Un “performer” pampeano en Buenos Aires

GABRIEL BERGONZI, EL JOVEN DE LOS "PASES ENERGETICOS"

El joven artista se define como comunicador, performer e instructor de pases energéticos de Being Energy, movimientos para redistribuir la energía del cuerpo. Este año formó parte de “Meyerhold: freakshow del infortunio”, del director pampeano Silvio Lang.
Gabriel Bergonzi tiene 24 años, nació en Santa Rosa y actualmente reside en Capital Federal. En un principio se fue para estudiar Comunicación Social en la Universidad de Quilmes, aunque lo que realmente le llamaba la atención eran los círculos artísticos de la ciudad. Así fue como comenzó a hacer las dos cosas, Comunicación y proyectos artísticos. “Mi nombre artístico es GauchBoy, me defino como performer, comunicador e instructor de pases energéticos de Being Energy”, expresó en entrevista con LA ARENA.
– ¿Qué significa ser performer?
– La performance es un movimiento artístico que comenzó con forma de happenings, es decir, con espacios como casas con habitaciones, donde se proponía arte interactivo con la gente pero con un alto grado de provocación para con ciertos tabúes sociales y sugiriendo niveles simbólicos cuya interpretación puede no ser muy precisa.

Pases energéticos.
Desde chico Gabriel se formó en teatro, tai chi, música y más tarde pases energéticos. “Son movimientos para redistribuir la energía de la ‘supuesta esfera luminosa que somos’. Viene de los chamanes de antiguo México por medio de Carlos Castaneda”, explicó. Con toda esa formación, el artista debutó como bailarín en el 2013 con la obra “4 artificios” de Anna Laura Lozza y Bárbara Hang.
“Este año formé parte de ‘Meyerhold: freakshow del infortunio del teatro’ de Silvio Lang. Nos conocimos apenas llegué a Buenos Aires y me invitó a participar en clínicas que él daba. Desde ese momento somos amigos, y me formé artísticamente con él. Como actor, pero también como director”, contó Gabriel. La obra que hicieron juntos fue parte del Ciclo Invocaciones, realizado en el Centro Cultural San Martín. “Es sobre la teoría, la visión y el desarrollo artístico que llevó a cabo Meyerhold, un coreógrafo ruso que participó de la revolución, pero que luego fue asesinado por Stalin. El estaba en contra del naturalismo como forma de actuación; es decir, el actor no tenía que actuar como en la realidad, sino que debía desarrollar sus modos expresivos, para que a partir de la ejecución y de la atmósfera que genera el actor, se desarrolle la conmoción hacia el público”, dijo. “Fue un proceso muy intenso, con dos meses de ensayos y 16 funciones. Una obra con ópera, grotesco argentino, un freakshow donde los integrantes cantan tangos y temas populares y muchos coros-manifiesto. Fue muy intenso, yo era el presentador, y me gustó mucho porque pude cantar y tocar la guitarra, pero a la vez bailar y actuar en un espacio gigante y con un vestuario increíble”.

Revolución ahora.
Actualmente, Gabriel se encuentra desarrollando su carrera musical y literaria y preparando una performance para el próximo año. “El tema central sobre el que trabajo es ‘¿cómo sería hacer una revolución ahora?’. A partir de esa pregunta investigo, y sobre esa pregunta hice mi seminario de investigación ‘Los cambios en el sujeto que atraviesa experiencias de autogestión, el caso de la Unión Solidaria de Trabajadores de Villa Domínico’, que se trata sobre una empresa recuperada, es decir autogestionada por sus trabajadores y sin dueño”, explicó.
Más allá de residir en Buenos Aires, Gabriel tiene muy presente en su vida y carrera a la provincia que lo vio nacer. “Siempre me cruza la ‘mitología’ gauchesca, el paisaje y los caldenes. La Pampa tiene misterio y profundidad en su paisaje, que es siempre fuente de inspiración y desde donde trabajo”, confesó el artista que espera poder presentar aquí alguno de sus trabajos.