El volante de Belgrano de Villa Mirasol, Renzo Díaz Páez, denunció que fue agredido y amenazado en su propio domicilio el lunes a la tarde por el árbitro Marcelo Aredondo, como represalia por el incidente que el propio futbolista había protagonizado el día anterior con el juez Mauricio Navarro, en el momento en que este lo expulsó frente al Deportivo Ranqueles, por la duodécima fecha del torneo de ascenso de la Liga Pampeana de Fútbol.
"Cerca de las dos de la tarde me golpean la puerta y cuando salgo me encuentro con Marcelo Aredondo, que me pega una piña en la cara", contó el futbolista, quien a raíz de esto radicó la correspondiente denuncia policial contra el árbitro, en la Comisaría Primera de esta ciudad. A su vez, fue trasladado al Hospital Gobernador Centeno, en donde constataron que había sufrido un corte en el labio inferior.
En una nota que le brindó al programa 980 Master Deportivo de Radio 37, el futbolista, que actuara también en Costa Brava y en Lawn Tennis de Monte Nievas, explicó que el primer golpe que recibió de Aredondo lo impactó en uno de sus pómulos, y que fuera de su domicilio continuó con el ataque, al que se sumó otro colegiado al que no pudo identificar.
Ya en la vía pública, Díaz Páez fue víctima de todo tipo de insultos, y hasta lo amenazaron con incendiarle el auto y la casa. Una vez culminado el ataque, previo a pedir el debido asesoramiento, decidió radicar la denuncia en sede policial en contra del reconocido colegiado.
Expulsión.
El volante central Díaz Páez, que ahora actúa para el Celeste de Villa Mirasol y que había jugado temporadas atrás en Ranqueles, tuvo el domingo que enfrentar a muchos de quienes fueron sus compañeros de plantel en el Naranja, y también a su ex entrenador, Ricardo Garro, a quien acusó de haberlo hostigado durante el cotejo.
A poco de haberse puesto en marcha el partido, el director técnico visitante habría comenzado a insultar a su ex dirigido, y a acusarlo de haber "vendido el partido", que en la jerga futbolera se refiere a la actitud desleal de quien adrede rinde menos de lo habitual, para favorecer al otro equipo.
Díaz Páez explicó que Garro lo calificó de "tránsfuga", y lo acusó de "robarle la plata" a los directivos de Belgrano, todo esto ante la mirada de los presentes y del mismo árbitro Mauricio Navarro, quien a pesar de observar la situación, no tomó medidas contra el entrenador y más tarde terminó expulsando al propio Díaz Páez.
El jugador contó que la primera amonestación la recibió cuando se acercó al juez principal a presentarle las quejas por el maltrato que recibía de su ex director técnico. Luego, cuando el cotejo estaba igualado en dos tantos, a pocos minutos del final del primer capítulo, Díaz Páez recibió la segunda amonestación cuando a la espera de la ejecución de un tiro libre, dialogaba con un directivo del club piquense, quien detrás del alambrado intentaba calmarlo.
El jugador de Belgrano contó que en el momento en el que recibió la tarjeta roja, enseguida le tiró un golpe de puño al árbitro, quien respondió al ataque. Esto generó la reacción violenta, que lo llevó a seguir golpeando a Navarro. En ese contexto, Díaz Páez se mostró arrepentido por lo sucedido y se lamentó porque dicha actitud derivará en una dura sanción por parte del Tribunal de Disciplina de la liga norteña, que lo alejará de las canchas durante un tiempo demasiado prolongado.
Por último, el volante manifestó que el lunes a la mañana se cruzó con Navarro en un comercio céntrico de la ciudad, y que intentó acercarse a él para disculparse por lo ocurrido, pero que fue evadido por el colegiado. Más tarde, se enteró que a raíz de dicho encuentro el árbitro lo denunció por haber recibido, en ese instante, una supuesta amenaza de muerte, aportando un nuevo capítulo a esta novela de agresiones, amenazas y denuncias que no hace más que ensombrecer la realidad del fútbol pampeano.