A 75 años del nacimiento de Muhammad Alí

Muhammad Alí, acaso el deportista más grande de todos los tiempos, fallecido el 3 de junio de 2016 en Scottsdale, estado de Arizona, hubiera cumplico ayer 75 años.
Nació como Cassius Clay, nombre “esclavo” según su propia consideración, un 17 de enero de 1942. Fue el primer boxeador en consagrarse tres veces campeón mundial entre los pesos pesados.
Alí resultó el primer protagonista del deporte que “se plantó” a las corporaciones, al poder establecido. En este caso, al Ejército de su propio país, cuando se negó a ir a la guerra a Vietnam, allá por 1967.
Por aquellos años, Clay (tal como se lo conocía por esos días) ya había disfrutado de las mieles del éxito y se había consagrado campeón del mundo, tras derrotar a Sonny Liston, por nocaut, en febrero de 1964.
Alí no sólo rehusó ir a combatir a territorio asiático sino que argumentó los motivos por los cuales no concurría: “Ningún pacifista puede alentar la guerra”, dijo, cuando ya había abrazado la religión musulmana.
El Estado norteamericano le retiró el título del mundo, la Justicia lo condenó a cinco años de prisión en suspenso y la prensa lo fustigó con dureza. “Yo soy negro, qué me puede ocurrir? Si temo ir a prisión? Cómo voy a temer si hace 400 años que la gente de mi raza no es libre?”, desafió Alí, para dar cuenta de las persecuciones racistas que sufrían los negros en los 60.
Esa declaración fue, quizás, el primer eslabón de una cadena sustentada en la coherencia y en la fortaleza de sus convicciones. Trabajó como nunca para recuperar el cetro mundial que le pertenecía y en la ex Zaire (hoy República Democrática del Congo), en octubre de 1974, tuvo su chance y no la desperdició.
Alí volvió a ser “Rey”, cuando venció por nocaut en el octavo asalto a George Foreman, desplegando sobre el cuadrilátero parte de ese arsenal boxístico que identificó su carrera.
Con su mentor y maestro Angelo Dundee en la esquina, Alí desplegó un plan de pelea perfecto: desgastó a Foreman, lo cansó y lo tumbó. Cuando las cámaras de la TV lo enfocaban, una vez consumado el triunfo, repetía a quién quisiera: “I`m the Greatest” (“Soy el mejor”). Disputó 61 peleas y ganó 56 (37 de ellas por la vía rápida).