De arquero de fútbol a campeón de voleibol

La relación de Gastón Fernández con el voleibol se gestó casi por casualidad, porque el deporte elegido por el guatrachense en su infancia había sido el fútbol.
El hoy campeón del mundo creció como futbolista en las inferiores de Pampero de Guatraché, donde por su habilidad con las manos y su gran porte terminó ocupando el puesto de arquero, en el que llegó a debutar en la Primera División de su club cuando tenía apenas 15 años.
Aunque no jugaba al voleibol, David Klobertanz lo convocó por su altura para completar el equipo de voleibol en unos intercolegiales que se hacían en Santa Rosa, donde fue observado por los seleccionadores que habían llegado para una captación de jugadores. Alertados por los movimientos del adolescente guatrachense, los cazatalentos lo anotaron y un mes después lo convocaron para ir a una práctica al Cenard.
Transcurría el año 2010 y el vínculo con el voleibol ya era una realidad. Fernández se sumó a la selección Premenor -fichado por la Federación (FEVA) porque no tenía club- y nunca más dejó a los equipos nacionales. “Aprendió a jugar al voley en la selección, principalmente de la mano de un maestro como Julián Alvarez”, recordó ayer su papá, Guillermo Fernández.
Ese mismo año llegó el contacto con Tomás Torres para poder practicar en Santa Rosa Voley; luego los pasos por Racing de Castex y Unidos del Sur de Santa Teresa, con Juegos de la Araucanía incluidos; hasta que en 2011 tomó la decisión de irse a Buenos Aires para terminar sus estudios y jugar en el Club Ciudad.
Hoy, con 22 años y 2.03 metros de altura, Fernández defiende los colores de River Plate, aunque su identificación son los colores celeste y blanco: cuatro torneos Sudamericanos (Premenor 2011 y 2012, Juvenil 2014 y Sub 23 2016); dos ediciones de la Copa Panamericana (mayores 2015 y Sub 23 2016); más tres mundiales (Menor 2013, Sub 21 2015 y Sub 23 2017), para cerrar con una título ecuménico su etapa de formación. Lo espera la Mayor.