiencia hubiese sido una especie de presagio.
A los 33 años, y luego de decenas de viajes para tomas clases, Lucas tomó la decisión de mudarse a Buenos Aires, hizo el ingreso al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y entró como pianista. “Ahí empecé a hacer la carrera de pianista acompañante, de preparador musical de ópera y después la de canto. Ahora estoy con la de canto y gané el concurso, incluso estuve de refuerzo de tenor en el Coro Estable del Teatro Colón y haciendo música con colegas y amigos”, contó.
Tiene la suerte de vivir de lo que ama, el arte. “Trabajo como pianista acompañante en el Instituto, hago refuerzos en el Coro Estable y además soy pianista y cantante del Coro de la Escuela Superior de Guerra. Doy clases particulares y sobrevivo, como todo artista”, reconoció.

Familia orgullosa.
En un primer momento, los padres de Lucas temieron por su futuro como artista, ya que la creencia popular es que no se puede vivir de la música, ni de ninguna disciplina artística.
“Mi mamá es peluquera jubilada, mi papá es productor agropecuario, están los dos en Lonquimay. Están más que orgullosos, aunque al principio tuvieron sus dudas con respecto a mi elección por la música”, explicó el cantante. “A veces yo tampoco me doy cuenta, pero estoy en la cúspide de lo que es la lírica en Argentina, es el mejor lugar donde uno puede estar”, reconoció.
Además, Lucas tiene un hermano mayor que hace poco fue papá de gemelas. “Por suerte estamos cerca, vamos y venimos siempre”, dijo Arrieta, que asegura que quiere pasar sus últimos años en La Pampa.
-¿Qué sueño te queda por cumplir?
-Mi sueño era cantar en el Colón y estoy muy cerca, lo he hecho con el coro, pero nunca como solista, aunque presiento que no va a tardar mucho en llegar. Me gustaría despegar y viajar, y ver si podría hacer una carrera internacional, cantar en diferentes teatros, llegar a otros maestros. Como soy solo, soy libre y es más fácil, antes yo me sentía más atado, pero ahora tengo más energía y espero lo que venga.