All Boys y Belgrano fueron dos de los seis ganadores

LIGA CULTURAL

All Boys de Santa Rosa le ganó ayer por 2 a 0 a Deportivo Winifreda en el estadio Miguel Eloy Baldovino, por la primera fecha del Torneo Clausura en la Zona Norte de la Liga Cultural de Fútbol.
El local Facundo Rach intentó despejar el balón, pero metió la pelota contra su propia valla, lo que permitió a los rivales prevalecer en el parcial. En el segundo período, Jerónimo Gutiérrez garantizó la victoria para el Auriazul. La visita convirtió el segundo tanto, pese a estar jugando con un hombre menos por la expulsión de Jeremías Lucero. El marcador pudo ser más amplio en la tarde de ayer, pero eso no ocurrió por la destacada actuación del arquero José Luis Wiggenhauser, quien tuvo buenas intervenciones en el primer tiempo.
A los 5 minutos, Matías Sosa desde un lateral ubicó a Tenca Hernández, quien cabeceó estando a medio metro de distancia del arco y Wiggenhauser, rápido de reflejos, con su mano derecha, desvió el balón hacia arriba del travesaño. Minutos después contuvo con sus dos manos un remate rasante de zurda del “Melli” Antú Hernández.
A medida que pasaban los minutos, el Depo de Winifreda lograba acomodarse en el campo contrario. A los 21 minutos Agustín Pieraligi cabeceó suave entre dos defensores y a los 26 minutos tras una asistencia de Franco González fue Rach quien remató desde el sector izquierdo y el intento pegó al costado de la red.
A los 33 minutos se produjo una polémica cuando Jeremías Lucero convirtió un gol luego de una confusa acción. El jugador mandó la pelota al fondo de la red pero no lo hizo con la cabeza, como parecía. El árbitro, Cristian Rubiano, convalidó el tanto en primera instancia, pero ante los airados reclamos de los jugadores locales se vio en la obligación de consultar al cuarto árbitro (Daniel Toro) tras lo cual invalidó la anotación y le mostró la tarjeta amarilla a Lucero por haber utilizado su mano.
All Boys buscaba la ventaja y la consiguió a los 38 minutos cuando Jerónimo Gutiérrez mandó un centro desde la derecha, la pelota cruzó el área chica y cuando Matías Sosa iba a pegarle, Facundo Rach se lanzó para despejar la acción y con su pierna derecha le cambió el recorrido y se fue hacia el ángulo superior izquierdo para que la visita festejara el 1-0 parcial.

Amplió la ventaja.
El mejor funcionamiento colectivo del Girasolero se vio en el segundo tiempo, pero nunca alcanzó a adueñarse de la pelota, ni siquiera cuando los rivales se quedaron con diez hombres por la expulsión de Lucero por doble amarilla. Cuando eso ocurrió, jugaron más replegados y se armaban en defensa. El inquietante delantero Gutiérrez definió el partido con un remate abajo a los 27 minutos y desde allí el Auriazul sostuvo el resultado con seguridad.
En el conjunto anfitrión debutaron sus dos refuerzos: Gastón “Coki” Bornes, en defensa, fue titular durante los 90 minutos, y Horacio González ingresó en el segundo tiempo en reemplazo de Maximiliano Alles.

Una atajada más un gol: tres puntos
General Belgrano ganó y eso es lo que más importa en la familia del Tricolor. Fue 1-0 frente al Deportivo Rivera y en los números es el comienzo deseado para esta nueva etapa que está comenzando en Villa Alonso, por el regreso de Juan Carlos Almada al banco de suplentes, por el estreno de Sergio Bassa como presidente y por el inicio de un nuevo torneo culturalista.
El experimentado Julio Wilchez, a los 18 minutos del complemento, marcó el único gol del partido, que terminó con veinte jugadores en cancha porque el árbitro Jorge Villalva expulsó al local Ulises Alzamendi y al visitante Julio Hernández a los 22 de la segunda etapa.
En el juego ambos quedaron en deuda y por eso este comienzo del Clausura de la Zona Norte sólo se recordará por el resultado y por un par de acciones que, en un trámite parejo, definieron el marcador: una atajada espectacular de Roberto Machado en el primer tiempo y el gol de Wilchez en el segundo.

Manotazo.
Belgrano arrancó mejor, presionando arriba y aprovechando algunos desajustes de la defensa visitante para inquietar en los minutos iniciales. Giuliano Guinchinao lo tuvo cuando apenas transcurrían unos segundos, pero perdió ante Marcelo Córdoba, y el propio arquero del Depo respondió en segunda instancia ante el remate de Ramiro Fredes, que había tomado el rebote. Y enseguida lo tuvo Alexis Uhaldegaray, tras un córner, pero remató por arriba.
Pero el Trico no golpeó, Rivera hizo pie y empezó a crecer de atrás hacia adelante, donde la categoría de Julio Hernández y la entrega de Luis Cañete comenzaban a preocupar a la defensa local. Ezequiel Gavilán hizo pie en el medio, Matías Bravo y Tomás Altamiranda empezaron a inquietar por las bandas, y el juego se equilibró.
Pero a los 11 Machado le avisó a la visita que no sería fácil hacerle un gol al local: Altamiranda enganchó por izquierda y sacó un centro que Cañete cabeceó al segundo palo como para empezar a festejar, pero el arquero del Trico voló y sacó un manotazo espectacular para despejar la pelota contra el poste luego del pique. Fue prácticamente un gol, pero de esos que no se anotan en el marcador.
A partir de allí todo se perdió en un pozo gigante. Con los dos firmes en defensa, ninguno pudo hacerse dueño del partido, ni en el juego ni por situaciones. Sólo llevó algo de peligro Belgrano con la pelota parada, manejada de muy buena manera por Luis Guiñazú.

Gol y afuera.
El complemento comenzó igual y parecía que aquella atajada de Machado iba a salvar el partido. Incluso el joven arquero local volvió a decir presente ante un tiro libre de Hernández que envió al córner y luego con una tapada a un remate de Cañete tras una mala salida del fondo.
Almada, en su regreso al Tricolor, había dispuesto el ingreso de Wilchez en el entretiempo para que el local tuviera mayor presencia en ataque, pero el delantero tocó muy pocas veces la pelota en el primer cuarto del segundo tiempo. Hasta que a los 18 minutos Guiñazú ejecutó otro de sus “venenosos” tiros libres, Wilchez desvió la pelota con la cabeza y marcó el 1-0.
Dos minutos después, el goleador pidió el cambio por una molestia muscular. “Entró para hacer el gol y ya hizo su trabajo”, bromearon desde la tribuna. Y así resumieron el pobre segundo tiempo, en el que -además del gol- sólo sobresalieron las expulsiones de Alzamendi y Hernández por un encontronazo entre ambos, y una nueva tapada de Machado a un tiro libre de Altamiranda sobre el final. Nada más.
Así, en el regreso de la Zona Norte culturalista, el fútbol dio una nueva muestra de su falta de lógica, a tal punto que 1 (atajada) más 1 (gol) dio como resultado tres (puntos).