A 25 años de la muerte de un grande

Un 22 de noviembre, pero de 1992, el semipermanente de Lobos, se llevó la vida de una de las máximas figuras de la historia del Turismo Carretera, Roberto José Mouras, ídolo de Chevrolet, que fue tricampeón con Dodge.
La fatalidad, fiel aliada de los riesgos que conlleva el automovilismo, se devoró la vida de quien venía ganando una carrera de TC durante una mañana grabada por la fragua del dolor y la tristeza.
El “Toro” o el “Príncipe” de Carlos Casares, sin abandonar su espíritu ganador y combativo, se la jugó en el circuito lobense en pos de descontar los puntos que le llevaba Oscar Aventín en la cima del torneo. La ruta 205 fue el escenario, cerca del cruce con la 41, para que una multitud, a la vera del camino, presenciara incrédula como un montículo de tierra frenó a la Chevy de Mouras, que venía a 230 km/h cuando le reventó un neumático delantero.
El golpe fue seco, tremendo, y el silencio sepulcral de miles de fanáticos fue el presagio de la tragedia. La vida de Mouras se apagó a los 46 años en la búsqueda de su cuarto título de Turismo Carretera. (Télam)