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Argentina ganó 1 a 0 a Marruecos

El seleccionado argentino de fútbol, sin el crack rosarino Lionel Messi, le ganó hoy a Marruecos por 1 a 0. El partido amistoso fue desarrollado en Tanger en el cierre de la doble fecha FIFA.

La ciudad, tuvo la particularidad de contar con un viento intenso que complicó por momentos el trámite.
El único gol del equipo albiceleste lo marcó el delantero de Atlético de Madrid, Ángel Correa, casi sobre el final del partido, a los 37 minutos del complemento para ser más espefícifos.

Del partido no fue parte Lionel Messi, quien había sido desafectado del plantel a partir de una molestia en el pubis. Según el medio Página 12, otro ausente de relieve es Franco Armani, dado que Scaloni decidió que el arquero de River ni siquiera fuera al banco.

En la fecha FIFA, previa a la Copa América de Brasil 2019, Argentina perdió 3-1 ante Venezuela en Madrid, y este martes superó a Marruecos 1-0 en Tánger.

¿Fútbol o lucha?

El fútbol fue un convidado de piedra. El juego se convirtió en batalla campal. Abundaron a granel patadas alevosas, codazos traicioneros y planchazos sin compasión.

Después de cada fricción y de cada jugador derribado en forma violenta, los rivales se arremolinaban, con la ley malentendida del agresor vengativo a puro cachetazo, empujón e insulto, vaya uno a saber en qué idioma.

El árbitro de Zambia, Janny Sikazwe, se cansó de mostrar tarjetas amarillas. Fue poco implacable, como si tratara de encarrilar la acción cuando reinaba la furia antes que la amistad.

Para colmo, atravesaba el campo un viento huracanado con ráfagas de casi 50 km/h. Había que ser malabarista para controlar la pelota o meter un pase que llegara al destinatario y no se desviara hacia cualquier parte.

La multitud había alentado con sonoros cánticos a su escuadra, pero el bochornoso espectáculo apagó el fuego de las tribunas. La gente se había entusiasmado con el bello juego asociado de Romain Saiss, los arranques de Younes Belhanda, la técnica de Sofiane Boufal y los toques cortos de Mbark Boussouffa.

Como único punta de lanza, Khalid Boutaib fue lo mejor de su equipo por movilidad y dinámica. Incluso pudo marcar cuando remató de frente al arco a las manos de Esteban Andrada.

La defensa argentina era un colador. Gonzalo Montiel no podía clausurar su lateral, Germán Pezzella no podía con su genio y se metía en todas las peleas, Walter Kannemann tampoco se ordenaba y sólo Marcos Acuña recuperaba e intentaba jugar.

La única lucecita que se encendía en el ataque albiceleste eran los pelotazos precisos de Rodrigo De Paul, con el centrodelantero Lautaro Martínez empecinado en llevarse por delante al triángulo defensivo formado por Manuel da Costa con Medhi Benatia y Karim El Ahmadi que lo encerraban en un círculo de hierro.

Paulo Dybala lucía todo el tiempo fuera de la órbita de sus compañeros, aislado, encaprichado en gambetas individualistas. Por lo tanto eran inútiles los disparos largos o las proyecciones laterales con potencia de Acuña. Todos parecían autitos chocadores de un parque de diversiones.

Acierto en los cambios

Los crispados temperamentos tendieron a aplacarse, como si hubieran pasado por una dura reprimenda de los entrenadores.
La batalla táctica la ganaba el DT Hervé Renard sobre el argentino Lionel Scaloni, quien mandó a la cancha a Matías Suárez por Martínez y a Ángel Correa por De Paul, para encontrar variantes de penetración en la retaguardia marroquí, cada vez más refugiada en el fondo.

Cuando Argentina intentó armar un cierto funcionamiento mediante la posesión de la pelota, cayó en la telaraña que fabricaba Marruecos, siempre con superioridad numérica, concentrado, eficaz para romper todo avance rival.

Pero la sorpresa fue el acierto de los cambios. Suárez fue quien habilitó a Correa para el gol. En Marruecos entraron Faycal Fajr y Rachid Alioui, menos para atacar que para garantizar el empate.

Síntesis:

Marruecos – Argentina 0 – 1 (0-0).
   Estadio: Ibn Battouta (Tanger).
   Árbitro: Janny Sikazwe (ZAM).
  

Marruecos: Yassine Bounou – Mehdi Benatia (Yunis Abdelhamid, 61), Romain Saiss, Manuel Da Costa (Oussama Idrissi, 87), Noussair Mazraoui – Achraf Hakimi, Karim El Ahmadi (Youssef Ait Bennasser, 61), Mbarek Boussoufa (Faycal Fajr, 74), Younes Belhanda (Mehdi Bourabia, 87), Sofiane Boufal – Khalid Boutaib (Rachid Alioui, 75). DT: Hervé Renard.

Argentina: Esteban Andrada (Juan Musso, 67) – Gonzalo Montiel, German Pezzela, Walter Kannemann, Marcos Acuña – Roberto Pereyra (Iván Marcone, 90+2), Leandro Paredes (Federico Zaracho, 76), Guido Rodríguez, Rodrigo De Paul (Ángel Correa, 62) – Paulo Dybala (Giovani Lo Celso, 79) y Lautaro Martínez (Matias Suárez, 56).
DT: Lionel Scaloni.

Gol en el segundo tiempo: 41m Correa (A). (Télam y NA)